Atención integrada: está pasando

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16 feb 2018 - 14:30 h
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<p>Atención integrada: <br />está pasando</p>

El desarrollo y consolidación de una atención sociosanitaria integrada es uno de los grandes retos del sistema público de salud de nuestro país, si no el más importante. El último informe del Observatorio de Modelos Integrados en Salud (OMIS) de New Health Foundation reveló que la atención integrada no es ninguna utopía: la coordinación sociosanitaria es posible, y de hecho, ya está pasando.

Desde 2014, llevamos identificadas más de 60 experiencias exitosas de atención sociosanitaria. En algunas de las desarrolladas en España en 2016 se registró una bajada del gasto en farmacia del 12,17 por ciento; una reducción de ingresos y estancias del 40 por ciento; una disminución de hasta el 80 por ciento de las visitas a urgencias; una reducción de la estancia media hospitalaria por la persona usuaria y año de 73,5 a 4,7; y un aumento de la satisfacción del usuario paciente y profesionales por encima del 80 por ciento.

Es, por tanto, el momento de pasar a la acción y, en la dirección anunciada por el Ministerio, desarrollar un modelo y un mapa de recursos sociosanitarios que acabe con la fragmentación entre sanidad y servicios sociales de una forma homogénea y vertebrada en todo el país.

Hay un dato bien elocuente: en España hay 3.000 camas hospitalarias por cada millón de habitantes, mientras que hay 9.000 camas residenciales. ¿Cómo puede sostenerse que los servicios sociales son el hermano pequeño de los sanitarios? La realidad es que es el hermano grande, pero también el pobre. Y necesitamos, en consecuencia, realizar una reordenación asistencial, organizativa y financiera de los servicios sanitarios y sociales.

Todos los estudios demuestran que hay una sobrehospitalización no deseada al final de la vida, la cual a menudo ocasiona un volumen de costes desproporcionado. El lugar de atención de un paciente depende de tres variables fundamentales: la necesidad de cuidados sanitarios, el nivel de dependencia y la red social de apoyo de la que disponga. Si el problema está en la tercera variable es del todo irracional y costoso seguir pretendiendo solventar el asunto con todo lo que no sea una mayor oferta de servicios sociales que ayude al paciente.

El último informe OMIS pone al descubierto experiencias que muestran los beneficios de ofrecer una atención integrada y basada en la persona. Y que las principales barreras no se encuentran en las restricciones económicas, sino en la propia rigidez de los sistemas social y sanitario, la ausencia de sistemas de información compartida y la resistencia al cambio de profesionales. Es, por tanto, necesario propiciar no solo un cambio normativo, sino cultural.

El vaso de la atención integrada está medio lleno. Hay experiencias y hay conocimiento. Sabemos cómo hacerlo. Para llenarlo resulta preciso determinación y voluntad de hacerlo posible.

En España hay 3.000 camas hospitalarias y 9.000 camas residenciales. ¿Es ‘lo social’ el hermano pequeño?

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