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21 feb 2014 - 16:00 h
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Las facultades de Medicina han llegado al Congreso. Si recientemente el Foro de la Profesión Médica planteaba la necesidad de reducir el número de plazas de estudiantes de Medicina para evitar crear una bolsa extra de paro, Izquierda Plural ha recogido el guante con una Proposición no de Ley para su debate en la Comisión de Educación y Deporte cuyo objeto es establecer, de común acuerdo con las CC.AA., la Aneca y la Conferencia de Rectores, la moratoria en la creación de nuevas facultades, paralizando las siete ya previstas. Pero no ha sido el único movimiento que se ha producido en estos días sobre el tema, ya que la pasada semana también se aprobaba una enmienda del PP al proyecto de Ley de Consumidores que permitiría al ministerio de Ana Mato regular la oferta de plazas MIR consensuada por las autonomías. Cuestiones normativas aparte, lo cierto es que ambas propuestas vienen a poner de manifiesto la posibilidad de establecer mecanismos que permitan realizar una adecuada planificación de los recursos humanos del SNS, de manera que se produzcan desajustes entre el número de estudiantes que salen de las universidades y el de plazas de residentes que se convocan.

El debate está servido y es que en los últimos 8 años se han pasado de 4.350 alumnos en las facultades de Medicina hasta los 7.000 —con 12 nuevos centros— y está planificada la apertura nuevas facultades en la Comunidad Valenciana, Baleares, Cataluña y Andalucía (ver gráfico) .

Públicas y privadas

En la Comunidad Valenciana la oferta es privada, con dos nuevas facultades en Alicante. Se trata de la Universidad Católica de la UCAM en Sant Joan d’Alacant y Mare Nostrum de El Campello.A día de hoy, la Generalitat cuenta con cinco facultades, algo que para el secretario general de CESM Valencia, Andrés Cánovas, es “ insostenible, desproporcionado y kafkiano”. Con estos nuevos centros se crean más médicos en España que en Inglaterra y Francia conjuntamente. Además, el sindicalista advierte de que los nuevos estudiantes acabarán emigrando a otros países, por tanto, el gasto en estos centros habrá sido en balde.

En este sentido, Antonio F. Compañ, decano de Medicina de la Universidad Miguel Hernández de Elche, asegura que en un radio de cuatro o cinco kilómetros habría tres facultades de Medicina en Alicante, “una de ellas, la Universidad Católica de San Juan, estaría a casi 400 metros de la nuestra”.

De este modo, el decano considera imprescindible crear el registro de profesionales que organice las necesidades reales. “Ahora mismo están saliendo más estudiantes que posibilidades de hacer el MIR. España cuenta con 7.000 estudiantes para 6.200 plazas MIR”.

Asimismo, el rector de la Universidad de Alicante, Manuel Palomar, advierte de que con estos centros se incidirá negativamente en la organización del sistema universitario y en las prácticas hospitalarias. Por ello, apuesta por la creación de un proyecto de viabilidad de las universidades y reorganización de la oferta de plazas de Medicina, teniendo en cuenta también las prácticas pregrado y posgrado y la calidad de las mismas. Volviendo al ejemplo de Alicante, en los cinco kilómetros donde se encontrarán las dos facultades de Medicina, sólo está el Hospital Universitario de San Juan, que es donde están llevando a cabo las prácticas los estudiantes de la Miguel Hernández de Elche, por lo tanto, con la apertura “habría una saturación que conllevaría una baja calidad de las prácticas y no hay capacidad suficiente para absorber a tanto estudiante”.

En el caso de Baleares, aunque el proyecto está en el aire, la sombra de la universidad privada comienza a dejarse notar. Sin embargo, los últimos datos oficiales señalaban que, de abrir la facultad de Medicina, sería para el segundo ciclo. En este sentido, Isidro Torres, secretario general de CESM Baleares, ha explicado que, a pesar del “secretismo generalizado” en la Administración, parece que hay un proyecto firme de una universidad privada, aunque fuentes de la consejería de Educación no han querido confirmar este dato.

La universidad concertada de Vic (Barcelona) es una de las siete facultades de nueva creación que está levantando ampollas entre los profesionales de la salud, sindicatos, sociedades científicas y también grupos políticos. Mientras algunos tratan de sacar adelante este proyecto, no pocos advierten de que esto no es si no, un varapalo para el sector sanitario y educativo, si bien parece que la puesta en marcha está aún lejos de ser una realidad, paralizada por el momento sin una fecha concreta.

Así, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, Francesc Cardellac, se posiciona al respecto en la línea de la Conferencia de Decanos (CND), y pide “analizar en profundidad las necesidades de nuevo alumnado antes de abrir de nuevas facultades” además de establecer un equilibrio entre el número de estudiantes que se gradúan y la cantidad de plazas de MIR. “El profesional médico es una figura muy poco maleable y el riesgo que entraña su situación de paro laboral es demasiado grave para las consecuencias sobre la salud de la sociedad en caso de su reinserción al cabo del tiempo”, apostilla al tiempo que se declara a favor de la PNL de Izquierda Plural, también en lo referente a la necesidad de establecer una acreditación para la docencia de Grado de los Centros Universitarios.

Por su parte, el presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, no ve como una mala idea crear una nueva facultad en la capital catalana, puesto que esto contribuiría a promover un “debate más abierto”. Además, añade, tanto los modelos organizativos, formativos y de entrada a las facultades deben cambiar.

Y es que el número de estudiantes que se matriculan en la carrera aumenta cada año a pesar de que la nota media que da acceso se sitúa por encima del diez. La planificación del número de especialistas que precisará el sistema en los próximos diez años debe empezar a diseñarse en las facultades de Medicina, teniendo en cuenta la demografía poblacional, la pirámide de edad de la plantilla médica y los avances científicos y técnicos de cada especialidad y, posteriormente, adecuar las plazas universitarias a las necesidades médicas del futuro, a través de las pruebas MIR. Ésta es la fórmula que propone el secretario general de Metges de Cataluña, Frances Duch, para corregir así el desajuste actual.

Sin noticias en Andalucía

Huelva, Jaén y Almería son las tres facultades de nueva creación previstas en Andalucía. Si bien parece que los proyectos podrían estar paralizados, algo que no han confirmado fuentes oficiales, lo cierto es que la opinión pública no está muy a favor de la construcción de los centros universitarios.

Desde el Colegio de Médicos de Jaén, su presidente, Emilio García de la Torre, resalta que hasta el momento el colegio siempre ha estado a favor de la facultad porque eso, “permitiría aumentar la calidad de la investigación en la ciudad”, aunque “tal y como están las cosas” considera que “no tiene razón de ser”. A su parecer, abrir nuevos centros “no va a conducir a nada salvo a incrementar el paro”. Ya son más de 3.400 los médicos que tuvieron que abandonar España en 2013 en busca de oportunidades laborales. En esta línea, agregó que lo habría que hacer es potenciar las facultades que ya están abiertas y olvidarse de esas tres nuevas porque “en España hay más centros que en ningún país de Europa y en proporción muchas más que en Estados Unidos”.

Unido a esta teoría también se situó el secretario del Colegio Oficial de Médicos de Almería y del Consejo Andaluz, Francisco José Martínez Amo, que en nombre del consejo de rectores andaluces, incidió en su desacuerdo por el gasto que supondría estas tres aperturas, dado que no existe una sobrecarga en otras facultades de la comunidad que lo justifique.

“La implantación de Medicina supondrá un beneficio para los intereses de la Región de Murcia, lo que permitirá que estudiantes de todo el mundo, puedan venir a cursar estos estudios en nuestra comunidad autónoma”, aseguró en 2011 José Luis Mendoza, presidente de la Universidad Católica de San Antonio de Murcia (UCAM), tras la acreditación de la Aneca. Una apertura cuyas consecuencias se verán a partir de 2017 cuando salga la primera promoción de licenciados y tengan que optar a las plazas MIR.

Ya en su momento, la Universidad de Murcia (UMU) pidió al presidente de la región, Ramón Luis Valcárcel, que no autorizase la creación de una nueva facultad privada. A través de un documento formal que se entregó a la Administración se explicaba que “la creación de facultades de Medicina privadas no puede realizarse retirando recursos asistenciales públicos para la formación , y tampoco es aceptable romper la igualdad de oportunidades en el acceso a estos centros y mantenerlo en el acceso a la formación especializada”.

En este sentido, la Junta de la UMU, presidida por el decano de Medicina, Joaquín García-Estañ, apuntó que “en España no se puede ejercer la profesión de médico en la sanidad pública sin contar con un título de médico especialista (MIR), resulta evidente que un buen número de los actuales estudiantes de Medicina no tendrán acceso a una plaza de formación médica especializada que les permita ejercer su profesión”. En aquella fecha, la Universidad de Murcia aumentó las plazas de nuevo ingreso pasado de las 105 en el curso 2005-2006 a las 200 ofertadas ya en el curso 2010-2011. Para esta universidad la creación de una nueva facultad privada “rompe con el principio de igualdad, mérito y capacidad, por el que se rigen las universidades públicas”.

“Que la Comunidad Valenciana cuente con cinco facultades es insostenible
y desproporcionado”

Las plazas de los estudiantes deben establecerse siempre en combinación con las plazas de residentes

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