Medicina personalizada en patología dual

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12 nov 2018 - 08:00 h
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<p>Medicina personalizada en patología dual </p>

Las evidencias que aportan las neurociencias demuestran que las personas “eligen” consumir sustancias; pero nadie “elige” tener una adicción. Esta solo se produce en individuos susceptibles o vulnerables a desarrollarla, y no depende del tipo de sustancia, cantidad o tiempo de utilización.

Entre las personas fumadoras de tabaco, aquellas que sufren diferentes trastornos mentales tienen más riesgo de desarrollar una conducta adictiva, lo que se denomina patología dual. Así, se han hallado variaciones genéticas del receptor de nicotina cerebral que predicen quienes serán fumadores compulsivos, graves y con serias dificultades para cesar en esta conducta.

Las personas fuman por la nicotina y mueren por el humo del tabaco. Sirva de aclaración que el tabaco posibilita la liberación de nicotina, pero el tabaco en su combustión a alta temperatura (>600ºC) genera miles de sustancias tóxicas, que son los realmente perjudiciales para la salud.

En base a estas evidencias se han desarrollado diferentes tratamientos con el objetivo de dejar de fumar o disminuir el consumo de tabaco y así sus efectos más nocivos.

Dentro de estas estrategias farmacológicas existen medicamentos aprobados como vareniclina o el tratamiento directo con nicotina sustitutiva en preparados farmacéuticos.

Como en otras conductas adictivas, hay pacientes que no consiguen adherirse a ninguno de estos tratamientos. Por ejemplo, en la adicción a la heroína existen pacientes para quienes solo una estrategia de disminución del daño con metadona o la propia heroína supervisada, es lo que les funciona y en el tabaco se están estudiando propuestas semejantes.

Esta estrategia de “reducción del daño” en patología dual estaría destinada a aquellos pacientes con adicción grave que no pueden dejar el tabaco.

Para ello, los cigarros electrónicos que liberan nicotina o el tabaco calentado podrían ser una herramienta terapéutica de utilidad, siempre que haya evidencia científica al respecto. En este sentido, algunos estudios han demostrado que calentar el tabaco a temperaturas por debajo de la pirólisis, tiene el potencial de reducir el daño al disminuir o eliminar algunas de las sustancias tóxicas que se encuentran en el humo generado por la combustión.

En la actualidad existen estudios científicos relevantes tanto de los cigarros electrónicos como del tabaco calentado, que están siendo revisadas por organismos reguladores internacionales como el Public Health of England o la FDA.

Con todo, teniendo en cuenta que hoy en día, la medicina y la psiquiatría de precisión intentan personalizar los tratamientos, debemos estar abiertos a explorar nuevas fórmulas en base a los diagnósticos diferenciados de los distintos pacientes, para así poder mejorar los resultados en salud.

Debemos estar abiertos a explorar nuevas fórmulas sobre la base de diagnósticos diferenciados

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