Una función pulmonar baja en jóvenes aumenta el riesgo de otras enfermedades

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Madrid
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12 ene 2018 - 13:22 h
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Investigadores del Clínic- Idibaps han demostrado que un 10 por ciento de los adultos jóvenes tienen una función pulmonar baja, lo que implica que no se ha desarrollado bien el pulmón.

Esto ha permitido identificar un grupo de personas en el que hay un mayor riesgo de aparición temprana de otras enfermedades crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), problemas cardiovasculares o diabetes, y de mortalidad prematura.

Hasta ahora se consideraba que el principal responsable en el desarrollo de la EPOC era el tabaco.

Estudios recientes, en los que han participado investigadores del Clínic han demostrado que se deben tener también en cuenta factores de desarrollo pulmonar en los primeros años de vida.

“Que haya un desarrollo anormal de los pulmones en los primeros años de vida, puede indicar que otros órganos del cuerpo tampoco se han desarrollado correctamente”, explica Àlvar Agustí, Director del Insituto Clínic Respiratorio del Clínic.

Para el estudio, los investigadores evaluaron si una función pulmonar baja en adultos jóvenes se asociaba a una mayor prevalencia e incidencia precoz de enfermedades respiratorias, cardiovasculares o metabólicas. Para ello utilizaron tres cohortes, o grupos de población general, con los datos clínicos, fisiológicos, biológicos y un seguimiento longitudinal de más de 15.000 personas en total.

Tras analizar los datos vieron que entre un 5 por ciento y un 15 por ciento de los participantes de entre 25 y 40 años tenía una función pulmonar baja, medida a través de una espirometría.

Además, vieron que en este grupo había una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares y metabólicas. También comprobaron que las comorbilidades aparecían 10 años antes que en las personas con una función pulmonar normal y que la tasa de mortalidad también era mayor.

Por otra parte, gracias a los datos de una de las cohortes de población en la que se incluyen a los hijos de las otras, se pudo determinar que los hijos de personas que tienen una función pulmonar baja tenían una función pulmonar menor que los hijos de los que la tienen normal. “Los resultados pueden tener implicaciones a nivel clínico y de salud pública, ya que muestran que una prueba barata, sencilla y reproducible como es la espirometría, tiene el potencial de identificar un grupo de personas con alto riesgo”, concluye Agustí.

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