Reordenar los CSUR para agilizar el acceso a las terapias celulares

El Plan de Terapias Avanzadas debe caminar en paralelo al Plan de Largos Supervivientes en oncología y hematología
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CARMEN M. LÓPEZ

Enviada especial a San Diego

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07 dic 2018 - 14:30 h
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La 60 Reunión Anual de la Sociedad Americana de Hematología (ASH) continuó despejando incógnitas en torno a las terapias avanzadas, más en concretamente alrededor de las CAR-T.

Hace unos días (ver GM nº 717), GM informaba del grupo de trabajo que ha creado el Ministerio de Sanidad para avanzar en estas terapias. Aunque todavía no se han reunido, Natacha Bolaños, representante de la AGP en este grupo de trabajo, analiza las novedades del congreso americano y su aplicación en España de cara a su puesta en marcha. “Como avance científico la incorporación de las terapias celulares ha sido disruptiva desde el momento que aporta la posibilidad de opción terapéutica con potencial curativo para enfermedades que hasta el momento no tenía ningún tratamiento, pero hay que ser cautos, porque todavía sabemos poco”, recuerda.

¿Qué se sabe tras el ASH?

Hasta el momento, se han conseguido avances en el conocimiento genético de los linfocitos T, pero con la modificación del sistema inmune las consecuencias para el paciente son un hecho. En este punto es donde hay que avanzar, en opinión de Bolaños. “Está claro que estas terapias tienen que estar disponibles y se debe facilitar el acceso a pacientes que no tienen ninguna otra opción terapéutica”. Por otra parte, no todas las enfermedades hematológicas se están beneficiando de las CAR-T. Como indica Bolaños, en leucemia linfocítica crónica no es tan fácil, ya que los linfocitos T “no están bien”. En ASH se han presentado resultados prometedores sobre la posible eficacia aprendiendo a seleccionar mejor y siendo mucho más selectivos.

¿Cómo trasladarlo en España?

De lo que no hay duda es de que la terapia celular y CAR-T ha cambiado el paradigma. Actualmente, existe mucha inquietud en el mundo científico y en el mundo clínico sobre cómo se incorporará en la práctica clínica. La respuesta para Bolaños es clara: “se requiere de centros especializados”. A su juicio, no es eficaz que las CAR-T estén disponibles en todos los centros, “sería costoso y probablemente no estaríamos ofreciendo a los pacientes la mejor atención y cuidados. Para ello, necesitamos equipos especializados y con experiencia”. Por ello, es importante que España que, como explica, está en posición privilegiada, reorganice sus centros. Además, hay que tener en cuenta que existe un número muy importante de ensayos clínicos en marcha. “Se ha ido acumulando experiencia. Nuestros hematólogos son líderes a nivel europeo y a nivel mundial”.

Junto a esta reorganización, Bolaños añade el trabajo conjunto entre la industria y los centros académicos para avanzar en la terapia génica. “Debemos saber que hay que apoyar esos proyectos de investigación, y que los sistemas sanitarios apoyen económicamente estas iniciativas a través de los presupuestos generales”. En opinión de Bolaños, lo que se invierta en prevención y en sanidad se podrá traducir en mejores resultados y, en este caso, repercutir en nuevas opciones de tratamiento adelantando estas terapias a fases más precoces. Para todo ello, concluye la experta, “debemos medir resultados en salud”.

Con todo, a falta del pistoletazo de salida de este grupo de trabajo, Bolaños avanza en que este Plan de Terapias Avanzadas debe ir en paralelo al Plan de Largos Superviventes. “Las terapias CAR-T obligan a que exista un seguimiento de los pacientes”, finaliza.

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