A corazón abierto: Profesionales de Benín se forman en hospitales cántabros

Temas relacionados:
Herramientas
|
13 feb 2015 - 16:00 h
|

El Colegio de Médicos de Cantabria en colaboración con la Dirección General de Cooperación y el Hospital de Santa Clotilde han becado a dos médicos benineses, un anestesista y un cirujano, para realizar un período de formación de postgrado de un mes de duración en los Hospitales Marqués de Valdecilla, Sierrallana, Laredo y en la Clínica Mompía.

Estos profesionales trabajan como especialistas en el Hospital de Tanguietá en la provincia de Atakora, Benin. El hospital de Tanguietá tiene una amplia tradición de misiones sanitarias quirúrgicas cántabras.

Benin, antigua colonia francesa Daomei, se encuentra en el Golfo de Guinea y hace frontera con Togo, Níger, Nigeria y Burkina. Es uno de los países más pobres del mundo, habitado por unos ocho millones de personas. Pero no existe un censo fidedigno, así que es posible que la población real sea el doble, que se concentra en dos ciudades, Porto Novo, la capital, y Cotonou, ambas al sur el país.

El Hospital de Tanguietá atiende no solo a la población de Benín sino también de países limítrofes, fundamentalmente Níger y Burkina. Solo existe otro hospital en el país de similares características en Cotonou, a unos 800 km.

Año tras año, a lo largo de dos o tres semanas, dos equipos cántabros, formados por enfermeras, oftalmólogos, cirujanos plásticos estomatólogos y anestesistas, realizan programas quirúrgicos específicos de cataratas (Fundación Luz África) y de cirugía del labio leporino. La cirugía reparadora tras quemaduras, sobre todo en población pediátrica, ocupa también gran parte de la actividad quirúrgica.

La actividad clínica y quirúrgica diaria en el hospital de Tanguietá es incesante y está dirigida por el fraile italiano Florent Priuli, cirujano y fundador del hospital. No es infrecuente verle pasar consulta de madrugada tras una jornada quirúrgica de mañana, tarde y noche. Los pacientes venidos de todos los puntos del país y de los limítrofes, duermen, literalmente, a la entrada de la misma.

La clave de nuestras misiones sanitarias en Tanguietá no es la asistencial. No lo debe ser. En lo puramente asistencial, sobre el terreno, tenemos más que aprender los occidentales. La clave es la formación. Todo lo que podamos enseñar de técnicas y conocimientos tiene una repercusión directa sobre la salud de la población.

El hecho de que hayamos becado a estos dos profesionales benineses tiene dos consecuencias muy importantes: la primera, su formación en nuestro país y el refresco para sus conocimientos y la segunda, y más importante, es que el hecho de que el hospital de Tanguietá pueda ofrecer una formación occidental a sus escasos profesionales, contribuye directamente, por su atractivo, a facilitar el reclutamiento de los mismos para atender el trabajo diario de un hospital con una actividad frenética.

En lo humano, la gran suerte de trabajar codo con codo con una de esas personas, tan pocas, y que fue tocada por el don de la ejemplaridad, Fray Florent Priuli. Nada comparable.

El objetivo
es contribuir a reforzar
la formación de los especialistas africanos

Twitter
Suplementos y Especiales