“Las consejerías deberían propiciar las redes de trabajo en oncología”

ALFREDO CARRATO Jefe del Servicio de Oncología del Hospital Univ. Ramón y Cajal
Herramientas
Madrid
|
12 abr 2017 - 13:00 h
|

El 4,9 por ciento del presupuesto sanitario está destinado a las enfermedades oncológicas. Especialistas, profesionales sanitarios, gestores, políticos, en definitiva, el sector lleva tiendo tratando de evaluar la eficacia y el coste-oportunidad de los tratamientos. Buscar nuevas fórmulas para agilizar el acceso a las innovaciones se ha convertido en la prioridad del Sistema Nacional de Salud.

Pregunta. ¿La entrada de los biosimilares en oncología puede contribuir a mantener ese equilibrio?

Respuesta. Creo que repercutirá positivamente porque tiene las garantías de las autoridades sanitarias europeas que han valorado su proceso de desarrollo con toda la seguridad. Ofertarán unas posibilidades de adquisición por un precio inferior al de la molécula, esto permitirá una bolsa de inversión que propiciará la entrada de nuevos fármacos gracias, en parte, a este ahorro que podríamos decir que los biosimilares pueden aportar. Hace falta incrementar el presupuesto sanitario. El reto de la cronicidad y la demografía está latente.

P. Por otra parte, el desarrollo de la genética se alza como la gran oportunidad...

R. El cáncer es una realidad cambiante. Es una enfermedad que cambia con el tiempo y si lo estamos tratando tras someterlo a una presión cambia de características, y lo que antes funcionaba ahora ya no funciona. Por tanto, tenemos que conocer la realidad genómica de cada uno de los tumores en los que se inicia el tratamiento para conocer e identificar las alteraciones que conducen las alteraciones de ese tumor y darle un tratamiento lo más personalizado posible.

P. ¿Cuáles son las principales barreras?

R. Es cierto que las firmas genéticas no son subvencionadas por la sanidad pública y los servicios de oncología las estamos financiando porque en muchos casos los pacientes se van a beneficiar de fármacos que ni siquiera están comercializados y están en desarrollo a través de ensayos clínicos, y a los pacientes se les oferta esta posibilidad. Actualmente no tenemos un desarrollo máximo de plataformas genéticas y medicina personalizada, pero los especialistas somos conscientes de esa necesidad y la transmitimos a la administración.

P. ¿Ayudaría el trabajo en red?

R. El sentido común nos dice que debemos trabajar en equipo, ya no solo dentro del mismo hospital, sino con hospitales de otras comunidades e incluso países. No debemos duplicar esfuerzos y hay que concentrar lo que es una determinación puntual para que no todo el mundo la haga, o una intervención no frecuente para que se centralicen los esfuerzos y se adquiera una casuística, o una información necesaria que redunde en beneficio. Las redes entre los hospitales son una necesidad y las consejerías de sanidad deberían propiciarlas.

P. Por tanto, ¿el trabajo de los institutos de investigación es más importante que nunca?

R. Los institutos acreditados por el Carlos III son una herramienta útil porque están en el hospital y alrededor del instituto están también las universidades y los centros de investigación. Así, los investigadores más básicos complementan a los investigadores clínicos que hay en los hospitales, y al final lo que se pretende es que cualquier descubrimiento relevante, tenga una traducción en la cabecera del paciente.

P. Vamos con calidad. Hace unos días la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) y la Fundación ECO han firmado un acuerdo para ampliar el Programa de Certificación de la iniciativa de calidad asistencial oncológica americana a España. ¿Qué supone?

R. Es un reto. ASCO es un ejemplo en estándares de calidad y tiene un brazo que se encarga desde hace diez años de certificar sus servicios de oncología. Es una iniciativa atractiva porque sirve para identificar las áreas de mejora del centro y abordarlas para generar beneficio para los pacientes. Hemos iniciado una serie de conversaciones desde hace años que han concluido con este acuerdo. Ya se han presentado para acreditarse una serie de hospitales en España. En junio vendrán a certificar desde EE.UU. a tres centros españoles, pero antes tiene que haber un proceso acreditación, en el que a través de internet se introducen los datos de las historias clínicas que se solicitan por parte de ASCO y que son indicadores de calidad. Hemos incorporado cerca de 200. Esta información indica cuál es el nivel de excelencia de cada centro. Si cualificas por encima de un 70 por cien de las contestaciones eres candidato a que te certifiquen. Al final, acreditas a todo el hospital. Es una manera de mejorar porque aquellas áreas que necesitan apoyo serán el foco de atención de los revisores.

P. Por cierto, quedan unos meses para la gran cita internacional, ASCO, ¿nos puede adelantar alguna novedad?

R. Siempre es un gran acontecimiento. Habrá avances en inmunoterapia y en biomarcadores que tratan de identificar poblaciones concretas de pacientes, así como novedades en el diseño de nuevos fármacos.

Twitter
Suplementos y Especiales