Ante la falta de recursos, ingenio

Asistencia y prevención junto a investigación traslacional son los ejes que rigen la Unidad de Endotelio
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12 dic 2014 - 16:00 h
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Nacida en el año 2000 e impulsada por la consejería de Sanidad de Madrid en 2008 con modernas instalaciones y tecnología puntera, la Unidad de Endotelio del Hospital Ramón y Cajal, una de las tres que había en aquella fecha en Europa, junto al Hospital de St George y la unidad del Medical Centre Maastricht University en Holanda, ha venido siendo un referente nacional e internacional durante todos estos años. Como culminación de lo que ha sido la unidad hasta ahora, está su última publicación ‘An approach to obesity as a Cardiometabolic Disease. In Anti-obesity drug Discovery and development, Betham Books, 2014’, su tratado de 106 capítulos llamado ‘Control Global del Riesgo Cardiometabólico’ (Editorial Díaz de Santos) en dos volúmenes (2009 y 2015), la biblia en castellano del Riesgo CV, centrada en el endotelio, y sus 10 trabajos aceptados al próximo Congreso Europeo de Aterosclerosis a celebrarse en Glasgow en marzo 2015.

Sin embargo, los especialistas consideran que una mala planificación de los gestores del hospital en el 2010 les ha convertido, al sobrepasarse con creces sus posibilidades asistenciales, en una unidad más de Riesgo Cardiovascular de las que hay centenares en España. El crecimiento exponencial de pacientes, que han pasado de 400 a 2.500 en seis años, para el mismo personal, dos médicos y una enfermera y media —que acude dos días en semana— ha ahogado la unidad y en la actualidad apenas se hacen pruebas vanguardistas sobre el funcionamiento endotelial e incluso la investigación traslacional, una de las bases fuertes en sus comienzos, “que está siendo arrinconada”, comenta José Sabán, responsable de la unidad. El problema es que la situación podría empeorar ya que cada vez hay un mayor número de pacientes, no solo del área IV sino de otras zonas de Madrid y de fuera que quieren ser estudiados en esta unidad, pionera en Medicina Cardiometabólica, que se caracteriza por ser anticipativa, preventiva, predictiva y de precisión.

Asistencia integradora

A la unidad no sólo llegan enfermos con síntomas o con múltiples patologías cardiometabólicas (síndrome metabólico, diabetes, hipertensión, dislipemias, enfermedad cororaria precoz....) sino que acuden personas que cuentan con antecedentes familiares de riesgo y quieren prevenirlas. La Unidad de Endotelio profundiza hasta hacer diagnósticos precoces y precisos que eviten que las enfermedades no sólo no se agudicen, sino que nunca se presenten. Esta medicina integradora permite centralizar la asistencia en una sola consulta, algo que va en consonancia con la transformación del modelo convencional y que ya per se supone un gran ahorro. Sin embargo, el problema, según el experto, es que “la prevención no importa a la mayoría de los políticos, ya que no ven resultados inmediatos que repercutan en las próximas elecciones”. Con todo, Sabán asegura que a pesar de no haber sido reconocido jefe oficial de la Unidad después de 14 años y de jornadas de 12 horas diarias seguirá luchando porque está convencido de que se trata de la medicina cardiovascular del futuro y, sin duda, lo mejor para sus pacientes.

Falta de apoyo

A pesar de los esfuerzos, la crisis económica no ha discriminado esta apuesta innovadora y ya en 2010 sufrieron el primer varapalo. Justo cuando llevaban seis meses siendo tres médicos le recortaron uno en pleno crecimiento a pesar de sus reclamaciones a la consejería. También fue despedido en 2011 un ingeniero cardiovascular cuya función es el ensamblaje de los datos clínicos con los resultados funcionales de cuatro aparatos medidores de la función vascular de forma no invasiva y los biomarcadores analizados por el técnico de laboratorio. Sabán, disconforme, lo reincorporó de forma inmediata y tres años después sigue en el equipo, siendo sufragado por él mismo a partir de colaboraciones con la industria (ensayos clínicos) y trabajos en los que participa (cursos, conferencias....). En esta línea, en 2012 también contrató a una nutricionista, al margen del hospital, anticipándose a su negativa.

Ante el incremento asistencial, la unidad ha solicitado, además de un nuevo médico internista, que la enfermera que está a media jornada acuda a diario y una secretaria más. De nuevo ha chocado con la pared de los gestores y con los responsables de la consejería, quienes un buen día fueron sus impulsores. “Nuestra unidad sólo puede crecer. No sabemos cuál es nuestro límite, pero seguiremos adelante, lucharemos hasta el final”, explica Sabán, al tiempo que reconoce que los pacientes han empezado a notar una pérdida de calidad, ya que antes las revisiones eran trimestrales o semestrales según los casos y ahora pueden alcanzar el año.

De igual forma, los informes, que en 2008 se entregaban en mano, ahora se entregan a los dos meses. Esta situación ha hecho que médicos, biólogos y enfermeras voluntarias estén acudiendo en los últimos meses a ayudar por horas intentando reflotar la unidad, reimpulsando la calidad asistencial e investigadora inicial. Por otra parte, “como consecuencia de la sobrecarga de trabajo no todos los aparatos se utilizan al 100 por cien, y se están desperdiciando recursos, que en su momento supusieron un gran desembolso”, indica Sabán.

Al ahorro que depende del control óptimo de los factores de riesgo que se realiza en la unidad se suma el que produce la apuesta por el control endotelial de Sabán, si tenemos en cuenta unos datos que se sustentan en el programa Hoorn Study de la Universidad de Maastricht, centrado igualmente en el endotelio pero que cuenta con 30 profesionales a diferencia de los cinco de la unidad. En dicho estudio, se ha demostrado que este tipo de estrategia, además de ser de alta precisión en la predicción y prevención cardiovascular es altamente coste-efectiva y mejora el cumplimiento terapéutico por su papel motivacional. “Con el dinero que cuesta tratar un infarto de miocardio o cerebral nosotros prevenimos más de 100 y si nos ayudaran, prevendríamos, con un coste sólo ligeramente superior, una cantidad mucho mayor”, dice Sabán, al tiempo que añade que es el camino de una medicina no sólo integradora sino personalizada y apoyada en parámetros objetivos”, precisa. Colaboradores y pacientes consideran “lamentable que programas así salgan adelante a costa de la lucha incesante de un profesional, a cambio, eso sí, de su agradecimiento infinito”. “No los abandonaré nunca”, sentencia.

José Sabán, responsable
de la Unidad de Endotelio

“La unidad está equipada con tecnología puntera, pero los equipos no se están usando al cien por cien debido a la falta de personal”.

Rosa Fabregate, enfermera
de la Unidad de Endotelio

“El papel de la enfermera en la Unidad es esencial, no sólo en el rol de educadora de los pacientes sino al frente de los ensayos clínicos”.

Cristina Fernández, enfermera
de la Unidad de Endotelio

“La unidad ha incorporado técnicas propias, pioneras en España, como el Holter Corto para agilizar la labor y afinar más sobre el diagnóstico”.

Martín Fabregate, ingeniero CV
de la Unidad de Endotelio

“La labor del ingeniero cardiovascular se centra en la elaboración de protocolos, dando apoyo al clínico en el diagnóstico con la tecnología”.

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