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27 oct 2017 - 15:00 h
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<p>Para dejar de fumar, basta con un uno</p>

Sí, basta con pensarlo y decidirlo; “sería bueno, lo hago...”. A partir de aquí, uno mismo marca el propósito y establece las estrategias y las actividades, a llevar a cabo, para cambiar de conducta y superar esta drogodependencia.

El abandono definitivo del tabaco, pasa la mayoría de las veces, por intentos múltiples de cesación de fumar. Por ello si no se consigue a la primera, hay que seguir perseverando, eso sí eligiendo el momento y condiciones más favorables. No desesperar, o decir “yo no puedo”.

El fumador sabe que se enfrenta a dos “enemigos”, como en cualquier drogodependencia o adicción, la primera es la querencia o apetencia por fumar y la segunda es la sintomatología del síndrome de abstinencia.

La querencia por fumar viene envuelta en la seducción de la droga y sus atribuciones positivas: “Te relaja, te activa, te evade, te ayuda a concentrarte, te distrae, te da seguridad al relacionarte, te ayuda a romper el hielo, te da placer en definitiva...”.

Y por la otra, cuando llevas más de dos horas sin fumar, sabes que aparece “un mono” con su malestar, inquietud, tensión, crispación, irritabilidad, ansiedad, desconcentración, insomnio, tos, problemas digestivos...

Por ello es importante tener la información previa, de lo que nos puede acontecer durante el proceso de deshabituación tabáquica. En Internet hay múltiples páginas que nos pueden sugerir un método o una guía para dejar de fumar. Aconsejamos recurrir para adquirir esta información al Comité Nacional Prevención Tabaquismo CNPT, además de las sugerencias del Ministerio de Sanidad y la que aportan las Consejería de Salud de las diversas Comunidades, además de otras asociaciones científicas...

Muchos fumadores saben que dejaron de fumar, al emitir un no rotundo, y un “hoy no fumo...”

Algunos han recurrido a la ayuda de los profesionales sanitarios: Médicos, enfermería, psicólogos, farmacéuticos. Los cuales con sus consejos, seguimiento y control, orientación y sugerencias, les han ayudado a superar los momentos de mayor deseo o ganas de fumar, a la vez que les han podido mitigar los síntomas de abstinencia.

Todo esto pasa por la utilización de recursos farmacológicos, como: comprimidos, chicles, parches u otros medicamentos específicos para el tabaquismo. En definitiva: “tú eres uno y para dejar de fumar, solo necesitas un uno”.

La querencia por fumar viene envuelta en la seducción de la droga y sus atribuciones positivas

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