“Las unidades de párkinson son clave en el abordaje de esta patología”

JAIME KULISEVSKY Director científico del Hospital de Sant Pau y de la Unidad de Trastornos del Movimiento
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Barcelona
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17 mar 2017 - 15:00 h
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Las enfermedades neurodegenerativas son uno de los retos más complicados en el campo de la medicina. Hay patologías, como el caso del alzhéimer, en las que no hay apenas avances. En cambio, en la enfermedad de Parkinson se están produciendo interesantes innovaciones en los últimos tiempos. Pero, como opina en esta entrevista Jaime Kulisevsky, toda una referencia mundial de esta patología, la mejora en el tratamiento del párkinson pasa no solo por nuevos fármacos, sino por avanzar en el diagnóstico precoz y una atención integral y multidisciplinaria de los pacientes.

Pregunta. ¿Cuáles son los principales avances que se han producido en los últimos años en el tratamiento del párkinson?

Respuesta. Una de las novedades más destacables han sido los métodos para tratar las fluctuaciones motoras, que son las complicaciones a largo plazo relacionadas con el tratamiento. De este modo, han surgido nuevas maneras de administrar la levodopa, entre ellas, una infusión duodenal. De este modo, se salta un paso, que es la inactivación del medicamento en el estómago, porque se va directamente al duodeno. Así se consiguen unos niveles plasmáticos mucho más estables, con lo que mejoran las fluctuaciones y la química de los pacientes. Es el mismo sistema que se emplea para las personas que no pueden tragar: se practica una incisión en el vientre para crear un acceso directo al duodeno. Se deja conectada la bomba de infusión que lleva la levadopa, que es un gel que va entrando en el organismo durante todo el día, de forma continua, y no únicamente durante los periodos off de la enfermedad, que se asocian con la reaparición de síntomas y con una función motora alterada.

P. ¿Cuáles son las líneas de investigación más interesantes que hay actualmente?

R. Ya no se trabaja únicamente en desarrollar terapias para controlar los síntomas, sino que también se está investigando en lograr tratamientos para detener la progresión de la enfermedad. En este sentido, hay en marcha estudios para evitar que se produzca el depósito anormal de la proteína que está acumulándose de una manera tóxica dentro de las neuronas. Esta proteína es la alfa-sinucleína. Los estudios que se han iniciado tienen como objetivo “limpiar” esta proteína que se acumula de forma anormal en los pacientes. Aunque estos trabajos están todavía en fases muy tempranas de investigación, los resultados que se han ido conociendo parecen señalar que puede ser un camino prometedor.

P. Aunque cuando pensamos en la enfermedad de Parkinson lo más llamativo son las alteraciones del movimiento, los síntomas cognitivos también pueden ser muy relevantes. ¿Hay estudios para desarrollar nuevos fármacos para mejorar estos síntomas?

R. Sí, otro campo de investigación muy relevante es el relacionado con los síntomas no motores, como es el caso de los cognitivos. Los pacientes que tienen párkinson sufren, aparte de los temblores, la rigidez y la lentitud, síntomas tan complicados y que restan mucha calidad de vida como son la apatía. Se está investigando para comprender mejor estos síntomas y aprender a manejarlos de una manera más eficaz.

P. Más allá de las posibles terapias farmacológicas que puedan llegar en el futuro, ¿cómo se podría mejorar el abordaje terapéutico de esta patología?

R. Hay que tener bien claro que la enfermedad de Parkinson requiere un abordaje integral. No se trata únicamente de una patología de síntomas motores. Es una enfermedad que también causa problemas olfativos, en el estado anímico, en el estado intelectual, estreñimiento, problemas de sueño... Muchos de estos síntomas no mejoran únicamente con la administración de levodopa o de agonistas dopaminérgicos. Por ese motivo, también es necesario, en muchas ocasiones, administrar antidepresivos o ansiolíticos, y, por supuesto, poner en marcha medidas que no son farmacológicas, como fisioterapia, logopedia, estimulación cognitiva, refuerzo psicológico... Todo tipo de terapias que pueden contribuir a combatir los diversos problemas que puede sufrir el paciente.

Por otro lado, y este es también un aspecto fundamental, se trata de una patología crónica. No podemos curarla. Así que muchos de los pacientes requieren acompañamiento, la ayuda de un cuidador. Hay pacientes en fases muy avanzadas de la enfermedad que requieren un acompañamiento continuo o casi continuo. En cambio, hay pacientes que están en fases menos avanzadas, y por tanto en mejor estado, pero que cuando entran en un periodo off no pueden valerse por sí mismos, y dependen de un cuidador.

P. ¿Es crucial el diagnóstico precoz en esta enfermedad?

R. Sí. Y es todo un reto, aunque se ha avanzado gracias al mejor conocimiento de la genética de la enfermedad. Hay señales que son factores de riesgo, como los trastornos del sueño o las alteraciones olfativas. El reto es identificar a los pacientes cuando todavía no han empezado con los síntomas motores. Sabemos que pueden pasar hasta diez años desde que hay manifestaciones de la patología en el cerebro hasta que empiezan los problemas como la rigidez, los temblores, la lentitud... Por eso, otro reto importante es el desarrollo de neuroprotectores.

Hay criterios y algoritmos para calcular la probabilidad en el caso de enfermedad de Parkinson prematura. Por ese motivo, en la población que está en riesgo, quizás se podrían realizar una serie de pruebas para comprobar el estado de la dopamina en el cerebro, mediante una gammagrafía. Y lo mismo con las personas que tienen familiares con una mutación causal de la enfermedad.

P. ¿Qué se podría mejorar a nivel organizativo en los centros de salud para ser más eficaces en el tratamiento de estos pacientes?

R. Creo que sería muy importante contar con unidades específicas para la enfermedad de Parkinson en los hospitales, y que los neurólogos y otros médicos pudieran derivar a los pacientes para contar con una segunda opinión. Por otro lado, tanto la administración de levodopa como la administración continua de morfina son técnicas que están disponibles en los grandes hospitales y que requieren una evaluación multidisciplinar. Por eso, sería muy importante que pudieran intervenir diversos especialistas, como neurólogos, cirujanos, psiquiatras, neuropsicólogos... para que asesoraran al paciente sobre las mejores opciones disponibles de tratamiento.

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Han surgido nuevas maneras de administrar la levodopa, entre ellas, una infusión duodenal”

Hay criterios y algoritmos para calcular la probabilidad en el caso párkinson prematuro”

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