Tasa de supervivencia “superior” con inmunoterapia como rescate en Ccecc

GIST diseminado se ha convertido en un modelo de terapia dirigida y tratamiento personalizado
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Madrid
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28 oct 2016 - 14:00 h
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En cuanto a los nuevos datos clínicos sobre inmunoterapia, Alfonso Berrocal, el jefe de la Sección del Hospital General Universitario de Valencia, presentó los resultados de los últimos ensayos fase III que se presentaron previamente en los congresos americano y europeo de oncología (ASCO y ESMO, respectivamente) y que han supuesto nuevas aprobaciones de esta opción de tratamiento.

El experto se centró en los datos más relevantes en cáncer de pulmón (CP) en primera línea para pacientes con elevada expresión de PD-L1 por encima del 50 por ciento, melanoma en adyuvancia, donde ipilimumab ha demostrado que mejora la supervivencia de los pacientes que lo reciben y tiene además intención de prevenir la recaída y datos de un estudio de cáncer de cabeza y cuello en el que ha fracasado la quimioterapia (QT) y en el que el tratamiento de rescate con inmunoterapia ofrece una tasa de supervivencia “muy superior” a la que se consigue con QT convencional.

“La inmunoterapia es muy eficaz y se superpone a todos los tratamientos que teníamos hasta ahora, pero no los destierra”, aclaró, el tiempo que indicó que una de sus ventajas es “la facilidad para poder combinarla con otras opciones terapéuticas”. En este punto, matizó que existen determinadas patologías como el CP, donde hay ensayos en marcha en segunda línea, donde se combina inmunoterapia con QT y se está viendo que los resultados son superiores que utilizando solamente inmunoterapia.

Uno de los estudios sobre los que hizo especial hincapié, dado que fue “la revolución” en ESMO 2016, fue el ensayo fase III Keynote-024, publicado en el New England Journal of Medicine, el cual concluye que pembrolizumab se convertirá en una nueva opción para el tratamiento de primera línea de pacientes con CP avanzado y alta expresión de PD-L1.

Respecto al carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello (Ccecc) recurrente o metastásico con progresión tumoral, Berrocal recurrió al ensayo CheckMate-141, de fase III, abierto y aleatorizado, donde se evaluó nivolumab frente al tratamiento de elección. Los pacientes tratados con nivolumab experimentaron una reducción del 30 por ciento del riesgo de muerte, con una SG media de 7,5 meses en comparación con 5,1 meses con el tratamiento elegido por el investigador.

En cuanto a las nuevas inmunoterapias en desarrollo, el facultativo remarcó el papel de los linfocitos modificados genéticamente. “Tenemos los CAR, que ya se emplean en las leucemias —en concreto en leucemia aguda linfoblastica (LAL)— y las combinaciones de los inhibidores de los puntos de regulación inmunológicos”, indicó Berrocal.

GIST diseminado

Dentro de los sarcomas, se le prestó atención al tumor del estroma gastrointestinal (GIST) diseminado y a cómo ha pasado de ser un tumor “absolutamente quimio-resistente” a convertirse en un modelo de tumor sólido de terapia dirigida, gracias a haber identificado las mutaciones que lo originan y fármacos específicos para dichas mutaciones.

Así lo aseguró Virginia Martínez, del Servicio de Oncología del Hospital Universitario La Paz, quien incidió en que fue en 1998 cuando se descubrió la mutación en el gen KIT, lo que supuso “una revolución” en el tratamiento.

Con un GIST de debut metastásico, los pacientes tenían entonces una SG que rondaba el año o año y medio. Desde entonces, se pudieron diseñar fármacos específicos para actuar sobre el tumor.

“Entonces, se encontró un inhibidor de la tirosin quinasa —imatinib— que se probó por primera vez en 2001 y obtuvo un resultado revolucionario. Desde entonces, se realizaron estudios en fase II y III en enfermedad diseminada con este medicamento y, la verdad, es que el beneficio fue enorme, con tasas de respuestas del 66 por ciento”, afirmó Martínez. Aparte, analizando los datos a largo plazo, se observa que a 10 años de iniciar el tratamiento un 22 por ciento de los pacientes continúan vivos.

En 2003, se descubrió otra mutación oncogénica que formada parte de la génesis de estos tumores, la PDGFRA, que permitió explicar en parte la biología molecular de estos tumores.

Tras el éxito de imatinib, se desarrolló un nuevo receptor de la tirosin quinasa más completo que imatinib, porque inhibía no solamente KIT y PDGFR-alfa, sino que tenía un perfil antiangiogénico.

“Sunitinib se probó en segunda línea en aquellos pacientes que habían progresado y en 2006 demostró muy buenos resultados y consiguió prolongar el tiempo de SG y SLP”, continuó la especialista, al tiempo que agregó que los clínicos cuentan con una tercera alternativa en tercera línea, que es regorafenib, disponible en el arsenal terapéutico de los hospitales de nuestro país hacia finales de 2013.

Para terminar, Martínez indicó que aun así existe un 13 por ciento de tumores que no tienen ni la mutación en KIT ni en PDGFR-alfa y a estos se denominan GIST wild type. “Ese tipo de tumores tienen una biología bastante desconocida y están en investigación. Además, tampoco hay un fármaco especialmente bueno para ellos y la respuesta que han mostrado los pacientes a los tres fármacos citados no eran tan buenas”, concluyó la facultativa.

Epicup, el primer test epigenético para COD, ya se encuentra comercializado

Existe un porcentaje de tumores que debutan con metástasis y en los que no se detecta el tumor primario, a pesar de realizar un estudio correcto. Esto supone un 10 por ciento de los tumores que tratan los oncólogos, como expuso a GM la jefa asistencial del Instituto Catalán de Oncología (ICO) de Badalona, Carmen Balañá, quien contó que ya está comercializado.

“Ese 10 por ciento son tumores más agresivos, que se han extendido y de los que no se tiene conocimiento del tumor primario, si ha desaparecido, si se confunde con la metástasis o si debutará más tarde”, destacó Balañá, quien explicó que, hasta el momento, lo que se ha hecho ha sido clasificar a los pacientes en función de los protocolos que tienen disponibles los especialistas para administrar uno u otro tratamiento. No obstante, añadió, que siempre hay un grupo de pacientes de los que no hay constancia de dónde proviene la metástasis. Como desde hace unos años se tiene mucha información genética de todos los tumores, lo q ue se ha realizado es una descripción de los que ya se conocen a nivel molecular. Con los diferentes tests que han surgido para identificar al tumor primario, “lo que se hace es tomar ese cáncer de origen desconocido (COD), hacer el perfil molecular mediante diferentes técnicas y buscar el tumor al que se parece más a nivel molecular”, afirmó la jefa asistencial del ICO.

Epicup se ha realizado, buscando el patrón de metilación del gen. “Lo que hizo el doctor Manel Esteller —líder del estudio— fue identificar el patrón de metilación de los tumores conocidos y una vez conocido se aplicó la prueba diagnóstica en 216 casos bien caracterizados de cáncer de origen primario desconocido y se identificaron los tumores a los que más se parecían”, puntualizó la especialista.

Los resultados muestran que la realización de esta prueba en determinados casos puede mejorar “significativamente” el diagnóstico de cáncer de origen primario desconocido y facilitar la recomendación de tratamientos más precisos asociados a mejores resultados. Esto podría ser “un enfoque útil para desenmascarar el origen del tumor primario en casos de COD y un paso hacia la mejora del manejo clínico de estos pacientes”, como concluye el estudio multicéntrico publicado en The Lancet.

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