Reclaman 100.000 € a un doctor por entregar un consentimiento informado inadecuado

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30 nov 2018 - 13:23 h
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El consentimiento informado es un documento clave a la hora de afrontar una demanda por mala praxis y, aunque la relación con el paciente sea cordial y afable, siempre ha de entregarse un consentimiento actualizado y conforme a la intervención que se va a realizar.

Esta semana analizamos el caso de un doctor que fue demandado en concepto de daños y perjuicios al que se le solicitó la cantidad de 100.000€ por vulneración del principio de la lex artis tras una intervención quirúrgica.

El paciente alegó que durante varios años fue tratado por su doctor de confianza por padecer artritis reumatoide seropositiva de hombro. Tras varios tratamientos le realizó una intervención quirúrgica de reparación de rotura completa del manguito rotador y fijación o anclaje de arpón en la tuberosidad mayor del húmero. La defensa del paciente consideró que el tratamiento y su aplicación fueron incorrectos y negligentes por no haber realizado la actuación de descompresión del espacio subacromial y articulación acromio-clavicular. Por otro lado, se aseguraba que el consentimiento informado formalizado no era el correcto por corresponderse con el de una cirugía distinta a la realizada.

Tras la primera intervención el paciente no mejoró y perdió funcionalidad. El doctor le realizó una segunda intervención quirúrgica, procediendo a la “limpieza de la fibrosis con retirada de todo el material de anclaje de la primera intervención”. En esta ocasión ni siquiera se formalizó el documento de consentimiento informado de anestesia. Tras esta segunda intervención, el paciente aseguró que tampoco existió mejora alguna.

Se expuso, por tanto, que la intervención realizada por el médico en cuestión había supuesto una pérdida de oportunidad, pues la realización de un tratamiento erróneo ocasionó la pérdida de funcionalidad del hombro del paciente, junto con la persistencia de los dolores, y por tanto había perdido la oportunidad de realizar el tratamiento adecuado de implantación de prótesis de hombro.

Por su parte, el demandado, en su escrito de contestación, aseguró que había tratado a su paciente desde 2005 y que durante todos los tratamientos fue informado con detalle del diagnóstico, alternativas y riesgos, y que el error en el consentimiento informado fue tan solo un mero error administrativo en el impreso.

Además, el demandante, tras la segunda intervención, decidió dar por finalizada su relación con el doctor y acudió a otro médico. Este último, le recomendó una tercera intervención quirúrgica, pero el paciente tampoco obtuvo ninguna mejoría.

El paciente apoyó su reclamación con el informe del perito que aseguraba que “el demandado no aplicó la terapia correcta para la patología del paciente, que debió ser la implantación de prótesis de hombro derecho, y que la realización de las dos intervenciones erróneas ha comportado perdida de oportunidad de implantación de prótesis”.

El demandante, por el Código Civil, debió demostrar que la relación o nexo de causalidad del acto médico fue realizado con infracción o no sujeción a las técnicas medicas exigibles. Pero el informe pericial concluyó que los actos prescritos por el doctor al paciente, ante su patología en las dos intervenciones quirúrgicas, no comportaban acción culposa o negligente, sin que el demandado hubiera demostrado relación o nexo causal, conforme se requiere en la jurisprudencia.

En lo referente a los documentos del consentimiento informado, el primer consentimiento, ciertamente contenía referencia a una cirugía diferente a la realizada. El segundo consentimiento no reflejó lo relativo a la anestesia. Sin embargo, estas irregularidades no comportaron un incumplimiento legal, dado que el demandante era tratado de forma recurrente por el doctor y esta relación conllevaba que la comunicación entre paciente y médico fuera fluida, relevante y suficientemente detallada como para que el paciente se sometiera a la cualificación profesional del demandado y sus prescripciones.

Por todo lo anterior se consideró que no existió responsabilidad médica en el proceder del doctor y por tanto se desestimó la demanda interpuesta contra el mismo.

La defensa del paciente consideró que el tratamiento y su aplicación fueron incorrectos y negligentes

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