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19 may 2017 - 13:35 h
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La estructura farmacéutica más relevante de España no puede perder esfuerzos ni tiempo en nada que no sea trabajar por los farmacéuticos cooperativistas

Es posible que las normas electorales puedan mejorarse, pero cuando se redactan lo hacen pensando en el interés de la institución. Es razonable, pues, que se evite que la persona que va a presidir Cofares sea propietario de empresas que puedan ser incompatibles con la presidencia de la cooperativa. ¿Quién decide dicha incompatibilidad? La Junta Electoral, escogida al azar, y que es la encargada de tomar las decisiones al respecto. Se da la circunstancia de que José Antonio López-Arias, conocedor de su incompatibilidad, renuncia y vende sus participaciones en la empresaFarmacias Farmazul SL, poco antes de las elecciones. Presenta sus justificantes y la Junta Electoral toma su decisión e invalida la candidatura de López-Arias. Un medio como EG siempre es partidario de los procesos electorales, pero no a toda costa. Ahora hay que esperar a la decisión final, tras el recurso de la candidatura invalidada. No hay duda respecto a la necesidad de evaluar los intereses de quien pueda acceder a la presidencia de Cofares, de la misma forma que la persona que opte a la presidencia de Telefónica debería no tener negocios en telefonía móvil, o acciones en Vodafone, por poner un ejemplo. Cofares es el buque insignia de la distribución en España, y no puede estar en manos de nadie del que no haya la seguridad plena de poder ejercer su cargo con independencia, sin intereses directos e indirectos y con una trayectoria impecable.

La respuesta de López-Arias de intentar manchar la imagen del actual vicepresidente de Cofares y candidato a la presidencia, Juan Ignacio Güenechea, no es admisible. Gúenechea ha informado, en todos los procesos electorales en los que ha participado, de su actividad empresarial, que se limita a la venta de componentes nutricionales a una sóla compañía, y sin ninguna actividad relacionada con la compra o venta en las farmacias. No sólo ha informado a la Junta Electoral ahora, sino en el pasado. Tratar de perjudicar la imagen de un candidato, sea quien sea, en la disputa pre-electoral, sólo pone de manifiesto que el fin justifica los medios para algunos. Un atributo clave para presidir Cofares es la seriedad, y no todo vale. López-Arias tiene derecho a estar disgustado, pero más importante que su disgusto es preservar a Cofares de las disputas que no le benefician. La necesidad de seguir dando respuesta a los 10.244 socios farmacéuticos y a sus 2.426 empleados es primordial. Y eso no se puede hacer sin la seriedad oportuna. Cofares ha avanzado en 2016 por encima del mercado, casi alcanzando los casi 3.000 millones de euros y superar el 26% de cuota de mercado. La farmacia no es sólo Cofares, pero las grandes distribuidoras necesitan estabilidad y mirar al futuro, y garantizar así la viabilidad de la farmacia y el patrimonio de miles de farmacéuticos.Para que haya un proceso electoral debe haber candidatos que cumplan las condiciones que los socios han establecido, y que los socios interpretan a través de la Junta Electoral.

Una vez se defina la Junta Electoral con los últimos recursos, será hora de seguir trabajando por la Oficina de Farmacia, con la responsabilidad adicional que tiene Cofares de su liderazgo.

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