Los expertos subrayan que se requiere más formación y experiencia en la MISS

Esta cirugía reduce el riesgo de infecciones y ofrece resultados “más satisfactorios” para los pacientes
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19 jun 2015 - 16:00 h
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Prácticamente, todas las patologías de columna se pueden tratar con cirugía mínimamente invasiva de columna (MISS, por sus siglas en inglés), pero no todos los profesionales están capacitados para ello.

Así lo asegura el jefe de la Sección de Neurocirugía del Hospital La Milagrosa y jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario Ramón y Cajal y del, Avelino Parajón, quien ha coordinado el III curso Eucmiss (European Course MISS), celebrado los días 15 y 16 en Madrid.

De entre sus ventajas, Parajón destaca que este tipo de cirugía permite preservar la musculatura, los ligamentos, mejora la estabilidad postoperatoria y, además, disminuye los dolores postoperatorios, los riesgos de infecciones y las hemorragias.

Asimismo, Jesús Lafuente, del Departamento de Neurocirugía del Hospital del Mar, de Barcelona, complementa esta idea, afirmando que la MISS puede realizarse a casi todos los pacientes que tengan una patología “tradicional” de columna, ya que, al fin y al cabo, son las que más se ven —entre un 80 y un 90 por ciento—. Se trata, principalmente, de hernias discales y laminectomías, pero deben ser hechas “por cirujanos que estén apropiadamente formados”.

Al respecto, Richard Fessler, profesor de Neurocirugía de la Universidad Northwestern (Chicago), comenta que estas técnicas consiguen que los pacientes sientan menos dolor y haya menos complicaciones. “Con la MISS, se permite un retorno más rápido al trabajo y, a largo plazo, mejores resultados”, apunta.

En este sentido, Lafuente recuerda que esta clase de cirugía abarata costes al sistema, puesto que los pacientes están “menos tiempo hospitalizados, se utilizan menos derivados de plaquetas y de sangre y se requiere menos rehabilitación”.

Roger Härtl, profesor de Neurocirugía y director de Cirugía de Columna del Centro Médico Weill Cornell (Nueva York), incidió en que “sin duda” es necesaria una mayor formación y especialización.

“Necesitamos más cursos como este y más apoyo por parte de la industria”, señaló el experto, quien agregó que el propósito de estos eventos es dar la oportunidad de mejorar las habilidades y adquirir nuevos conocimientos sobre cómo hacer estas intervenciones “menos invasivas y con una mayor tasa de éxito”.

Teoría y práctica

El III Curso Eucmiss se ha dividido en una jornada centrada en la teoría y que ha sido “muy interactiva” y el segundo día consistió en prácticas en cadáveres de todas las técnicas mínimamente invasivas que están cada vez más aceptadas a nivel internacional, como explica Lafuente.

“Contamos con técnicas nóveles y estándar como, por ejemplo, los procedimientos tubulares para las láminas cervicales y lumbares, los procedimientos laterales en la columna torácica y lumbar y abordajes sacroilíacos con tornillos transilíacos”, apostilla.

Sin embargo, como destacó Härtl, el principal reto es incidir en la formación de los especialistas para seguir avanzando en esta cirugía que ha demostrado ser “segura y eficaz”.

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