España, entre los países de la UE con menos actividad física en adultos

España es uno de los países que más se acerca a los objetivos de la OMS en consumo de alcohol en adultos y tabaquismo en jóvenes
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23 nov 2017 - 13:23 h
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La Comisión Europea sitúa a España como uno de los países con menos actividad física en población adulta mientras que los adolescentes, aunque tienen un nivel de sedentarismo mucho más bajo, presentan uno de los porcentajes más altos de sobrepeso y obesidad.

Así se desprende de los resultados del Informe sobre el Estado de la Salud en la Unión Europea 2017 que se ha presentado este jueves en Bruselas, que recoge además como España es uno de los países que más se acerca a los objetivos de la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en consumo de alcohol en adultos y tabaquismo en jóvenes.

“Hay una tendencia a un menor consumo de tabaco pero se observa un empeoramiento de la obesidad, al tiempo que vemos cómo los jóvenes comen peor que los adultos”, ha alertado el director general de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, Xavier Prats, en un encuentro con los medios en Madrid.

En concreto, el informe alerta de las tasas “relativamente altas” de sobrepeso y obesidad en España, tanto en adultos (16,2%) como especialmente entre los adolescentes, con hasta un 20 por ciento según los últimos datos disponibles de 2014, frente al 18 por ciento de la media europea. Además, la tasa es mayor en chicos (24%) que en chicas (15%).

Un dato que contrasta con la actividad física entre los jóvenes de 15 años, que es “relativamente alta” comparada con otros países de la UE. “El problema que los que están gordos no son los mismos que hacen ejercicio”, ha avisado Prats, que atribuye los altos índices de obesidad a una peor alimentación.

Los segundos más sedentarios de la UE tras Rumanía

Asimismo, la actividad física de los jóvenes contrasta con los datos de la población adulta, ya que España presenta la segunda tasa más baja de los países de la UE, sólo mejor que Rumanía. En concreto, el informe alerta de que menos del 50 por ciento de los adultos realiza al menos una actividad física moderada todas las semanas.

En cambio, en otros indicadores considerados factores de riesgo de muchas enfermedades, como el tabaquismo o el consumo de alcohol, los datos de España muestran ciertos avances en los últimos años, aunque en ambos casos sigue habiendo muchas tareas pendientes.

En el consumo de tabaco, la Comisión destaca la reducción que ha conseguido España tras las dos leyes antitabaco de 2006 y 2011, pasando de un 32 al 23 por ciento de población adulta fumadora entre los años 2000 y 2014.

El tabaquismo cae pero sigue siendo alto

Pese a ello, Prats ha reconocido que “las tasas siguen estando entre las más altas de los países de la UE y suponen una de las principales causas de muerte prematura”. No obstante, en jóvenes las tasas de tabaquismo también se han reducido, hasta el 9 por ciento en 2014, y están entre las más bajas de la UE.

Y en lo que respecta al alcohol, el consumo excesivo es relativamente bajo en adultos (9%, frente al 20% de media de la UE) pero alto en adolescentes, ya que más del 20 por ciento de los jóvenes de 15 años se ha emborrachado más de una vez, lo que se acerca al 25 por ciento de media europea.

Pese a estos datos, España es el país con mayor esperanza de vida al nacer, con 83 años de media, y se encuentra entre los países con tasas más bajas de mortalidad tratable. La mayoría de muertes en España se deben a enfermedades cardiovasculares (30%) o al cáncer (27%), y crecen las causadas por el Alzheimer y otras demencias (8%).

El gasto de los hogares

El informe también destaca la elevada cobertura sanitaria de la población española pese a que el gasto está por debajo de la media de la Unión Europea, y cómo las reducciones en la cobertura tras la crisis financiera ha propiciado un aumento del gasto directo de los hogares españoles, que “están pagando directamente una proporción cada vez mayor de los servicios sanitarios”, según Prats.

El gasto doméstico en sanidad --que en su mayor parte va destinado a los copagos de los medicamentos, la atención odontológica y la óptica-- representaba el 20 por ciento del gasto sanitario global en España antes de la crisis, pero en 2015 ha vuelto a subir hasta representar el 24 por ciento, “mucho más elevado” que el 15 por ciento de la media europea.

Además, también alerta de un “uso excesivo” de muchas intervenciones quirúrgicas en España, al constatar diferencias regionales “difíciles de justificar sólo por razones clínicas”, según Prats.

Esto se produce sobre todo en cirugía de artroplastia de rodilla, intervenciones cardiacas o cesáreas. De hecho, el informe muestra que “el éxito reciente en la reducción de las operaciones de cesárea innecesarias en muchos hospitales públicos ofrece un buen ejemplo de la posibilidad de reducir el uso excesivo de determinadas intervenciones”.

De igual modo, el informe constata el “problema” que tiene España con los tiempos de espera para determinadas intervenciones, que además se ha acentuado en algunas cirugías no urgentes con la crisis económica, “muy por encima del nivel de otros países como Italia o Portugal”.

Durante el encuentro con los medios, Prats ha reconocido que la Comisión está trabajando con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en la elaboración de un informe europeo “similar al PISA” que ambas instituciones realizan en el ámbito educativo, para conocer la percepción que tienen los pacientes de la asistencia sanitaria recibida.

Este dirigente ha reconocido que la primera edición de este informe, que tendrá el nombre de Patient-Reported Indicators Survey (PaRIS), podría estar lista para 2018 y, aunque tendrá muchas limitaciones, servirá para “hacer un seguimiento de los resultados obtenidos desde el punto de vista del paciente”.

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