Piden prisión e inhabilitación por un error diagnóstico en un menor

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14 jul 2017 - 15:00 h
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En la sentencia que analizamos hoy hablamos sobre un presunto delito de imprudencia con resultado de lesiones, por el que se solicitaba -entre otras penas- la de prisión de un año y la inhabilitación para el ejercicio de la profesión médica por un periodo de dos años.

Los hechos tratan sobre una herida inciso-contusa entre la falange distal y media del segundo dedo de la mano izquierda, originada en un menor de edad, tras haberse pillado la mano con la puerta de su vivienda.

El menor, tras el impacto, acudió al centro de salud más cercano donde fue examinado en consulta de urgencias por el acusado. El doctor, tras su exploración, descartó la necesidad de practicar una prueba radiológica por no hallar signos de fractura en ese momento ni inflamación o deformidad.

Por tanto, y en atención a la herida en dicho dedo, se procedió a su limpieza y a la posterior sutura de la misma, vendando el dedo e inmovilizándolo. Por otro lado, el doctor acusado no indicó antibióticos en ese momento, pero sí que le pautó la realización de curas diarias para controlar la evolución posterior. Sin embargo, el menor acudió únicamente a la cura del día siguiente porque que él y su familia se marchaban de viaje. El padre del menor, según se recoge en la sentencia, expuso en el juicio que en el centro de salud donde asistió en ese periodo de vacaciones tampoco le realizaron ninguna prueba radiográfica.

Sin que hubiera ningún documento que informara sobre la asistencia a curas del menor, fue llevado por sus padres a Urgencias de un gran hospital debido a la mala evolución que aparentemente presentaba el dedo. En este hospital se le practicó una prueba de radiodiagnóstico y se le detectó una fractura abierta desplazada en la primera falange del dedo afectado, lo que motivó su ingreso hospitalario. Una vez controlada la infección con tratamiento antibiótico, se le intervino quirúrgicamente para reducir la fractura, lavar la herida y movilizar el dedo con una férula.

El periodo de curación del menor se prolongó hasta los 78 días, de los cuales 24 fue de ingreso hospitalario, siendo todos ellos impeditivos para el ejercicio de las ocupaciones habituales.

La sentencia se pronunció sobre la declaración que durante la celebración del juicio realizó el perito aportado por la defensa del acusado, así como por el forense. El médico forense expuso que había que tomar en consideración que se trataba de un menor, con los huesos en formación y la consecuente debilidad, sin que la necesidad de evitar la radiación compensara el riesgo de no realizar un correcto diagnóstico. Por otro lado, el perito expuso que ante la existencia de una buena exploración previa que no arrojara síntomas de fractura, la manera de actuar del doctor había sido plenamente acorde con la lex artis ad hoc.

En cuanto al no uso inicial de antibióticos, nuevamente el médico forense y el perito ofrecieron opiniones encontradas. El primero consideró que su administración era preceptiva desde un inicio, y el segunda que no. Todo ello en base al carácter de herida limpia que presentaba el dedo, además de que había una correcta vacunación y que no había signos iniciales de infección. En la sentencia el juez manifestó que la valoración que indicaba el médico forense es confirmada por diversos artículos doctrinales, concluyendo, en definitiva, que la pautación de antibióticos era altamente recomendable en ausencia de fractura, por situarse la misma en uno de los dedos, y hubiera resultado inexcusable de haberse comprobado la existencia de fractura.

El juez, para determinar si había existido imprudencia por parte del doctor, apoyó su sentencia en diferentes sentencias sobre imprudencia médica, concretamente: inexactitud de la ciencia médica, infracción de una norma de cuidado, previsibilidad de resultado, entre otras.

Finalmente, en consonancia con lo solicitado por la defensa, el doctor fue absuelto del delito por imprudencia grave por el que era acusado. Sí se reconoció que la imprudencia en este caso había sido leve, pero al estar destipificada por la reforma del Código Penal, no tenía responsabilidades legales.

El juez apoyó su sentencia en otras sobre imprudencia médica, entre ellas,sobre la inexactitud de la ciencia médica

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