Salud renal, la síntesis de los retos en salud

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07 dic 2018 - 13:00 h
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<p>Salud renal, la síntesis de los retos en salud</p>

La sociedad española ha envejecido y la propia evolución de la medicina ha provocado que muchas enfermedades antes incurables se hayan convertido en crónicas. Una realidad frente a la cual seguimos manteniendo un sistema sanitario volcado en la atención hospitalaria. Uno de los grandes desafíos del sistema sanitario es por ello reforzar la atención en los estadios previos a ésta, actuando de forma más eficaz al comienzo de la enfermedad, antes incluso de que se produzca, trabajando en la prevención, promoviendo el diagnóstico precoz y siguiendo al paciente leve para evitar la agudización de su patología. El otro es ofrecer una atención más integrada: tenemos cada vez más pacientes mayores que viven solos, con redes sociales y familiares débiles, y necesidades que exceden con mucho la atención estrictamente sanitaria.

Ambos retos se evidencian en el abordaje de las patologías renales, que son además cruciales para el sistema sanitario, pues la Enfermedad Renal Crónica (ERC) es la octava causa de mortalidad en España y el Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS) consume el 3 por ciento del gasto sanitario y representa el 4 por ciento del de especializada. Dicho de otra forma, los desafíos comunes del sistema sanitario se comprueban de modo muy directo en una de las patologías con más impacto desde el punto de vista económico y sanitario.

Así, si bien los resultados de la Estrategia Nacional para el abordaje de la Enfermedad Renal Crónica, aprobada en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en 2015, son excelentes en lo que se refiere a la atención en las fases avanzadas de la ERC, los resultados en prevención y detección precoz merecen una autocrítica positiva y sobre todo una mirada ambiciosa. Es preciso detener las cifras de prevalencia, que crecen asociadas al envejecimiento, pero también a factores de riesgo evitables, como la diabetes, la hipertensión, con el tabaquismo o la obesidad, vinculados, de una u otra forma, a estilos de vida sobre los que hay que actuar.

Igualmente, es preciso avanzar en la atención integrada sociosanitaria, considerando al paciente en su dimensión y atención de cuidados global (y no solo sanitario). Hay un dato que es bien significativo: la edad media del paciente en TRS es de 75 años. Abordamos por tanto un paciente que muchas veces no puede valerse por sí mismo y que en muchas ocasiones vive su enfermedad con problemas de depresión, ansiedad, miedo y soledad, que no son paliadas por las correspondientes redes familiares y sociales de apoyo. Hay que evolucionar, por tanto, hacia un enfoque más transversal que mida la calidad de nuestra atención en términos no solo de tasas de supervivencia.

Desde la Sociedad Española de Nefrología confiamos en que el Ministerio dé prioridad a esas nuevas estrategias que necesitamos para mejorar el abordaje de la enfermedad renal en nuestro país.

Los resultados en prevención y detección precoz en ERC merecen autocrítica positiva y una mirada amplia

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