Gaceta Médica
Google+
Síganos en Facebook
Síganos en Twitter
Compartir
|
Herramientas
 Imprimir 
Portada / Barry Sears, presidente de la Fundación de investigación sobre la inflamación
"La dieta es más eficaz que el fármaco más prescrito del mundo"
domingo, 22 de febrero de 2009 / 18:00
Ana Vallejo

Madrid

¿En qué se basa la dieta que propone?

Es una dieta antiinflamatoria. La inflamación es la causa subyacente de la mayoría de las enfermedades crónicas. Ahí se engloban patologías como el alzhéimer, trastornos cardiovasculares o la diabetes. La dieta de la zona procede de la farmacología clásica, es decir, si se toma un fármaco en altas cantidades puede ser tóxico; por lo tanto, hay que mantener el consumo de ese fármaco en lo que llamamos la zona terapéutica. Yo apliqué el mismo concepto a la dieta para mantener las hormonas dentro en esa misma zona y controlar la inflamación.

¿Es posible controlar patologías como la diabetes o incluso evitar el bypass gástrico?

La diabetes es una enfermedad inflamatoria. Por lo tanto, una dieta antiinflamatoria tiene todo el sentido del mundo para combatirla. Hemos realizado estudios hace varios años en Texas con pacientes que tenían una diabetes tipo 2 establecida y muchos de los cuales utilizaban insulina. En un periodo de 12 semanas sólo uno de los 34 pacientes que necesitaba inicialmente insulina seguía utilizándola.

En cuanto a la cirugía bariátrica, el motivo por el se realiza es porque los médicos ya han tirado la toalla. La cirugía del bypass gástrico es un signo de desesperación tanto por parte del paciente como del médico que puede ser superada siguiendo una dieta antiinflamatoria. De esta forma, podemos evitar el cien por cien de los bypass gástricos. Si inducimos selecciones dietéticas correctas no es necesaria esa cirugía.

Todos los estudios que comparan la dieta de la zona con las demás dietas cambiando simplemente el equilibrio de proteínas e hidratos de carbono, han demostrado que la de la zona es superior para controlar las hormonas, el azúcar en sangre, los niveles de lípidos, la pérdida de peso y, lo que es más importante, la inflamación. La Harvard Medical School ha puesto a prueba la pauta nutricional en sus pacientes y ha llegado a la conclusión de que la dieta que recomienda tanto el Gobierno de los Estados Unidos como todos los ministerios de Sanidad del mundo está equivocada.

¿Y cuál sería la dieta correcta?

Consiste en una proporción equilibrada. Un 40 por ciento de hidratos de carbono, un 30 por ciento de proteínas y un 30 por ciento de grasas, es decir, por cada gramo de grasa, dos de proteínas y tres de hidratos de carbono y tendremos los mismos porcentajes. Esta dieta es como una póliza de seguros. No nos dice que jamás vayamos a sufrir estas patologías pero sí reduce su posibilidad.

¿Cuál es el mecanismo en la prevención de esos trastornos?

Hay dos componentes dietéticos fundamentales. Uno es una dieta rica en hidratos de carbono. Esto por sí solo no es suficiente aunque sí va a aumentar los niveles de la hormona insulina. El otro factor es una dieta rica en ácidos grasos omega 6. Si sumamos estos dos factores se incrementa la producción de ciertos ácidos grasos como el ácido araquidónico. El exceso de este ácido es uno de los bloques de construcciones de las hormonas que producen la inflamación. Por este motivo todos los fármacos antiinflamatorios tienen la misma forma de acción: reducir las hormonas generadas por el ácido araquidónico. Por tanto, en lugar de tomar tantos antiinflamatorios, ¿no tiene más sentido reducir la ingesta de ácido araquidónico? Ningún fármaco tiene este efecto, pero la dieta sí.

¿Conocen los especialistas este mecanismo?

Hay que educar tanto al paciente como a los médicos. Ambas vías hay que seguirlas en paralelo. Si el paciente va a un especialista dirá que los fármacos son buenos y que la alimentación no importa. Los hallazgos en la biología molecular dicen lo poderosos que son los alimentos para cambiar la expresión génica. Ningún fármaco es capaz de hacer eso. Esto no quiere decir que los medicamentos sean inútiles pero cuanto más utilicemos los alimentos como un fármaco, menos dosis de medicamentos necesitaremos para controlar los síntomas y reduciremos los efectos adversos.

Habla de utilizar la dieta como un fármaco...

Sí, hay que tratarla como un fármaco. David Ludwig, investigador de la Harvard Medical School, demostró que, en condiciones controladas, la dieta de la zona era nueve veces más eficaz que la de la Asociación Americana de Cardiología (AHA) en la reducción de la inflamación. Otro estudio, el Lyon Diet Heart Study, demostró que si se extraen los ácidos omega 6 de la dieta de pacientes que ya han sufrido un ataque cardiaco y se les pide que consuman más fruta y verdura, al compararlo con los pacientes que siguen la dieta de la AHA encuentran que aquellos que consumen más fruta y más verdura y menos ácidos grasos omega 6 tenían un 70 por ciento menos de ataques cardiacos mortales. Con estatinas únicamente lo habían reducido al 20 por ciento. Así, vemos que la dieta es tremendamente más eficaz que el fármaco que más se receta en el mundo. Y ese mismo estudio indica que había una eliminación de la muerte súbita. No es que hubiera una reducción, es que había una eliminación completa. Y sin embargo, ¿qué recomienda la AHA? Una dieta rica en ácidos grasos omega 6 y alta en hidratos de carbono.

¿Qué investigaciones están llevando a cabo actualmente?

Tenemos ensayos con la Harvard Medical School para el tratamiento del cáncer de próstata y con la escuela de Medicina de Pittsburg en cáncer de garganta.

Investigadores de Harvard descubrieron en estudios con animales que los altos niveles de aceite de pescado regulaban una proteína antiangiogénica pero no consiguieron financiación para hacer estos estudios en humanos. Nosotros hicimos un estudio piloto con tan solo seis pacientes diagnosticados de cáncer de próstata a los que se les iba a practicar una prostatectomía. Durante 45 días les dimos una dieta alta en aceite vegetal y en aceite de pescado y vimos que aumentaba 50 veces la producción de esa proteína antiangiogénica. Estos datos fueron suficientes para que el Instituto Nacional de Salud les diera una ayuda de ocho millones de dólares para hacer el estudio con 300 pacientes y parece que se confirman resultados.

Comentarios de esta Noticia


Para poder comentar una noticia es necesario estar registrado.
Regístrese o acceda con su cuenta.
Publicidad
e-planning ad
Suplementos y Especiales
Farmacia Hospitalaria
Responsabilidad Social corporativa
Especiales Premios Best in Class
Twitter