España perderá oportunidades si no hace una “apuesta pública clara” por el sector

Farmaindustria receta “propuestas imaginativas y ambiciosas” ante los cambios tecnológicos y geopolíticos en la UE
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Madrid
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14 sep 2018 - 08:00 h
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Cambios tecnológicos (genómica, terapia celular, medicina regenerativa...) y geopolticos (Brexit) abocan a la UE a un cambio de paradigma en la investigación biomédica que constituye a la vez una oportunidad para quien sepa verla y actuar en consecuencia. Por ejemplo, si nos fijamos en el Brexit, hay países que se están ofreciendo como alternativas de inversión y localización, conscientes de que estabilidad, predictibilidad y apoyo decidido a la investigación, en un ecosistema favorable, abren múltiples opciones. España no se cuenta en ese grupo de países, según la perspectiva de Farmaindustria, que ha aprovechado el tradicional Encuentro de la Industria Farmacéutica que se celebra en Santander para recetar “propuestas imaginativas y ambiciosas” que eviten que el país se quede atrás en la captura de estas oportunidades.

Con el 25 aniversario del mercado único europeo por bandera, Farmaindustria ha querido resaltar el papel del sector farmacéutico innovador dentro de la estrategia europea de consolidación de una economía basada en el conocimiento. Jesús Acebillo, presidente de la patronal, cree que España “puede y debe” ser un actor principal en el rol que la industria juega en ese proceso. Pero recalcó que para ello es imprescindible garantizar la actividad del sector en condiciones competitivas a nivel global.

“Es necesario un compromiso explícito por la innovación biomédica, así como por el rápido acceso de los pacientes a los nuevos tratamiento fruto de la innovación”, destacó Acebillo.

Lograrlo, a su juicio, pasa por una “clara apuesta pública” por el sector farmacéutico apuntalada en tres pilares: un “apoyo decidido” del Estado a la inversión en I+D biomédica que estimule y complemente el esfuerzo del sector privado; un “compromiso inequívoco” para garantizar el acceso a las innovaciones en los menores plazos posibles, salvando la variabilidad que pueda existir entre territorios, y una “predictibilidad y estabilidad económica y regulatoria”, cruciales para atraer nuevas inversiones del exterior.

A pesar de no haber podido contar con un representante del Ministerio de Sanidad (la directora general de Farmacia, Patricia Lacruz, declinó dar a conocer la hoja de ruta del Gobierno en política farmacéutica antes de hacérsela saber a la nueva ministra), Acebillo no se resistió a tender la mano e insistió en la necesidad de contar con un marco predecible, que, a su juicio, “debe concretarse en mejores regulaciones, como el esperado nuevo Real Decreto de Precios de Referencia que permita hacer viable la innovación incremental de interés para el SNS o la normativa sobre serialización y precios”... Todo un llamamiento a profundizar en un diálogo con el que la industria, amparada por décadas de colaboración con gobiernos de diferente color para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, quiere seguir demostrado lo que ha demostrado ya: que “no es el problema, sino la solución”.

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