Expertos piden cuidados continuos en oncología desde el inicio de la terapia

En cáncer hereditario, el reto es descifrar los “códigos poligénicos” de interacción entre ambiente y genética
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24 oct 2014 - 16:00 h
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Si bien es cierto que la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ya tiene desde hace años una sección de Cuidados Continuos, cuyo leitmotiv es precisamente el de intentar compaginar el tratamiento activo dirigido hacia el tumor con el tratamiento de soporte, Cristina López, del Servicio de Oncología Médica del Gregorio Marañón, resaltó durante su intervención en el 3º Simposio de la sociedad la importancia de “dar un paso más e integrar a los profesionales de cuidados paliativos y a los oncólogos médicos desde el principio, haciendo el trabajo mucho más multidisciplinar y mucho más enfocado a los pacientes”.

En esta línea, la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) tiene un programa de acreditación de esta unión entre los servicios de oncología médica, cuidados paliativos, atención primaria y psicología. De hecho, López destacó que existen unos 14 o 15 centros en España —entre los que se encuentra el Gregorio Marañón, que la tiene desde 2005— que cuentan con esta acreditación de excelencia y que están haciendo un esfuerzo en esta dirección, si bien advirtió de que, por mucho consenso entre profesionales, “hace falta un modelo organizativo que facilite este cuidado”.

Así, de acuerdo los sanitarios y de acuerdo la investigación —numerosas publicaciones en los últimos años han ofrecido resultados de beneficios clínicos gracias a esta integración de servicios profesionales desde el inicio—, López concluyó su discurso señalando que la controversia que daba nombre a su ponencia se refiere más bien a “las dificultades que encontramos para llevar a cabo este modelo integrativo”.

Síndromes hereditarios

Otro de los temas protagonistas del Simposio han sido los síndromes hereditarios de cáncer, un área de especial relevancia desde que se lograra la secuenciación del genoma humano en 2003. Actualmente, explica Luis Robles, de la Unidad de Síndromes de Cáncer Hereditario del Hospital 12 de Octubre, “un 5 por ciento de los tumores tienen un componente hereditario” y, en esas familias portadoras de una mutación de generación en generación para un tipo de tumor en concreto, el porcentaje de desarrollar esta patología no es menor del 30 por ciento.

En estos casos, Robles señala que existen dos opciones: la prevención primaria (con una cirugía preventiva que elimine el lugar donde se asentaría el tumor) o la prevención secundaria (aumento del número de revisiones y utilización de técnicas más potentes que permitan detectar el tumor en estadíos muy tempranos para proceder a su extirpación y curación con alta probabilidad).

El problema es que, por el momento, esta es la solución para todas las pacientes, ya que no es fácil discriminar con seguridad qué pacientes desarrollarán y qué pacientes no desarrollarán ese “cáncer familiar” ya que, como enfatiza Robles, “no es solo la presencia de un rasgo genético o su ausencia, sino la combinación de muchos factores de riesgo moderado que, combinados en distinta proporción en una misma generación de hermanas, hacen que unas tengan más riesgo que otras”. De ahí que el reto ahora sea justamente ese, el de descifrar mejor los códigos poligénicos de interacción del medio ambiente y la genética. Un trabajo que será más arduo, apunta este oncólogo, en tumores más extendidos en la población como el de mama, ovario o colon que en otros tumores menos frecuentes y, por ello, menos expuestos a otras alteraciones y más circunscritos a una única mutación genética como explicación.

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