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28 abr 2017 - 15:00 h
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<p>Estimada ministra:</p>

Estimada ministra, como urgenciólogos de facto, no reconocidos en nuestro país pero si en nuestro entorno y aunque “negados” por algunos “iluminados”, sentimos plenamente nuestra especialidad y por tanto estamos legitimados para hablar de la mejor atención posible en urgencias para nuestros pacientes.

Estimada ministra, es hora de terminar con esta farsa iniciada por esos mismos “iluminados” hace unos años. Esos “señores” que creían que con engaños manifiestos podían convertir una necesidad, un sentimiento y una verdad en un artificio. Esa farsa que nos convertía en un engendro llamado “área de capacitación” y que terminó con una sentencia del supremo taxativa.

Estimada ministra, una especialidad nace de una necesidad social, de un cuerpo doctrinal propio y de unos profesionales que se dediquen “de corazón” a ella. Lo primero es una evidencia (que el informe de los defensores del pueblo manifestó claramente en el 2015), lo segundo está definido a nivel europeo y español. Del tercer apartado más de 10.000 profesionales sienten cada día como la pasión por su especialidad y sus ansias de crecer en investigación y docencia es “atada” por una negación de la realidad difícilmente justificable.

Estimada ministra, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Estonia, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Hungría, Malta, Noruega, Holanda, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Suecia, Polonia, Reino Unido son algunos de los países del ámbito europeo que comparten una forma de entender la medicina de urgencias. Desde este mismo año nuestro vecino país, Francia se une al “club”. Sus respectivos ministerios solo siguen las recomendaciones de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS) donde “Emergency Medicine” es una sección independiente (especialidad) con un programa formativo claramente delimitado.

Estimada ministra, la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias es también una realidad en España. En Enero del 2016 fue creada en la Sanidad Militar.

Estimada ministra, hace años escribimos una carta al presidente del gobierno donde le mostrábamos el error que se iba a cometer y le manifestábamos nuestra intención de trabajar con “los pies en el suelo” que debía comenzar con el reconocimiento de esta incontestable realidad y los pasos que debíamos seguir. Probablemente la injerencia de esos “iluminados” nos hizo perder unos años valiosísimos para nuestros pacientes y para nuestros profesionales.

Estimada ministra, no cometamos más errores. Asesórese adecuadamente (tal vez algunos deben retirarse la venda de los ojos). Es hora de avanzar definitivamente, es hora de crear la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias en España en la vida civil.

Estimada ministra, bien sabe usted aquello de “Errar es humano, perdonar es divino, y rectificar es de sabios”. Usted y nosotros somos humanos, seguro que solo queremos mejorar en nuestro conocimiento para rozar la sabiduría. No habrá vencedores ni vencidos, todos ganamos. La historia y tal vez el “perdón” nos juzgará.

Le especialidad de urgencias y emergencias es también una realidad en España. En 2016 fue creada en la sanidad militar

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