Datos de la vida real, claves en la toma de decisiones

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En muchos ensayos clínicos no se incluyen pacientes con comorbilidades, que toman diferentes fármacos o que son de avanzada edad. Por eso es fundamental recoger datos de la vida real, ya que, de esta manera, se pueden tomar mejores decisiones en salud sobre eficacia y seguridad. Esta ha sido la principal conclusión de la mesa redonda “The use of real world evidence in health care decision making”, celebrada durante el XII Congreso de la Asociación de Medicina de la Industria Farmacéutica (AMIFE). Como ha explicado Hans-Georg Eichler, senior medical officer en la Agencia Europea del Medicamento (EMA), “actualmente, una vez que un fármaco sale el mercado, la experiencia de la mayoría de los pacientes no contribuye a generar nueva evidencia, y tenemos que avanzar hacia un escenario en el que se obtenga mucha más información de la vida real para tomar decisiones”. Para que este escenario sea una realidad es preciso potenciar la colaboración entre las administraciones y la industria, en opinión de este experto.

En este sentido, Daniel Prieto-Alhambra, profesor de Epidemiología en la Universidad de Oxford, ha comentado que una de las principales ventajas de realizar un seguimiento de los pacientes de la vida real “es que los datos están ahí, no es necesario reclutar a nadie”. La clave, a juicio de este experto, es aprovechar todos los recursos posibles y tener una perspectiva internacional “para obtener datos de pacientes de diferentes países, hospitales, centros de atención primaria, grupos de pacientes...”. Esta es la manera, ha enfatizado Prieto-Alhambara, “de saber lo que no sabemos sobre la eficacia y la seguridad de los fármacos”.

Información o promoción

Por su parte, José Ramón Luis-Yagüe, director del Departamento de Relaciones con las Comunidades Autónomas de Farmaindustria, ha puesto el énfasis en la necesidad de distinguir de forma correcta entre información o promoción por parte de la industria farmacéutica. “La información científica tiene como objetivo transmitir conocimiento, mientras que la promoción tiene como objetivo inducir a un comportamiento, como es la prescripción”. Asimismo, ha señalado la utilidad del Código de Buenas Prácticas de la Industria Farmacéutica, de Farmaindustria, para discernir entre ambos conceptos. Además ha expresado que la industria “debería dar un paso más” en el campo de la información, “ya que, aparte de producir medicamentos, también transforma el conocimiento en aplicaciones concretas”.

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