Una contrarreloj que le quitó camino al terrorismo y le cedió tiempo a la vida

La experiencia española de los profesionales sanitarios en atentados terroristas brilló a pesar del terror
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Madrid
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25 ago 2017 - 15:00 h
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Fueron minutos de terror para todas las personas que aquella tarde paseaban por Las Ramblas de Barcelona. El jueves 17 de agosto, la tranquilidad característica de este mes se interrumpía con el atentado terrorista que sacudió a España y parte del planeta.

Desde entonces, se ha puesto sobre la mesa el papel tan importante que jugaron las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y la labor asistencial de los profesionales sanitarios, con una coordinación impoluta.

GM ha querido conocer más de cerca cómo desde las urgencias y emergencias se vivieron aquellas horas. Unas horas en las que toda la labor y el trabajo que se ha hecho anteriormente a través de cursos y simulacros ante catástrofes se puso a prueba aquel día.

Gilberto Alonso, director del Servicio de Urgencias del Hospital de Sabadell y miembro de la Secretaría de Emergencias de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes), explica la parte teórica a las actuaciones sanitarias que estuvieron presentes en Las Ramblas. Unas actuaciones marcada previamente por el Plan de Emergencias de Barcelona.

Como indica Alonso, se trata de una estrategia que intentar normalizar y ordenar una situación repleta de incertidumbres. “No sabe cómo ni cuándo, ni quién ni con qué se va a producir”. A partir de aquí el servicio de emergencias ha de dar una respuesta coordinada con otros servicios de emergencias extrahospitalarios.

Los Servicios de Emergencias Médicas (SEM) trabajaron en paralelo a la acción policial. Esto implica la planificación de las zonas (caliente, intermedia o fría) respecto al riesgo de los participantes. “En ese momento en Las Ramblas se dieron situaciones distintas; una acción policial averiguando potenciales nuevos mecanismos terroristas, otra protegiendo a los ciudadanos, y por último, otro mecanismo protegiendo a los sanitarios que atendían a las víctimas”.

Tras esto, el SEM se encargó de distribuir y priorizar a estos pacientes, siguiendo el Plan de Emergencias. “El objetivo es que los hospitales aunque se saturen no lleguen al colapso, adecuando la demanda a la oferta. Evidentemente con preaviso y siendo conocedores de lo que va a llegar”, explica Alonso.

Del simulacro al examen

Desde hace tiempo, Semes está inmersa en la formación de los profesionales en medicina de catástrofres. Jesús M. Hernández, responsable de comunicación del grupo de trabajo de Enfermería Militar de Semes, explica la labor que ha hecho el Grupo de Trabajo de Enfermería Militar. Con un enfoque integrado y multidisciplinar en ambiente táctico, se centran principalmente en las nuevas demandas de las situaciones excepcionales de asistencia sanitaria en incidentes de múltiples víctimas intencionadas.

A través de talleres se ha ido formando a distintos profesionales en materia asistencial. Como indica Hernández, los principios generales que se intentan impartir en estos encuentros se enfocan en la autoseguridad de los profesionales como prioridad; el control de la hemorragia a través del torniquete y agentes hemostásicos, ya que es la primera causa de muerte evitable en estas situaciones; y en la cadena de supervivencia en entorno hostil. Hernández matiza que no todos los profesionales pueden hacer todas las funciones en todas las escenas. “Por ejemplo: en el primer interviniente que llega no puede funcionar como si fuera un incidente múltiple convencional y poner allí mismo un puesto de socorro y empezar a hacer la asistencia sanitaria, sino que esa cadena de supervivencia tiene que ser al revés”, precisa, al tiempo que explica que primero se extraen a las víctimas y después son tratadas.

Juan Jorge Armengol, presidente de Semes, fue parte activa en los atentados del 11-M en Madrid. “En estas situaciones no vale improvisar, hay que estar preparado y para ello hay que estar formado”.

La coordinación en este tipo de incidentes está sujeta a la estrategia del abordaje a nivel nacional, con la participación en este caso regional, como ocurrió en Barcelona. “Para ello tiene que haber una organización previa, y una jerarquía establecida y con efectivos”, apunta.

Desde Semes, seguirán trabajando en este nuevo escenario en el que, aunque España tiene por desgracia una dilatada trayectoria y formación, a nivel humano, como apuntan los tres expertos, nunca se está preparado del todo para hacerle frente.

Medalla de oro a los profesionales

La rápida actuación de los efectivos durante los atentados a Barcelona ha tenido su reconocimiento institucional. La Mesa del Parlament acordó por unanimidad otorgar la medalla de honor del Parlament en la categoría de oro en el cuerpo de los Mossos d’Esquadra, los servicios de emergencias, la Guardia Urbana y la policía local de Cambrils. El galardón quiere reconocer la dedicación, el esfuerzo y la valentía del conjunto de los integrantes de estos servicios públicos.

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