Oncología pide un incremento anual del 4,5% en el presupuesto de I+D+i

Reclaman estas subidas anuales hasta 2026 para recuperar el nivel de inversión anterior a la crisis
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Madrid
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21 abr 2017 - 13:00 h
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La medicina de precisión avanza, pero hay que centrarse en el desarrollo de nuevos biomarcadores

El impulso de la innovación es una prioridad en las agendas de las administraciones sanitarias. Las comunidades autónomas trabajan para potenciar la investigación y ser cada vez más competitivos, pero el esfuerzo tiene que venir por parte de todos. Una idea que se reafirmó en una jornada, organizada por la Asociación Española de Investigadores en Cáncer (Aseica), la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), y la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), con motivo del Día de la Innovación en Cáncer.

Los principales agentes de la investigación oncológica radiografiaron la situación actual, poniendo el foco en el aumento de la financiación y la reducción de la burocracia en el campo de la innovación. Con este hilo conductor, la secretaria de Estado para la Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela, aseguró que el reto de la oncología está a la cabeza de la estrategia del Sistema Nacional de Salud (SNS). “Es el área donde más recursos se destina, un 28 por ciento de todos los fondos de investigación”, explicó, al tiempo que reconoció que es consciente de que es necesario aumentar las partidas y por ello, seguirán trabajando para aumentarla.

Para el presidente de Aseica, Carlos Camps, a pesar de los avances que se han conseguido en oncología es necesario que la comunidad científica reclame más financiación, ya que “estamos en cifras similares a las de hace una década”. A su juicio, debería producirse un incremento anual del 4,5 por ciento en todos los presupuestos anuales hasta el año 2026, para recuperar así el nivel de inversión previo a la crisis.

Vela además incidió en que entre las principales áreas de mejora hace falta un mayor esfuerzo de acceso a los fondos europeos en el Horizonte 2020. En este contexto comunitario, actualmente España dedica un 8,3 por ciento, y el retorno asciende al 10 por ciento.

Para Miguel Martín, presidente de SEOM, mirar a Europa es importante, sin embargo, al no estar reconocida la carrera investigadora de los profesionales, supone un “tiempo extra” que, aunque cuenta con la implicación de los hospitales y los profesionales, ese esfuerzo ese hace más complicado.

En esta línea, Eduardo Díaz Rubio, vicepresidente de la RANM, puso sobre la mesa la necesidad de mejorar la posición de España en materia de ensayos clínicos en fase I. La medicina de precisión avanza también y por ello, los esfuerzos se deben centrar en el desarrollo de nuevos biomarcadores y plataformas para tratar a los pacientes es un reclamo del sector. “Existen deficiencias para delimitar los centros de referencia y su acreditación”, añadió Díaz Rubio. También destacó la evaluación y la comparación de resultados como otro de los desafíos pendientes. “Necesitamos tener resultados en vida real, y para ello, hay que comenzar a pensar en el big data”, aseguró.

España ‘early adopter’

El nuevo decreto de ensayos clínicos que apenas lleva un año en vigor ha servido como acicate para reducir la burocracia en la realización de los estudios. Así lo considera José Ramón Luis-Yagüe, director del Departamento de Relaciones con las CC.AA. de Farmaindustria, que explicó que se ha mejorado la velocidad en los informes de autorización y se ha optimizado la competitividad. El experto, además, comentó que el compromiso de la industria farmacéutica con la innovación en el ámbito oncológico es fuerte, hasta el punto de que, España se ha convertido en referente en materia de ensayos clínicos. De los 7.000 medicamentos que están en fase de desarrollo en el mundo, 1.813 son fármacos dirigidos al tratamiento del cáncer. “En el caso de España, el 48,5 por ciento de los ensayos clínicos llevados a cabo por la industria innovadora entre 2015-2016 en colaboración con hospitales y centros de investigación se han desarrollado en el ámbito de la oncología”.

En cuanto a los ensayos en fase I, Luis-Yagüe replicó que actualmente existen 37 unidades que trabajan en fases tempranas, frente a las 17 que existían en 2007.

Cohesión y trabajo en red

El respaldo del Instituto de Salud Carlos III es otra herramienta del SNS. Como explicó su director, Jesús Fernández, el objetivo es fomentar la investigación para que tenga un impacto real en el sistema; además potenciar la investigación no sólo en las nuevas terapias, sino también en la gestión y los procesos; y por último, diseñar y financiar estructuras que permitan la cohesión entre diversos organismos del SNS, y con Europa. Actualmente, las redes de colaboración entre los distintos investigadores se llevan a cabo gracias a los Ciber. Es el caso del Ciberonc donde el trabajo en red en materia de oncología es posible.

Por otra parte, Fernández insistió en reducir el periodo en el que se desarrollan los fármacos, que actualmente ronda los 15 años. “ El 16 por ciento de los descubrimientos en biomedicina se traducen en productos factibles, por tanto, deberíamos ser capaces de aumentar ese 16 por ciento y disminuir el tiempo de desarrollo”. Para Pilar Garrido, jefa de Sección de Oncología del Hospital Ramón y Cajal, es significativo el hecho de que tan solo el tres por ciento de los pacientes son incluidos en los EE.CC., lo que a su juicio, complica la reducción de la barrera de los 15 años.

A juicio de Joaquín Arribas, presidente de Ciberonc, uno de los errores que también frena el avance en la investigación española es la distinción entre investigadores básicos y clínicos. Los expertos consideran que los investigadores españoles se pueden equiparar con los europeos, pero para aumentar la calidad es preciso apostar por la investigación traslacional y mejorar los recursos para la formación.

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