Sanidad retrasa a 2017 el inicio de la troncalidad con el foco en su financiación

Los docentes advierten de que es necesario ajustar el número de residentes a las plazas de cada tronco
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07 nov 2014 - 16:00 h
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Si durante años el debate de la troncalidad se centraba en su utilidad, ahora el desarrollo del nuevo marco para la formación de especialistas está generando controversia en cuanto a que su abordaje sea realista y coherente. Parece que una de las grandes preocupaciones de los profesionales está solventada. Las dudas sobre la duración de la formación específica las ha resuelto el ministerio garantizando que serán las comisiones nacionales quienes fijarán el tiempo oportuno. Sin embargo, se abre paso a la pregunta de quién se hará cargo de la financiación que supone alargar la formación específica de los residentes. Sanidad lo tiene claro, serán las comunidades autónomas quienes gestionen la dotación económica, pero los profesionales miran con recelo que el futuro de la formación dependa de que finalmente financien este aumento. Con este marco tuvo lugar la jornada informativa sobre Troncalidad en la Formación de Especialistas de Ciencias de la Salud del Hospital Universitario de Móstoles.

Para José María Jover, jefe de estudios del Hospital Universitario de Getafe, tras más de 30 años de funcionamiento, el sistema MIR precisa una renovación, “con el objetivo de mejorar la formación de los residentes”. De la necesidad de adaptar el nuevo paradigma asistencial surge esta norma que mira hacia la asistencia integral, con una estructura más transversal. Por ello, desde el ministerio están convencidos de que el modelo MIR se queda obsoleto ante esta necesidad. De momento, Jover advierte de que la actitud de los docentes tiene que ser positiva, aunque es consciente de que hay que analizar todos los flecos. Para ello, propone que en los tres próximos años que quedan hasta que se ponga en marcha la troncalidad, “hay que cambiar el sistema de funcionamiento de las guardias, el número de residentes o las acreditaciones entre los centros”.

Organización de troncos

Otro de los puntos que a juicio de Castrodeza hay que analizar son las Áreas de Capacitación Específica (ACEs), que “costarán dinero y los 17 servicios de salud autonómicos se lo pensarán dos veces a la hora de montarlos”, precisa, al tiempo que reconoce que “no todos los centros van a tener ACEs, con independencia de que haya un proceso de homologación”.

En el tronco médico, Isabel González-Anglada, tutora de residentes del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, asegura que una vez transferida la decisión de fijar la duración de la formación específica a las comisiones nacionales de cada especialidad, queda esperar conocer cómo se hace cada ajuste. En el caso de aumentar la formación específica y que las comunidades asuman su coste, incide en la necesidad de adaptar el número de plazas de cada tronco. “Hay que analizar los especialistas que necesitamos y los que nos podemos permitir”, precisa González-Anglada. Para la internista aunque hasta ahora no se ha hecho una buena planificación en la formación MIR, es un buen momento para llevarla a cabo. De este modo, aboga por que se regle el reconocimiento de los tutores docentes y se reevalúe si los centros cumplen con las condiciones necesarias para formar a residentes.

Del mismo modo, los desequilibrios entre los troncos podría afectar de lleno al quirúrgico, sobre todo a cirugía. A juicio de José Antonio Alcázar, tutor de residentes del Servicio de Cirugía General del Hospital Universitario de Salamanca, la troncalidad puede ser positiva pero depende de su desarrollo. “Una unidad docente troncal no tiene que equivaler a una unidad docente específica. Ya que hay hospitales que tienen docencia específica de una especialidad y otros no”, apunta Alcázar. De este modo, explica que cuando se confeccione el programa troncal, en el caso de cirugía, las competencias son más limitadas y habrá hospitales que no puedan acceder a la formación específica, aunque sí puedan ofertar formación troncal. “Esos centros se podrán incorporar a unidades docentes, aunque habrá residentes que estén a caballo entre dos hospitales”. Con todo, el especialista apuesta por que las personas que formen parte de la comisión delegada de tronco estén muy vinculadas a la docencia y tengan en cuenta que el periodo formativo troncal debe tener una duración muy limitada. Además, advierte de que los residentes en condiciones normales están vinculados al servicio y con la dispersión geográfica que puede existir, no será así. Con todo, los profesionales afrontan el futuro de la troncalidad con incertidumbre, pero coinciden en que se debe acabar con los personalismos de cada área para pensar en un conjunto, en “aras de un bien común”, señala Alcázar.

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