miércoles, 16 octubre 2019

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    Ilustración del editorial publicado en el número de Marzo de la prestigiosa revista Gastroenterology.
    Científicos de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) descubren que la hormona concentradora de melanina (MCH) regula el metabolismo del hígado y la grasa blanca a través del cerebro sin afectar a la ingesta de alimentos ni al gasto energético.
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    El incremento de la obesidad entre la población española es cada vez más alarmante. Con motivo de la celebración el viernes pasado del día nacional de la persona obesa, Toma Medicina! invitó a su plató a la doctora Mar Garrido, tesorera de la Sociedad...

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    c. ossorio Barcelona
    La cirugía bariátrica, además de lograr una drástica reducción de peso y mejorar o incluso curar enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2, ejerce un efecto sobre el perfil lipídico.
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    José López Miranda, del comité de dirección del CiberOBN,recuerda que no hay datos de eficacia y seguridad a largo plazo de los fármacos recién aprobados.
    c. ossorio Barcelona
    El desarrollo de fármacos contra la obesidad es todo un desafío en la actualidad y, ahora que la Agencia Americana del Medicamento (FDA) ha autorizado dos productos con este fin terapéutico
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    Felipe F. Casanueva El director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y presidente de la Sociedad Internacional de Endocrinología ha sido elegido para ocupar la presidencia de...

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    Fernando Rodríguez-Artalejo, del grupo de Epidemiología Cardiovascular y Nutricional de la Universidad Autónoma de Madrid, y autor del estudio Enrica.
    Redacción Barcelona El 36,1 por ciento de la población española padece obesidad abdominal. Así lo ha establecido por primera vez a nivel nacional el estudio Enrica, el de mayor envergadura que se ha realizado sobre nutrición y riesgo cardiovascular, que se expuso durante el 10º Congreso de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), celebrado en Barcelona. Para la realización del citado trabajo, se encuestó a los cerca de 12.000 participantes, y también se llevó a cabo un examen físico y obtención de muestras biológicas de sangre y orina, además de la medición de la presión arterial, la realización de pruebas antropométricas y la recogida de la historia dietética y conductas alimentarias. Hasta el momento, solamente se disponía de mediciones antropométricas en ciertos grupos de población, como los ancianos, y en estudios regionales y locales. Como explicó Fernando Rodríguez-Artalejo, del grupo de Epidemiología Cardiovascular y Nutricional de la Universidad Autónoma de Madrid, y autor del estudio, los datos referentes a la obesidad abdominal son los que mejor reflejan el riesgo cardiometabólico asociado a la obesidad, ya que estas personas aumentan su posibilidad de acumular grasa en órganos vitales. En ese sentido, las personas que la padecen presentan un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas, favoreciendo el desarrollo de gota y diabetes de tipo 2, dislipemia y resistencia a la insulina (síndrome metabólico). Según los expertos, el perímetro abdominal que determina este tipo de obsesidad es superior a 88 centímetros en la mujer y a 102 en el hombre. Entre la población obesa, es mayor la incidencia del tipo abdominal que del ginoide (también llamada obesidad periférica). Enrica cuenta con el patrocinio del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, y de Sanofi. Obesidad masculina Durante las dos últimas décadas, los hábitos alimentarios poco saludables y un estilo de vida sedentario han pasado factura, en especial, entre la población masculina. Ésta es otra de las conclusiones del estudio Enrica, que indica un cambio de prevalencia de la obesidad por sexos. Pero, como afirma Rodríguez-Artalejo, “lo importante es que la información que proporciona el estudio Enrica muestra que la obesidad se puede controlar, reduciendo la magnitud del problema hasta acercarlo al de las regiones con menor obesidad. Lo que resulta más esperanzador es que la epidemia de la obesidad se explica, principalmente, por factores ambientales. El reto es identificarlos y, en especial, ser capaces de modificarlos". El experto hizo hincapié en que sólo la educación no es suficiente, sino que se necesitan también políticas que reduzcan las condiciones sociales —“claramente obesogénicas— de la vida actual. Por ello, el experto pidió que se incentive la producción de alimentos procesados con menor densidad de energía, que se promueva la importancia de cocinar en casa y se limite la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a niños, así como mejorar el etiquetado de los alimentos y facilitar la práctica de actividad física.
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