Una de cada tres personas con obesidad tiene anomalías en el sistema linfático

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28 abr 2015 - 16:00 h
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El 23º Congreso Nacional del Capítulo Español de Flebología y Linfología (CEFyL) de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular, celebrado en Valencia, ha acogido la celebración de una mesa redonda internacional sobre las nuevas evidencias científicas disponibles respecto al linfedema. En ella, Isabel Forner, del servicio de Medicina Física y Rehabilitación, Unidad de Linfedema, del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, de Valencia, ha señalado que “existe una evidencia científica que relaciona los problemas del sistema linfático con la obesidad”.

En concreto, ha aseverado que “la obesidad es un factor de riesgo importante para el desarrollo de un linfedema secundario. Así, se ha constatado que el índice de masa corporal de una persona con obesidad puede ser un factor predictivo de aparición de un linfedema, independientemente de que exista o no una linfadenectomía”. Tal y como ha indicado, “una de cada tres personas con obesidad sufren anomalías linfoescintigráficas, lo que indica una disfunción linfática”.

Forner ha estado acompañada en la mesa redonda por Sandro Michelini (Roma), que ha hablado de la genética y el linfedema, y por Jean-Paul Belgrado (Bruselas), que ha centrado su ponencia en los nuevos diagnósticos por la imagen médica en linfedema. Forner ha expuesto los mecanismos celulares que relacionan linfedema y obesidad. “La obesidad y el linfedema tienen una relación recíproca: en ambas enfermedades se aprecia una proliferación e hipertrofia de adipocitos; asimismo, se observa que los depósitos de grasa se encuentran crónicamente inflamados e infiltrados por macrófagos y linfocitos”. Se cree que “la obesidad puede disminuir la función linfática como resultado de cambios en la linfangiogénesis”. En resumen, los pacientes obesos pueden tener riesgo de sufrir linfedema por “tener comprometida la función linfática de base, presentar respuestas inflamatorias anormales que afectan negativamente al sistema linfático, y mostrar una capacidad disminuida de regenerar los vasos linfáticos dañados”.

La obesidad “disminuye la función linfática, de forma independiente”, ha remarcado la experta. Sin embargo, recientes estudios apuntan a que sería un cambio reversible, ha asegurado Forner. “El control del índice de masa corporal y el ejercicio han demostrado beneficios constatables en la función linfática de personas con obesidad”.

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