El Gregorio Marañon incorpora un LIAC a su quirófano GPS

Es el primer acelerador lineal de electrones miniaturizado portátil que se implanta en la sanidad pública
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20 jun 2014 - 12:00 h
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Si en enero de este año el Hospital Universitario Gregorio Marañón presentaba su nuevo quirófano oncológico con ‘GPS radioquirúrgico’, que permite, como explicaba en su día Felipe Calvo, jefe del Departamento de Oncología de este hospital a GACETA MÉDICA, reproducir en tiempo real “cómo se comporta la radiación en esa cirugía, concreta, en ese momento, en esa resección y en ese paciente” gracias a la colocación de dos pantallas de alta definición que permiten la visualización en 3D, tres cámaras de videovigilancia y ocho cámaras infarrojas, ahora este hospital acaba de presentar el primer acelerador lineal de electrones miniaturizado portátil que existe en la sanidad pública y que será instalado en este novedoso quirófano.

Esta nueva tecnología permite la administración de altas dosis de radiación terapéutica concentrada en una fracción homogénea y estable, minimizando significativamente la depositada fuera de la zona afectada por el tumor y reduciendo, por ello, la toxicidad en los tejidos sanos. En concreto, este nuevo acelerador lineal de electrones miniaturizado (LIAC) permite concentrar en una sola dosis el equivalente a seis sesiones de radioterapia externa, aumentando de esta forma la seguridad y la eficiencia de este tipo de intervenciones.

Además, al recibir parte del tratamiento con radioterapia durante la intervención, estos pacientes reducen posteriormente el número de visitas al hospital. De hecho, según estimaciones del Gregorio Marañón y la Consejería de Sanidad, esta técnica podría significar entre cinco y diez sesiones diarias estándar de radioterapia menos por cada paciente, lo que significa una reducción del 20 por ciento de los pacientes y entre 500 y 700 visitas de frecuentación hospitalaria menos al año.

Pero lo que de verdad diferencia a este acelerador lineal de los otros cuatro que hay en la Comunidad de Madrid es su movilidad. “Antes se trasladaba al paciente desde el quirófano hasta el acelerador lineal y después otra vez al quirófano, pero lo razonable es que los tiempos mejoren y la tecnología se miniaturice”, explica Calvo. Ahora, con este nuevo aparato, es posible administrar la radiación intraoperatoria en el mismo quirófano, evitando el transporte, lo que confiere una mayor protección para el paciente. Asimismo, este aparato “no añade ningún riesgo al procedimiento”, aseguró este profesional, que subrayó también que el equipo del hospital ha dedicado entre ocho y nueve meses a generar la ‘Memoria de Seguridad Radiológica’. Además de seguro, rápido y muy pequeño —para Calvo, el reto es convertirlo en “un robotito, una especie de máquina que, bien guiada, sea capaz de moverse hacia el paciente con seguridad”—, el jefe del Departamento de Oncología destaca también de esta máquina su versatilidad ya que, con 112 configuraciones de tratamiento, “cubre prácticamente todas las aspiraciones que se pueden tener en cirugía oncológica para tratar tumores no resecados o zonas de alto riesgo”.

Con este nuevo aparato, es posible incluso tratar a subgrupos de pacientes de muy buen pronóstico con una única dosis de radioterapia intraoperatoria, evitando toda la radioterapia externa posterior. En pacientes con cáncer de mama, buen pronóstico clínico y molecular y de edad superior a los 70 años, este modelo está ya totalmente implantado.

Pero, si bien es cierto que este aparato permite el tratamiento radioterápico curativo de más del 40 por ciento de los cánceres de mama, a cuyas pacientes se les evita una media de 15 sesiones, este tumor no es el único en el que este nuevo acelerador lineal de electrones es efectivo. Así, por ejemplo, este aparato es eficaz también en el 30 por ciento de los cánceres de recto y en el 70 por ciento de los pacientes con sarcoma. A estos últimos es posible ahorrarles una media de siete sesiones de radioterapia e incluso es posible evitarles la amputación de los miembros afectados.

Además, el tratamiento con LIAC también ha demostrado ser eficaz en más de la mitad de los cánceres de páncreas y en el 40 por ciento de los esófago-gástricos y colono-rectales.

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