Portugal exigirá a los nuevos biosimilares una reducción del 30% respecto a su competencia

Infarmed anuncia que la norma afectará a aquellos fármacos para los que exista otro biosimilar comercializado
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Lisboa
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15 sep 2017 - 08:00 h
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Portugal ha aprobado un Real Decreto-ley —entró en vigor el pasado día 8 de septiembre— que ajustará el precio de los nuevos biosimilares que lleguen a su sistema nacional de salud. El país luso obligará a las empresas comercializadoras a reducir el precio de su fármaco en un 30 por ciento respecto al biológico de referencia siempre y cuando ya exista otro biosimilar aprobado y a disposición de los facultativos para que puedan ser financiados.

Esta norma tiene la salvedad de que el biosimilar previamente existente debe tener al menos un 5 por ciento de cuota de mercado, cifra lo suficientemente baja como para que la mayoría de nuevos biosimilares se sometan a la norma. En el caso de no cumplirse esta penetración, la reducción del precio debe ser del 20 por ciento, la misma exigencia que existe para los biosimilares sin competencia en el sistema de salud portugués.

Junto a esta nueva medida normativa lusa respecto a la fijación de precio de los medicamentos hay que unir la iniciativa emprendida junto a España por el Gobierno portugués. El pasado mes de julio los ministros de Sanidad de ambos países se reunieron en Madrid para anunciar un acuerdo de compra centralizada que tendrá por protagonista a un medicamento biosimilar. De aquella cita mantenida por los dirigentes sanitarios de España y Portugal se extrae la importancia que los medicamentos biosimilares van a tener para generar nichos de ahorros —además de la democratización de los tratamientos— que puedan revertir en el sistema sanitario. Dada las tensiones económicas del Sistema Nacional de Salud, sobre todo de cara a las innovaciones terapéuticas que están pidiendo entrada, las administraciones se están concentrado en buscar espacios de eficiencia económica para poder dar una respuesta acorde. Es este aspecto, si la compra centralizada con este primer biosimilar da los frutos esperados, el que puede salir reforzado del acuerdo hispanoluso.

España, por otro lado, tiene que buscar cuál va a ser el protagonismo que el medicamento biosimilar va a tener en el Sistema Nacional de Salud. Hoy por hoy, en España se deja en manos del prescriptor la decisión de elegir la terapia adecuada para su paciente. Pero en los países vecinos tienen otras normas. Sin ir más lejos, Portugal tiene establecida una cuota mínima de penetración para estos fármacos, que se sitúa en el 20 por ciento. Si esta compra centralizada iniciada por España y Portugal tiene éxito, habrá que ver qué modelo instaurará el Ministerio de Sanidad y qué soporte legal le dará —¿Real Decreto de Precios y Financiación?—.

El país luso ha promulgado un nuevo Decreto Ley que entró en vigor el 8 de septiembre.

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