El paciente, la semilla del cambio para vencer barreras y fomentar el uso de la eSalud

La salud digital es un objetivo irrenunciable para la mejora de la autogestión de la salud por parte de la población
Madrid
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La salud digital se identificó hace años como un objetivo irrenunciable, no sólo para la sostenibilidad de los sistemas de salud, sino también para la mejora en la autogestión de la salud por parte de los pacientes. De hecho, la semilla del cambio cultural está plantada desde que éstos adoptaron las tecnologías en su vida cotidiana y sobre todo desde que el tejido empresarial tomó buena nota de ello. Aquí reside en buena parte, según el artículo eHealth: La revolución llegará, incluido en el cuarto número de la revista EDS, la clave para que hoy sea posible hablar del éxito de la eSalud en España, a pesar de que el sistema sanitario público siga sin ser del todo permeable a este cambio.

Efectivamente, los hábitos de consumo han cambiado, impulsados en primer lugar por el creciente papel de Internet como fuente de información y consulta para unos consumidores que quieren adoptar un rol más proactivo en el autocuidado de su salud. “Ellos ya están, no sólo preparados, sino que están demandando mejores soluciones y servicios digitales de salud”, asegura Jorge Fernández Miranda, Global Head of Smart Health en el Grupo Telefónica. “Y son ellos los que explican el éxito de tantas iniciativas, como el alto uso de los sistemas online de citación tanto en la Sanidad pública como en la Privada, especialmente en España”, añade Frederic Llordachs, cofundador y Global Business Development de Doctoralia. Esta experiencia, así como la de Saluspot, a la que está vinculado Jorge Fernández, son dos ejemplos de experiencias de éxito confirmadas en el campo de la eSalud en España.

Como en todo lo relacionado con la eSalud, conviene dirigir la vista a Estados Unidos, el espejo en el debería mirarse todo país que quiera ser alguien en el campo de la salud digital. Allí, la Organización Mundial del Comercio ha aportado datos reveladores: alrededor del 80 por ciento de la población utiliza o ha utilizado en los últimos tiempos alguna tendencia eHealth; el 71 por ciento usa apps móviles o dispone en sus smartphones de algún tema relacionado con la salud; otro 51 por ciento emplea sus dispositivos para buscar temas relacionados con la salud u opiniones de diferentes profesionales; el 17 por ciento lo utiliza de manera diaria para el seguimiento de sus patologías; el 12 por ciento dispone de dispositivos portátiles que les permiten registrarse o acceder a apps relacionadas con la salud... Estos datos explican por qué las previsiones indican que Norteamérica está llamada a seguir dominando este mercado en un futuro próximo.

Comparativamente, las cifras en el caso de España quedan muy lejos. Pero, aunque la brecha tecnológica sigue presente en nuestro país, también existen indicios interesantes, como apunta la patronal de tecnología sanitaria, Fenin. En estos momentos el 88 por ciento de la población utiliza Internet y, de éstos, más de 8,4 millones son personas mayores de 65 años.

De momento, el componente tecnológico de los nuevos pacientes empoderados no se ha reproducido con la misma magnitud ni entre los profesionales ni entre los prestadores, aunque su futuro está escrito. Tal y como comenta Fernández Miranda, las nuevas generaciones de pacientes y médicos, ya “nativos digitales”, ayudarán mucho a vencer barreras y fomentar el uso de soluciones de eSalud de forma cotidiana.

La revolución llegará

No es el único obstáculo que hay que superar. España cuenta con un gran potencial. Es el cuarto país de la UE con mejores condiciones de mercado para crear negocios en eHealth, pero el impacto de la recesión económica no sólo se dejó notar en el ámbito de los tratamientos y diagnósticos; también en la introducción de las nuevas tecnologías, como es la digitalización.

La necesidad de aumentar la inversión es, precisamente, el punto de partida de un decálogo (ver gráfico) de medidas impulsadas conjuntamente el pasado mes de marzo por Fenin y las asociaciones de tecnologías de la comunicación (SEIS) y de Electromedicina (Ametic).

El documento para impulsar la transformación digital del sistema sanitario parte de un epígrafe preocupante: España carece aún de hoja de ruta, con una voluntad política que defina y planifique la implementación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en Sanidad. Quizá cuando España entre de lleno en el terreno de la recuperación económica sea posible plasmar esa voluntad política necesaria para la transformación definitiva del sistema sanitario. De momento, los pacientes esperan. La revolución llegará. La única duda es saber cuándo alcanzará la escala crítica que lo acelerará todo.

La semilla del cambio está plantada desde que los pacientes incorporaron la tecnología en su vida cotidiana

Las nuevas generaciones de ‘nativos digitales’ ayudarán a vencer barreras y fomentar el uso de soluciones de eSalud

De la salud móvil a los ‘wereables’: el futuro está aquí

Llegó para revolucionarnos y lo consiguió. De todo el campo de la Salud Digital, el de la mHealth es el que tiene más perspectivas de crecimiento, en ratios de más del 24 por ciento anuales hasta 2022. Cada vez más concienciados por el estilo de vida y el autocuidado de la propia salud, los usuarios tienen en la palma de su mano la posibilidad de acceder a más de 165.000 aplicaciones desde las tiendas de Android y Apple, según QuintilesIMS. Sólo en la última plataforma hay ahora más de 90.000 aplicaciones, el doble que en 2013. Es pronto para decir que el sector de la mHealth está viviendo su momento de oro, porque hasta ahora el mercado no ha hecho sino crecer. Basta echar la vista atrás. En 2014, el número global de aplicaciones disponibles era de 100.000, según los datos que acompañaban una consulta de la Comisión Europea, que por aquel entonces creía que la sanidad móvil podría recortar los costes sanitarios de la Unión Europea en 99.000 millones de euros hasta 2017.

Pero la mHealth ya no es la hermana pequeña de la eSalud. Ha cedido ese puesto a una nueva generación de dispositivos que hasta hace poco eran abono para la ciencia ficción: gafas que se conectan a Internet o que permiten combatir el jet lag; píldoras que miden el consumo de medicamentos; absorbentes que analizan la orina; camisetas que alertan de los niveles de monóxido de carbono; sujetadores con sensores para detectar el cánc er de mama; relojes y pulseras que registran la temperatura, el ritmo cardíaco, la tensión, la glucosa... Los ‘wereables’ o ‘prendas electrónicas’ son la última gran tendencia dentro del inabarcable campo de la salud digital. Por ahora. Parece que ya tienen sustituto, posiblemente por los ‘hearables’, sensores colocados en el pabellón auricular que permitirían registrar mediciones de salud de manera muy precisa.

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