“Generalizar la neurorreflejoterapia en el SNS ahorraría unos 135 millones al año”

Francisco Kovacs Presidente de la Fundación Kovacs
Herramientas
|
09 ene 2015 - 16:00 h
|

Según datos de estudios internacionales, menos del 30 por ciento de los pacientes con problemas de espalda crónicos mejoran su sintomatología. Para hablar de las bolsas de ineficiencia que existen en estas dolencias Francisco Kovacs, presidente de la Fundación Kovacs, pasó por el plató de Netsalud TV.

Pregunta. Un estudio reciente del que es coautor, apunta a que la técnica de la neurorreflejoterapia mejora el dolor raquídeo en el 87 por ciento de los casos, el dolor referido en el 84,2 y el grado de incapacidad en el 86,7, ¿en qué casos está indicada?

Respuesta. Cuando el dolor dura 14 o más días —subagudos o crónicos— y el más intenso en una escala de cero a diez es de al menos tres puntos. En esos pacientes está indicado excepto en los que padecen claudicación neurógena de vía venosa y espinar, donde la cirugía ha demostrado ser muy efectiva. En los demás está recomendada la neurorreflejoterapia como primera fase, eventualmente pueden ser necesarios después otros tratamientos aunque sucede en un porcentaje muy bajo de pacientes.

P. ¿En qué consiste la técnica?

R. En los pacientes subagudos y crónicos el dolor se mantiene porque se activan una serie de mecanismos que hacen que persista aunque desaparezca la causa que inicialmente lo originó. En la intervención neurorreflejoterápica se estimulan fibras nerviosas capaces de contrarrestarlos y, para que sea persistente, se implanta en la piel muy superficialmente sin anestesia y sin necesidad de abrir, un material quirúrgico pequeño que las mantiene estimuladas. Cuando se hicieron los primeros ensayos clínicos se demostró que un aspecto fundamental es la precisión, pues la implantación del mismo número de elementos a menos de cinco milímetros de donde hubiera estado indicado carece de efecto.

P. Es una técnica especializada, ¿qué se requiere para su utilización?

R. En cuanto al desarrollo de la tecnología en sí misma, que es la única española para las dolencias del cuello y de la espalda, se han requerido más de 22 años para poder evaluar todos los aspectos necesarios para aplicarla. De hecho, el primer ensayo sobre esta tecnología se publicó en 1993 y, sin embargo, se empezó a aplicar en la práctica clínica rutinaria del SNS en el 2004.

P. Empiezan a surgir biomarcadores en el ámbito oncológico para ver si los fármacos funcionan, pocas veces se puede tener el pronóstico de si en un paciente va a funcionar bien una técnica o no, pero en este caso sí existe la posibilidad...

R. Sí, y no basado en biomarcadores biológicos sino en el análisis sistemático de los mecanismos de vigilancia post implantación. Como esta tecnología no ha sido desarrollada por la industria sino por una entidad sin ánimo de lucro y el propio SNS, no ha habido ninguna presión para acelerar las fases o venderla antes de tiempo, y se ha invertido tiempo en asegurar que cada fase de evaluación e implantación se hacía de acuerdo a las recomendaciones de la comunidad científica internacional. Desde que se aplicó, se vigiló la post implantación que permite obtener todos los datos relevantes sobre la situación del paciente, el tratamiento que se le aplica y su evolución, y el análisis de esos datos de todos los pacientes atendidos ha permitido desarrollar modelos predictivos que permiten estimar con precisión en un paciente concreto —con 43 variables— la probabilidad de que mejore si se le aplica esta tecnología antes de hacerlo, por lo que él puede intervenir en su tratamiento valorando sus posibilidades de mejora con las molestias que le deparará.

P. ¿Cuántos pacientes se podrían beneficiar de esta técnica? ¿Es coste-efectivo para el SNS?

R. El 80 por ciento de la población tiene molestias de la espalda en algún momento pero la gran mayoría de esos episodios desaparecen espontáneamente en menos de 14 días. Esa tecnología está indicada en pacientes subagudos o crónicos con dolor relevante de tal forma que en una población de un millón de habitantes habitualmente cada año hay 2.000 susceptibles de ser tratados con esta técnica, en el ámbito nacional habría entre 80.000 y 90.000. El primer ensayo clínico que la evaluó demostró que su aplicación en el SNS mejora hasta un 2.200 por cien la coste-efectividad de los recursos disponibles porque abarata los costes y, además, mejora significativamente la evolución de los pacientes. Cuando se ha aplicado en práctica clínica rutinaria se ha visto que genera un ahorro de aproximadamente cuatro millones de euros al año por millón de habitantes y los costes de aplicación de la tecnología son de algo menos de un millón, por lo que se ahorran más de tres millones netos. La generalización de esta tecnología en el SNS conllevaría un ahorro neto de aproximadamente 135 millones al año.

P. Aún así, está implantada en pocas comunidades autónomas...

R. Se pilotó en cinco: Baleares, Asturias, Cataluña, Madrid y Murcia, los resultados obtenidos en todas fueron homogéneos y unánimemente positivos, y en tres de ellas, Asturias, Baleares y Cataluña se está usando en la práctica clínica rutinaria, en las otras dos los pilotajes tuvieron buenos resultados pero la llegada de la crisis retrasó su generalización, y hasta el día de hoy.

P. ¿Se requeriría de una visión a largo plazo y no a corto?

R. Si la pregunta es qué va a pasar con esa tecnología a largo plazo, depende de si estamos en un momento racional o no. La revista científica de la Sociedad Internacional de la Agencia de Evaluación de Tecnología Sanitaria acaba de publicar el último estudio sobre esta tecnología en el que se hace la misma pregunta y se contestan a sí mismos dando dos argumentos. Uno, que no ha sido desarrollada por la industria por lo que no hay incentivos económicos para aplicarla rápidamente, y dos, que es conocida, desgraciadamente, la disfuncionalidad en nuestro país de los organismos para decidir qué se paga y qué no. Numerosos estudios demuestran que estamos pagando tecnologías ineficaces con dinero público y tecnologías eficaces que se aplican en casos en los que no están indicadas y, a la vez, no estamos generalizando tecnologías que ahorran.

P. Un estudio de 2013 afirmaba que el 30 por ciento de las resonancias magnéticas en España por dolor lumbar son innecesarias, ¿qué implica?

R. Muchas cosas y pocas buenas, ni para el SNS, ni para los pacientes. Algunos estudios previos cuantificaban las resonancias no indicadas en el ámbito del dolor lumbar hasta en un 80 por ciento, el de 2013 sólo se centraba en aquellas de verdad injustificables, es decir, como mínimo un 30 por ciento no deben hacerse. Además del gasto económico, significa que gente que sí la necesita tiene que esperar un 30 por ciento más. Otros estudios internacionales demuestran además que el hecho de realizarle una resonancia a una persona que no la requiere aumenta entre un 400 y un 800 por cien la posibilidad de que sea operado sin necesidad. La idea es dar a cada paciente el tratamiento que necesita y prescribir las pruebas diagnósticas indicadas en su caso, pero ir pidiendo pruebas a ciegas no es ningún favor para el paciente y él lo tiene que saber.

Twitter
Suplementos y Especiales