Las enfermedades crónicas llaman a las puertas de la Unión Europea

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Presidente Editor de EG
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08 sep 2017 - 13:40 h
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<p>Las enfermedades crónicas llaman a las puertas de la Unión Europea</p>

La reunión anual en Bruselas de la European Public Health Alliance (EPHA) ha girado en torno a que las políticas de salud deben ser un asunto que le importe a cada ciudadano. ‘Make Health your Business’ era el reclamo que venía a decir que la salud es un asunto que debe importar. Especialmente todo lo relacionado con las políticas de salud en la Unión Europea (UE). La EPHA en salud, pero otras organizaciones del tercer sector, tratan de equilibrar una balanza que sigue respetando, quizás demasiado, el artículo 5 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFEU) establece los límites de la competencia en las que rigen los principios de subsidiarie y proporcionalidad. Así, los asuntos de salud se dejan en manos de los estados miembros. Pero se alzan voces en torno a una serie de retos que no respetan fronteras, y que son una oportunidad para hacer más Europa con políticas comunes en salud. Un ejemplo es el Plan contra las resistencias antimicrobianas, que cuenta con un fuerte apoyo de la Comisión Europea, aunque se han planteado críticas acerca de los fondos necesarios para luchar contra este grave problema de salud pública, que acaba con la vida de 700.000 personas al año sólo en la Unión. Básicamente, lo que hace que un problema se convierta en asunto europeo prioritario es el comienzo del artículo 168 del TFEU: asegurar un alto grado de protección de la salud de las personas.

Las enfermedades crónicas son otra ocasión para trabajar con una política común: se trata del principal responsable de la muerte de europeos, convertirán a los sistemas sanitarios en ineficaces en breve y, probablemente, podrían acabar con la cobertura universal por insuficiencia económica. Una de las posibles soluciones es la prevención o el retraso en la aparición de estas enfermedades. Para ello, es fundamental políticas activas contra el tabaco, el consumo de alcohol, las dietas no saludables, el sedentarismo o la polución. Los números no arrojan ya dudas: en un año morirán 1,2 millones de personas que podrían sobrevivir con políticas activas de salud pública. En 2040 habrá 10 millones de nuevos diabéticos en la UE. Las enfermedades respiratorias, por su parte, matarán a 670.000 personas al año en Europa. Por su lado, el tabaquismo, el factor de riesgo más importante prevenible, causará la muerte prematura de 700.000 personas al año. Pero si nos centramos en personas de entre 15 y 49 años, es el alcohol el principal factor de riesgo de morbimortalidad.

La buena noticia es que el 80 por ciento de la muerte prematura cardiovascular, el infarto, la enfermedad musculoesquelética y respiratoria, además de la diabetes tipo 2, se pueden prevenir.

El comisario de Salud, Vytenis Andriukaitis, agradeció, en una entrevista grabada y ofrecida en el congreso anual de la EPHA en Bruselas, el papel de la sociedad civil en las políticas europeas de salud. Andriukaitis destacó la capacidad de trasformar ideas en acciones, y aceptó el papel crítico que organizaciones como la EPHA tienen. El comisario llamó a unir fuerzas contra el alcohol, el tabaco, el sedentarismo, las dietas no saludables o el azúcar. Este es el reto de Europa.

Dejar la sanidad en manos de los estados no debe impedir políticas comunes ante retos globales

Seguiremos la pista...

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