Bioinformática, clave de la medicina del siglo XXI

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04 nov 2016 - 14:00 h
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<p>Bioinformática, clave de la medicina del siglo XXI</p>

El siglo XXI es la era de la biomedicina. Por primera vez disponemos de una serie de herramientas que nos permiten llegar a la raíz de las enfermedades, a su origen molecular, redirigiendo nuestra mirada del efecto a la causa. Pero esta puerta al futuro sólo se abre con una llave: la bioinformática.

Biomedicina y computación es algo más que un profesional sanitario peleándose con el sistema informático del hospital, rebuscando en la historia médica electrónica o adivinando cómo realizar una petición de una prueba complementaria. Estamos al borde de uno de los saltos cualitativos de mayor trascendencia en la medicina del siglo XXI, la incorporación de la genómica como parte indispensable de la información médica del paciente. ¿Cómo podemos progresar sin analizar un enorme volumen de individuos que nos ayuden a relacionar el genotipo con el fenotipo? ¿Cómo cambiarán estos datos en el futuro nuestro concepto de práctica médica?

Hablamos de medicina personalizada, de medicina de precisión, de tratar a cada paciente según su necesidad individual. Pero también de cambios de paradigma. ¿Sustituirá la metagenómica a la microbiología convencional? ¿Serán los biochips la prueba genómica individualizada por excelencia? ¿Podremos utilizar la biología sintética para reparar o regenerar tejidos? ¿Será la farmacogenómica el mejor aliado de la prescripción médica? ¿Podremos tener mediciones biológicas continuas en tiempo real? ¿Se transformarán los ensayos clínicos? ¿Podremos descubrir nuevos biomarcadores y dianas terapéuticas que nos ayuden a obtener mejores diagnósticos y tratamientos?

Todas estas preguntas pasan por el desarrollo de la bioinformática, por la alianza de las tecnologías de la información con la biología, por la visión de los sistemas vivos como contenedores de enormes cantidades de datos que pasan desapercibidos y que nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud y nuestro ambiente con importantes repercusiones económicas y sociales.

Las nuevas técnicas bioinformáticas son de utilidad aquí y ahora, profundizando en los datos informatizados que diariamente se generan en el entorno sanitario y generando nuevas perspectivas que ya son una realidad, por ejemplo, en la oncología de nuestro país. La bioinformática dispone de herramientas para extraer conocimiento de esta información. Nuestro tiempo debe ser dedicado al análisis, a las conclusiones.

Algunos han comparado la visión actual de la bioinformática con la perspectiva que se tenía de la estadística avanzada hace tres décadas: una metodología oscura, compleja, muy especializada y carente de utilidad. De nosotros depende desarrollar este tipo de ciencia multidisciplinar, que nos obliga a colaborar, a cooperar y a abrirnos a la opinión de profesionales que hasta hace poco creíamos muy lejos de nuestro campo.

El futuro ya está aquí.

Hablamos de medicina personalizada, de medicina de precisión, de tratar a cada paciente según su necesidad

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