A corazón abierto: La canción del verano. No hay sustitutos, Sha la la la

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15 jul 2016 - 16:00 h
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Tras el invierno, la primavera, y con la salida de las flores ya huele a sustituciones veraniegas, pero en algunos campos siguen cantando las cigarras, mientras las hormiguitas ya guardan sus contratos hasta el otoño e incluso el invierno. Por eso cuando el estío hace su aparición, las cigarras corren al campo en busca de contratos, y ven con estupor, como otros se le adelantaron, y solo queda alguna hierba con la que pasar la estación. Incluso ven como cada año esta es más escasa, claro, no abonaron, no labraron y no regaron convenientemente. Hasta los pájaros en su migración anual, los evitan porque ya conocen que no son un buen campo.

Esta podía ser una fábula del siglo XXI, pero no, es la realidad. Todos los años la mala planificación, nos enfrenta a esa melodía pegadiza, no hay sustitutos. Pero esa no es la letra, ni tampoco la música, ni un Twitter, lo que no hay es presupuesto y, el escaso que ha sido escrupulosamente programado, es gestionado con racanería, por si sobra.

Con la excusa de “no hay gente en bolsa”, se realizan contratos míseros, haciendo que el propio trabajador ponga a disposición de la empresa, su coche, el seguro, la gasolina, e incluso se llegue a pagar la manutención y el alojamiento para estar localizado en él durante las guardias.

Existen las bolsas de contratación, existen profesionales inscritos, existe disponibilidad para trabajar, pero no para la explotación de “los recursos” como se les llama. Son profesionales sanitarios que tras un esfuerzo formativo de muchos años, dan lo mejor de sí mismos al desempeñar su labor, pero no han de dar su salud y la de sus familias.

Contratos del 30 al 100 por 100, para doblar en dos pueblos, sustituir a dos profesionales, o hacer turnos de guardia una noche si y otra no, incumpliendo, en algunas ocasiones, la más elementales normas de salud laboral y la mayoría lo soporta por la crisis, por la falta de trabajo el resto del año, porque si no ya no te vuelven a llamar en esa área, etc.

La bolsa cumple años, y no hay recambios suficientes, el año tiene 12 meses de trabajo y no dos a todo gas. Como dice el refrán, los contratos se hacen tarde, mal y entonces es cuando se contesta nunca, y las consecuencias las padecen los compañeros que no pueden descansar, las padecen los usuarios que ven cómo se recortan sus consultas, quirófanos, sus diagnósticos. Eso sí “la asistencia está garantizada” comenta el SNS, a costa de la sobrecargar al personal y a su salud.

Una transparente planificación anual, contratos de 3-4 meses, con la dotación adecuada, haría que existirán “profesionales”, no “recursos”, dispuestos a asumir las situaciones que por las dificultades actuales se presentaran, consiguiendo la satisfacción de todos.

Si los gestores siguen sin verlo, sobre el monte pelado, un calvario. Y entonaremos, volverán las oscuras golondrinas..., pero ésas... ¡no volverán!

Todos los años la mala planificación, nos enfrenta
a esa melodía pegadiza,
no hay sustitutos

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