El Gregorio Marañón, pionero con una nueva técnica en trasplante haploidéntico

Con aplicación en linfoma de Hodgkin, la técnica reduce la toxicidad y la enfermedad injerto contra huésped
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22 may 2015 - 16:00 h
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Uno de los principales problemas de los trasplantes de células madre hematopoyéticas es que solo entre un 25 y un 30 por ciento de los pacientes que lo necesitan disponen de un hermano con un sistema de antígenos leucocitarios humanos (HLA, en sus siglas en inglés) idéntico. Ello obliga a que, por ejemplo en la Comunidad de Madrid, haya que buscar un donante no emparentado o sangre de cordón umbilical para unos cien pacientes al año, de los que solo un 50 por ciento aproximadamente llegan a realizarse el trasplante, la mayoría de ellos porque finalmente no encuentran un donante apropiado.

En estos casos, así como en aquellos pacientes que no tienen tiempo para ponerse a buscar un donante —un proceso que suele durar entre dos y tres meses— por la urgencia del tratamiento, la alternativa es realizar un trasplante haploidéntico, a partir de un donante que comparte la mitad del material genético con el paciente —un padre, una madre, un hermano o un hijo—. El problema de este tipo de trasplantes es su toxicidad y la previsible aparición de la enfermedad injerto contra huésped.

Ahora, gracias a una nueva técnica que practican un grupo de profesionales del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético que lidera el servicio de Hematología del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid de forma pionera en Europa, estas dificultades se han reducido de forma importante.

La novedad de este trasplante es que se utilizan dosis reducidas de fármacos antes del trasplante y en que se utilizan progenitores de médula ósea o sangre periférica completa del donante no idéntico, de forma que no hay que modificar el contenido celular, tal y como se hacía hasta ahora. Además, una vez realizado el trasplante, se administran al paciente altas dosis quimioterapia inmunosupresora para prevenir la enfermedad de injerto contra huésped. Tras el trasplante, los pacientes recuperan la función de la médula ósea entre 16 y 18 días después, mostrando un cien por cien de células procedentes de su donante a partir de los 30 días.

Aunque pionera en Europa, esta técnica fue desarrollada originalmente en el Hospital Johns Hopkins, en Baltimore. Gracias a ella, un 95 por ciento de los pacientes candidatos a trasplante alogénico disponen potencialmente de un donante apropiado entre sus familiares de primer grado. Además, dada su menor toxicidad, este tipo de trasplante puede realizarse en pacientes de edad avanzada o con complicaciones en otros órganos e incluso para rescatar a pacientes en los que ha fracasado un trasplante previo.

Linfoma de Hodgkin

En la última Reunión Anual del Grupo Europeo de Trasplante Hematopoyético (EBMT), celebrada en Estambul, Turquía, se presentaron los resultados de eficacia de un ensayo clínico con 43 pacientes con linfoma de Hodgkin en recaída o refractarios a otros tratamientos, en los que se ha demostrado la utilidad de esta nueva técnica de trasplante de células madre hematopoyéticas. La importancia de este trabajo ha sido además reconocida por la ‘Lymphoma Working Party’ .

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