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17 mar 2017 - 13:00 h
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<p>Quince años... Y lo que queda</p>

Pocos campos en la historia de la Medicina son tan dinámicos y cambiantes como el de la prevención de las enfermedades transmisibles. A principios del siglo XX la población enfermaba o moría por ellas; hoy lo hace principalmente por enfermedades cardiovasculares, cáncer, problemas crónicos o degenerativos, de tipo biológico o conductual. En este cambio tan espectacular han influido varios factores, aunque de todos ellos son las vacunas —junto al control higiénico-sanitario del agua— las que han tenido mayor impacto. Ellas solas ofrecen otra fotografía muy clarificadora de los cambios inherentes a la prevención de enfermedades infecciosas: entre 1963 y 1992 en España sólo se disponía de 13 vacunas para la prevención de diez enfermedades; en cambio, desde 1993 se han autorizado 56 para 24 enfermedades...

Pero de poco sirve una innovación si no se garantiza acceso equitativo a la misma. Junto a las propias vacunas, la implementación de los programas nacionales ha representando otro de los grandes avances en el control de enfermedades infecciosas. Ciertamente, estos últimos cambios no siempre llegan con la rapidez que sería deseable. Ha habido que esperar 15 años para poder decir que la vacunación antineumocócica sistemática infantil para todos los lactantes a partir de los dos meses de edad está implementada en todo el territorio nacional, y que España forma parte del grupo de más de 140 países que han confiado en esta excelente medida preventiva con tan buenos resultados en Salud Pública.

Esta medida, que atendía una reiterada petición de diversos sectores de la sociedad, entre ellos el de la Asociación Española de Pediatría desde el año 2003, ha venido acompañada por la decisión de inclusión de Prevenar 13 en todas las comunidades autónomas por presentar la más amplia cobertura de serotipos y atendiendo a las cada vez más numerosas evidencias científicas a su favor.

En países que llevan más tiempo con esta vacuna en su calendario oficial se ha observado una importante reducción del número de casos de enfermedad neumocócica invasiva y de muertes, tanto en vacunados como en no vacunados, así como una reducción significativa de los casos de neumonía y de otitis media aguda, y un descenso de la circulación de los serotipos vacunales y de las resistencias del neumococo a los antibióticos.

El libro ‘Quince años de vacunación antineumocócica conjugada 2001-2016’ que he tenido el honor de coordinar junto a Amós García, presidente de la Asociación Española de Vacunología, y David Moreno, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la AEP, recoge la evidencia científica de 15 años de vacunas antineumocócicas conjugadas en nuestro país. Las 632 páginas de sus 31 capítulos, escritos por 61 autores de diversas especialidades médicas, son la demostración del importante desarrollo que ha alcanzado esta parte de la vacunología, dado que este campo es tremendamente dinámico. Y a mi modo de ver, está llamada a actualizarse en un futuro próximo.

Aún queda camino por recorrer en el aumento y mejora del conocimiento de la enfermedad neumocócica y su prevención... Cambios y más cambios que marcarán los retos del futuro. Ojalá no haya que esperar otros 15 años para ello.

Entre 1963 y 1992 en España sólo se disponía de 13 vacunas para la prevención de diez enfermedades

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