Año VIII. Número 320 | Del lunes, 08 de febrero de 2010 al domingo, 14 de febrero de 2010 |
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Rubén Moreno, DIRECTOR DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN PRÍNCIPE FELIPE DE VALENCIA
"Con los biohíbridos podremos obtener órganos para trasplantes"
Lleva cinco años al frente del Centro de Investigaciones Príncipe Felipe de Valencia, un lugar de referencia de la investigación a nivel nacional. Con 400 personas trabajando de 20 países distintos, Rubén Moreno espera que el centro crezca ahora de forma más escalonada y confía en el futuro de la investigación científica.

TONI MARTÍNEZ | GM VALENCIA

Fecha de publicación: Domingo, 7 de Octubre de 2007

Toni Martínez

GM Valencia

¿Qué balance hace de estos años al frente del CIPF?

Yo vine a finales de 2002, el balance gestión desde un punto de vista objetivo es enormemente positivo. Cuando yo llegué estábamos en un centro que tenía unas 62 personas en plantilla, el centro disponía de unos 2.000 metros cuadrados y se hacían unas 30 publicaciones al año y ése era el nivel estándar. Menos de cinco años más tarde estamos en un centro de nueva creación, de 32.000 metros cuadrados, somos aproximadamente unos 400 investigadores y personal de apoyo, y el número de publicaciones anuales supera las 170.

¿Cómo ve la nueva Ley de Biomedicina?

Bueno, una vez aprobada la Ley de Biomedicina ya tenemos el proyecto preparado —a falta de los consentimientos informados de los posibles donantes de óvulos— para mandarlo al Ministerio de Sanidad y que se apruebe, que creo, y confío, en que se hará sin mayor problema. Por lo tanto el primer proyecto que se enviará desde nuestro centro para iniciar los estudios de clonación terapéutica se hará basado fundamentalmente en intentar resolver problemas ocasionados por determinadas enfermedades genéticas de origen neurológico. En este caso hablamos de una enfermedad familiar que produce una paraplejia a los niños de las extremidades inferiores que les obliga a quedarse postrados en una silla de ruedas. En cualquier caso, el objetivo final de la clonación terapéutica es poder ser aplicado a cualquier enfermedad que requiera nuevas células que se han perdido como puedan ser diabetes o párkinson, poderlas diferenciar como ya hacemos con las células madre de origen embrionario, pero en este caso siendo la base las propias células del paciente.

Se están descubriendo nuevas aplicaciones en la clonación terapéutica...

Sí, en general yo diría que cualquier enfermedad que surge con pérdida de células debería ser susceptible de ser tratada en el futuro con células que se produce a partir de las células madre. Es lógico que en enfermedades como el párkinson, que se produce por una pérdida de células en el cerebro, si es posible producir células como las que se han destruido (y en el laboratorio ya lo hacemos), se pueden implantar. En el caso de la diabetes, hay una pérdida de células que producen insulina y en el laboratorio las podemos producir e implantarlas previsiblemente debajo de la piel. En los infartos de miocardio, las células cardiacas que se mueren por falta de oxígeno —porque hay una estrechez de una arteria coronaria— se intentan sustituir por células cardiacas que se hacen en el laboratorio. Pero por el contrario, el alzhéimer no será una enfermedad que se trate mediante las células madre porque es una degeneración global del cerebro mucho más amplia y lo que no se puede es sustituir todo el cerebro.

Otra de las apuestas del centro es el descubrimiento de fármacos.

La verdad es que en esta línea hemos avanzado bastante, tenemos varios compuestos. Pero estas cosas hay que protegerlas mediante patentes, y nosotros tenemos dos o tres anuales, algunas de las cuales han suscitado el interés de algunas empresas farmacéuticas para su posterior desarrollo. Hay algunas moléculas, por ejemplo, que previenen la muerte celular. Las células en su genoma tienen programada su muerte, hemos descubierto compuestos que son capaces de parar esa muerte celular, eso que en cáncer no es bueno, en otros procesos sí lo es. Por ejemplo lo es en un proceso de inflamación. Es bueno que no haya una muerte sobre todo si es del corazón o del cerebro. Por ejemplo es bueno que un corazón que puede no durar más de cuatro o cinco horas desde que es extraído del cuerpo hasta que se implanta, con estas moléculas, potencialmente, uno podría parar esa muerte celular y alargar la vida del órgano para poder ser trasladado incluso transoceánicamente si fuera necesario. Pero también puede parar temporalmente la muerte en el caso de un infarto de miocardio, se puede parar hasta que se abran de nuevo las arterias en el hospital y poder de nuevo reoxigenar esa zona. Tenemos grupos de investigación básicos que trabajan sobre moléculas y su impacto en otras y cuando alguna tiene interés para el tratamiento de alguna enfermedad pasa al grupo de descubrimiento de nuevos fármacos para ver si efectivamente eso tiene un potencial, se patenta y se habla con empresas farmacéuticas.

¿Deberíamos ser menos ambiciosos con el estudio de las células madre?

No, yo creo que en la vida hay que ser ambiciosos en el buen sentido, porque cuanto más lo eres te planteas objetivos más grandes y normalmente van aparejados a un mayor esfuerzo, más petición de recursos y más exigencia. Lo que sí habría que ser es más cauto a la hora de evaluar las posibilidades de las células madre, es un instrumento muy potente. Hay que seguir desarrollándolo. En toda la historia de la humanidad el mayor avance en la materia científica ha sido en los últimos 20 años. Eso hace que tengamos que aprovechar el enorme avance que se está produciendo, pero hay que ser cautos. De lo que no cabe ninguna duda es de que nos encontramos en una situación impensable hace 20 años y en las próximas dos décadas nos vamos a encontrar en situaciones que no podemos aventurar por mucho que hagamos elucubraciones.

¿Cómo valora la investigación en biohíbridos?

Nosotros desde el principio pusimos como una de las prioridades los biohíbridos. De esto ya se oye hablar desde hace años. La ley no lo permite, pero eso va a ser una línea fundamental para desarrollar órganos en animales que puedan sustituir órganos que hoy necesitamos. Los trasplantes están limitados por la falta de donantes, y deberíamos obtener ese órgano de otras procedencias. De hecho, en el último congreso sobre células madre que se desarrolló en Australia este año, uno de los grupos ya anunció que había hecho un híbrido entre rata y ratón. Pero idealmente tendrá que extrapolarse esto a hacerlo entre ser humano y cerdo, por ejemplo, por el tamaño que tiene el animal. Vamos a poder generar órganos humanos en un animal, pero claro decir esto para mucha gente es rasgarse las vestiduras, pero también lo era hace años hablar de células madre. Cuando uno conoce bien la biología es posible desarrollar un riñón humano manipulando el embrión de un cerdo o permitiendo que el cerdo llegue a término. Hoy la ley te permite crear un híbrido pero no puedes ir más allá de los primeros 14 días, puedes usar un óvulo de vaca o de conejo y fecundarlo con espermatozoide o bien hacer clonación terapéutica pero no se puede implantar. Nosotros hemos hecho clonación de cientos de óvulos de cerdo, no lo hemos implantado, si lo hubiéramos querido utilizar en un óvulo de cerdo con material del cerdo pero además añadir células humanas y llevarlo a término, ése hubiese sido un híbrido entre especies que la ley lo prohíbe y probablemente lo prohibirá durante tiempo. Éste es el único camino que tenemos hoy para desarrollar un riñón de nuestro tamaño, humano en un animal como el cerdo que puede ser sacrificado y obtener un órgano para uno mismo sin que sea rechazado porque son tus propias células las que te utilizan.

Las leyes siempre van por detrás de la ciencia. ¿Con los biohíbridos ocurrirá algo parecido?

Se podrá llevar a término crecimiento de animales en donde tengamos información genética humana y animal, ya se ha hecho entre rata y ratón y se han obtenido riñones de ratón y rata o viceversa con las características propias histológicas y de inmunidad que se necesita y eso es reproducible en mamíferos superiores. La ciencia avanza muy rápidamente, la sociedad lo hace de forma más lenta, pero estamos en una fase muy primitiva, el hecho de que tengamos que hacer hoy clonación terapéutica para reprogramar una célula es porque casi no conocemos casi nada de la programación celular…
 
 
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