Un estudio revela una brecha de género en la atención del paro cardiaco

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23 jun 2016 - 12:00 h
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Las mujeres que tienen un paro cardiaco son menos propensas que los hombres a recibir procedimientos que pueden salvar vidas, como la angiografía para buscar arterias coronarias obstruidas o la angioplastia para abrirlas, según revela una nueva investigación que se publica en ‘Jorunal of the American Heart Association’.

El estudio indica que estos procedimientos han ayudado a aumentar las tasas de supervivencia de paro cardiaco, según Lucas, autor principal del trabajo y profesor asistente de Medicina en la División de Cardiología del ‘Weill Cornell Medical College’ en Nueva York, Estados Unidos. “Pero la parte problemática de nuestro trabajo es que al igual que con muchos otros tratamientos, todavía no estamos haciendo un trabajo tan bueno con las mujeres como con los hombres. Las mujeres tienden a recibir atención menos inmediata a pesar de que el tiempo es esencial”, lamenta.

El estudio es el primero en informar de las disparidades basadas en el sexo a través de un espectro representativo de pacientes con paro cardiaco a partir de más de 1.000 hospitales de Estados Unidos a nivel nacional. Durante el estudio de diez años, los índices de mortalidad hospitalaria cayeron para ambos sexos, pero se mantuvieron más altos para las mujeres. De los que fueron tratados en el hospital por un paro cardiaco, el 64 por ciento de las mujeres murieron en comparación con el 61 por ciento de los hombres.

Mediante el uso de una base de datos de los registros de altas hospitalarias conocida como Muestra Nacional de Pacientes Internos, los investigadores analizaron más de 1,4 millones de casos en los que los pacientes con paro cardiaco fueron trasladados vivos a los hospitales de agudos desde 2003 hasta 2012. Durante ese tiempo, el número de paros cardiacos aumentó un 14 por ciento.

Al ajustar por factores que incluyen la edad del paciente, la salud, las características del hospital y los procedimientos cardiacos previos, los investigadores también encontraron que las mujeres que tuvieron un paro cardiaco de un ritmo susceptible tenían un 25 por ciento menos probabilidades de ser sometidas a una angiografía coronaria y un 29 por ciento menos propensas a que se les practicara una angioplastia, también conocida como intervención coronaria percutánea (ICP);

Asimismo, las mujeres presentaban un 19 por ciento menos probabilidades de ser tratadas con hipotermia terapéutica, en la que se reduce la temperatura del cuerpo para ayudar a mejorar las probabilidades de supervivencia y reducir el riesgo de daño cerebral.

Una mejor divulgación educativa, posible solución

Como grupo, las mujeres en el estudio fueron mayores que los hombres y tenían menos probabilidades de haber sido diagnosticadas previamente con enfermedad de la arteria coronaria. Eran más propensas a sufrir otros problemas de salud, como insuficiencia cardiaca congestiva, hipertensión arterial, obesidad y otros problemas, y tener un paro cardiaco causado por problemas diferentes a un bloqueo de los vasos sanguíneos, como embolia pulmonar.

El estudio no puede determinar con precisión las causas de la brecha de género, según los autores. Kim considera que una mejor divulgación educativa a través de la comunidad --no sólo a médicos, enfermeras y personal de primera atención, sino también ciudadanos de la calle-- podría mejorar las tasas de supervivencia de paro cardiaco. Se debe formar a más personas acerca de un paro cardiaco, cómo realizar la reanimación cardiopulmonar, usar los desfibriladores y qué hacer.

A diferencia de algunos otros trastornos, “el paro cardiaco es una de las pocas emergencias médicas donde hay un gran impacto debido a la forma en que el público responde a él”, según Kim. “Si alguien puede llegar a un paciente de inmediato y hacerle la RCP, el paciente tiene una oportunidad”, asegura Kim

El paro cardiaco ocurre cuando el corazón deja de funcionar repentinamente debido a un mal funcionamiento de su sistema eléctrico. En 2014, alrededor de 356.500 personas en Estados Unidos sufrieron paros cardiacos fuera del hospital; con sólo el 12 por ciento de los pacientes tratados por los servicios médicos de emergencia que sobrevivieron.

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