Reordenar las prioridades

Herramientas
|
25 sep 2017 - 08:00 h
|
<p>Reordenar las prioridades</p>

La falta de recursos es un problema importante de nuestros programas de cuidados paliativos, pero probablemente no es el mayor. Los datos de más de 20.000 pacientes analizados por la Fundación New Health demuestran que invirtiendo los mismos recursos en cuidados paliativos, e incluso menos, pueden lograrse mejores resultados, es decir, un menor sufrimiento de los pacientes al final de sus vidas y también de sus familias. ¿Cómo lograrlo? Cambiando el enfoque e invirtiendo de otra forma.

Al final de la vida, los pacientes y sus familias sufren mucho. Y ese sufrimiento se está afrontando con atención hospitalaria, hasta el punto de que el gasto hospitalario representa entre el 75 por ciento y el 85 por ciento del gasto sanitario total de estos pacientes. Pero esto puede y debe cambiar: modificando el reparto del gasto sanitario —aumentando la proporción del gasto domiciliario y ambulatorio y disminuyendo la proporción de gasto hospitalario—, podemos cuidar mejor a los pacientes que están al final de su vida.

Responder sistemáticamente a la disminución funcional del paciente al final de la vida con un incremento de las pruebas diagnósticas y terapéuticas es una equivocada reacción del sistema que no da respuesta al sufrimiento, además de conducir a una espiral de gasto creciente e insostenible. La misión de los cuidados paliativos, cuidar y consolar siempre, y curar cuando sea posible, debe servirnos de guía para diseñar y desarrollar una atención al final de la vida mucho más diversificada y global, con los recursos adecuados para cada necesidad.

En los programas que la Fundación New Health implementa, adelantando la intervención del equipo de paliativos, y con una reordenación de los recursos sanitarios destinados a los pacientes al final de la vida en beneficio de la atención domiciliaria y ambulatoria, estamos logrando resultados verdaderamente satisfactorios, que nos llevan a pensar que otro modelo es posible, además de necesario.

Mejorar la efectividad en el control de síntomas, lograr una mayor satisfacción de pacientes y familiares, reducir el síndrome de burn out de los profesionales, conseguir una mayor permanencia en el domicilio de acuerdo al objetivo de la OMS... todo eso no es ninguna utopía. Es algo tan real que está pasando, y que sólo requiere voluntad y determinación de romper las inercias y reordenar las prioridades, poniendo la compasión, el cuidado y el acompañamiento en la primera posición.

Todos nos merecemos una atención socio-sanitaria que esté a la altura en los momentos importantes de la vida. También, y quizá sobre todo, en el momento final de la muerte.

Lograr una mayor satisfacción de pacientes y familiares y reducir el ‘burn out’ de profesionales no es una utopía

Twitter
Suplementos y Especiales