Directivos de la salud: menos nombramientos y más contratos

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21 abr 2017 - 13:00 h
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<p>Directivos de la salud: menos nombramientos y más contratos</p>

A pesar de la diversidad de modelos y partidos políticos y de que no sea una profesión regulada (reguladas o regladas son aquellas que sólo se pueden ejercer mediante unas condiciones determinadas por una ley o norma legislativa), el nombramiento y cese de los directivos de la salud deben estar regulados por objetivos y evaluación y profesionalizados.

Ésta es una de las medidas que más valor aportaría en calidad y eficiencia al sistema sanitario, independientemente de sus características, modelo, etcétera, así como a la sociedad. De hecho, las funciones que ejercen los directivos de la salud son fundamentales para la calidad y la sostenibilidad del sistema, por lo que hay que dotar a dichas funciones de la máxima excelencia.

En los últimos años, se han dado algunos hitos en cuanto a iniciativas autonómicas a favor de la profesionalización, pero aún es necesario dar un salto para profesionalizar el sistema de selección de directivos. Entre las claves recogidas en la Actualización del Informe Sedisa sobre la Profesionalización de los Directivos de la Salud, presentado recientemente en el 20 Congreso Nacional de Hospitales y Gestión Sanitaria, destacan la instauración de procesos de selección y nombramiento de los gestores sanitarios mediante procedimientos normalizados con baremos de méritos públicos y transparentes; la estandarización de un sistema de evaluación transparente, con objetivos y desarrollo de KPIs (key performancer indicators) definidos previamente y explícitos en los contratos laborales; la necesidad de tener acreditada la Capacitación Específica Oficial o el Área de Conocimiento Específica para conseguir el acceso a los puestos directivos sanitarios, y conseguir una mayor separación entre los órganos gestores periféricos sanitarios y los órganos políticos centrales. Esto supondría una mayor independencia gestora y en la selección de directivos por las áreas y órganos periféricos.

Pero para que estas claves funcionen y se implanten de forma sólida es fundamental establecer un pacto político para la despolitización de la gestión sanitaria y de los directivos de la salud.

Los directivos de la salud nos enfrentamos, cada día, a ofrecer unos servicios sanitarios de alta calidad, a abordar la implicación de los pacientes y los ciudadanos en general, a buscar una financiación que sea razonable y, sobre todo, a resolver qué modelo asistencial desarrollan las diferentes comunidades autónomas para tratar a los pacientes con patologías crónicas, que consumen gran parte de los servicios sanitarios. Conseguir resultados en rendimiento, productividad, calidad, costes, eficacia, eficiencia y competitividad —algo que sólo es posible obtener mediante una formación y experiencia adecuadas— son objetivos irrenunciables en la dirección y gestión sanitaria.

Es prioritario para el sistema sanitario y la sociedad contar con directivos de la salud profesionalizados, que accedan a sus cargos a través de evaluación de su formación, acreditada, y su experiencia contrastada. Además, deberían ser contratados, en vez de nombrados, y ser evaluados por el cumplimiento de objetivos previamente establecidos y que tengan un desarrollo de carrera profesional, con una actitud imperante en torno a la formación continuada.

En definitiva, necesitamos “menos nombramientos y más contratos”, como eje vertebral de un sistema profesionalizado que impulse la profesionalización de los directivos y, a través de ella, la profesionalización de la gestión sanitaria.

El nombramiento y el cese de los directivos de la salud deben estar regulados por objetivos y evaluación

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