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NO HAY EVIDENCIAS DE LOS EFECTOS NEGATIVOS DE LA RADIACIÓN
La medicina retrocedería 20 años sin resonancias
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Se puede calificar como uno de los inventos más importantes de la historia de la medicina; sin embargo, la utilización de las resonancias magnéticas podría verse afectada por una directiva europea que impediría la realización de unas 400.000 pruebas por superar éstas entre 10 y 50 veces los límites de radiación.
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ANA VALLEJO
| GM MADRID

Fecha de publicación: Domingo, 18 de Marzo de 2007
Ana Vallejo
GM Madrid
"Si la resonancia magnética desapareciera del mapa, la medicina retrocedería en el diagnóstico unos 20 años; es uno de los inventos más revolucionarios en la medicina actual". De esta forma valora Francisco Tardáguila, presidente de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), el uso de las resonancias magnéticas en la práctica clínica y las consecuencias que tendría prescindir de ella si finalmente se lleva a la práctica una directiva de la Unión Europea que pretende limitar las radiaciones electromagnéticas. Según esta normativa, las resonancias superan entre 10 y 50 veces los límites de radiación, lo que pone en peligro a los profesionales sanitarios que realizan estas pruebas. "Es algo que está sin comprobar en absoluto; es más, toda la evidencia científica en el uso de resonancia magnética la define como una técnica inocua, ya que no se ha demostrado ningún tipo de efecto secundario ni para el personal [sanitario] ni para los pacientes", afirma Tardáguila. La directiva, una norma de obligado cumplimiento para los países miembros de la UE, entraría en vigor el 1 de abril del próximo año y, como consecuencia, se verían afectados unos ocho millones de procedimientos para el diagnóstico de tumores cerebrales, defectos en los vasos sanguíneos o enfermedades como la esclerosis múltiple, en los que, sin la resonancia, se estaría "auténticamente limitados", asegura el presidente de la Seram. Los límites impuestos en la directiva quedan superados a una distancia de un metro y medio, por lo que la aplicación de la norma no prohibiría estas pruebas sino que impediría la realización de unos 400.000 procesos cada año. En estos casos, los especialistas deberían sustituir las resonancias por el escáner o el TAC, "técnicas que sí tienen un efecto secundario claramente establecido", afirma Tardáguila.
Según el especialista, el siguiente paso es intentar que se "reconsidere esta directriz, incluyendo a instituciones como la agencia estadounidense del medicamento, ya que, si se aplica a rajatabla, puede impedir no sólo el trabajo actual, sino el futuro desarrollo de esta tecnología, con todo lo que ello implica para la salud; es impensable que se limite el desarrollo de la resonancia magnética", señala.
También en investigación
Pero la limitación de esta técnica tendría consecuencias no sólo en la atención médica que reciben los pacientes, también condicionaría el futuro de la investigación clínica. Entre los avances más notables de los últimos años destaca la resonancia magnética de tres teslas, que aumenta significativamente la precisión del diagnóstico y facilita las intervenciones quirúrgicas que se realizan siguiendo los resultados aportados por esta prueba. "En investigación se están utilizando resonancias de cuatro y cinco teslas, incluso existe una máquina de siete para experimentación animal. Ahora estamos viendo que las ventajas de incrementar los campos magnéticos son superiores a sus posibles inconvenientes", dice. En este sentido, la "aplicación de la directiva tendría dos tipos de problemas: uno, de limitación para el trabajo de los profesionales que manejan actualmente las máquinas; y otro, de desarrollo futuro en el campo de la investigación", concluye este especialista.
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