marcadores y cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón de células no pequeñas como ejemplo a seguir

La investigación sobre marcadores tumorales está especialmente avanzada en esta tipología
Madrid
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14 sep 2018 - 15:00 h
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Una de las claves consiste en averiguar qué biomarcadores son más fiables en cada fase de la enfermedad

El análisis combinado de diferentes biomarcadores puede ser clave para mejorar en términos de supervivencia

El cáncer de pulmón de células no pequeñas es uno de los que más avances acumula en cuanto al uso de biomarcadores. En este sentido Mariano Provencio, presidente del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP) y jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, señala que con el uso de biomarcadores “se va a seleccionar, más aún, poblaciones específicas con mejor respuesta a la Inmunoterapia o nuevos fármacos”. Actualmente, el punto clave de las investigaciones consiste en averiguar qué biomarcadores van a ser más útiles en diferentes etapas de la enfermedad.

La inmunoterapia es uno de los grandes avances que se ha presentado durante los últimos años para luchar contra esta enfermedad, con nuevos fármacos que han logrado resultados muy esperanzadores sobre todo en cánceres de pulmón en los que no se advierte una mutación genética. Si bien es cierto que los tratamientos con inmunoterapia no son la panacea y no aseguran la cura de la enfermedad, sí que han mostrado altas dosis de eficacia a la hora de luchar en determinados casos. El doctor Carlos Camps, director de programas científicos de la Fundación ECO y presidente de Aseica cree que las investigaciones en esta línea son “un camino lleno de dificultades” puesto que según explica existen diferentes obstáculos en su aplicación “como la heterogeneidad del tumor que hace que no todas las células sean sensibles al tratamiento”; aun así, asegura que “esto no nos tiene que desanimar si no todo lo contrario porque es una puerta abierta a la imaginación para desarrollar nuevos tratamientos”.

Actualmente hay dos dianas principales a las que atacan los tratamientos desarrollados: la proteína PD-1, que se encuentra en las células T y ayuda a controlar la respuesta del sistema inmunológico, y la PD-L1, con un gran papel inmunorregulador pero que es un arma de doble filo, ya que un aumento significativo de su expresión puede permitir a las células cancerosas escapar del ataque del propio sistema inmunitario. Camps cree que este marcador puede ser “muy efectivo” pero señala que este cuenta con la desventaja de que “puede ser muy poco sensible”.

Fármacos y dianas terapéuticas

Según un informe publicado por la consultora EvaluatePharma, Keytruda, de MSD, se posicionaría como el fármaco con más éxito a la hora de aumentar el índice de supervivencia, con el añadido de que la toxicidad del medicamento sobre las células sanas es muy baja. El mecanismo de este fármaco consiste en atacar al receptor de PD-1, con lo que se evita la unión y activación de los ligandos PD-L1 y PD-L2 lo que provoca la activación de respuestas inmunitarias mediadas por las células T contra las células tumorales. En cuanto al mercado, este fármaco gana por goleada, lo que se relacionaría con sus buenos resultados terapéuticos. Además, la FDA ha aprobado recientemente un nuevo uso para Keytruda que le permite, en combinación con dos fármacos de quimioterapia, su utilización en pacientes de cáncer de pulmón de células no pequeñas no escamoso y según datos presentados en la última edición de ASCO su aplicación podría aumentar el ratio de remisión en cánceres escamosos hasta el 58,4 por ciento.

¿Significa esto que otros medicamentos no pueden competir actualmente con el medicamento de MSD? No, pero los fármacos tienen que dirigirse a otro tipo de pacientes, como aquellos que presentan índices de PD-L1 menores al 1por ciento o que sean intolerantes a la quimioterapia. Aun así, desde la compañía que ha desarrollado Keytruda están muy atentos a los resultados que se presenten en la próxima edición de ASCO, cita en la que, en función del índice de supervivencia que arroje el tratamiento independientemente de la incidencia del biomarcador, Keytruda se consolidaría en el mercado como el fármaco con mejores resultados para tratar esta enfermedad.

Marcadores en investigación

Provencio también llama la atención sobre otro biomarcador como es el TMB (tumor mutational burden) que mide la carga mutacional del tumor ya que, según explica, “los primeros resultados son muy prometedores, ya que selecciona con gran fiabilidad los pacientes que responden a la inmunoterapia”. Camps se muestra prudente ya que considera que “tiene mucho sentido común biológico que tenga un papel en la selección de los pacientes” aunque pide prudencia ya que sostiene que “hay que hacer caso a los resultados positivos pero hay que esperar a que haya más evidencias que los corroboren”.

Ambos doctores coinciden en que el análisis combinado de diferentes biomarcadores puede ser clave para avanzar en este campo para poder mejorar, sobre todo, en términos de supervivencia.

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