Café de Redacción

Alternativas terapéuticas logran evitar el 50% de las cirugías en miomas uterinos

Permite planificar las intervenciones a medio plazo y que la mujer se recupere de posibles anemias
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Madrid
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11 nov 2016 - 15:00 h
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La prevalencia de miomas uterinos se sitúa en el 20 por ciento de las mujeres en edad fértil, pudiendo llegar hasta el 40 entre los 35 y los 55 años. Hasta hace pocos años, los casos sintomáticos solo podían abordarse con cirugía, sin embargo, el 23 de febrero de 2012, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobó el Acetato de Ulipristal 5 mg (comercializado por Gedeon Richter como Esmya®), un fármaco oral para estos tumores benignos, ya sea como tratamiento médico único o como tratamiento preoperatorio para facilitar la cirugía de los miomas uterinos sintomáticos de grado moderado y severo en mujeres adultas en edad reproductiva. Así se puso de manifiesto durante el debate ‘Tratamiento de los miomas uterinos’, organizado por GACETA MÉDICA con el apoyo de Gedeon Richter.

Mercedes Andeyro, jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital General de Villalba de Madrid, aseguró que desde la introducción de este fármaco se ha abierto una nueva línea de tratamiento “importante” que permite a los facultativos contar con opciones de tratamiento diferentes. En este sentido, señaló que habrá pacientes que continúen con la vía quirúrgica, otras a las que se les prescribirá Acetato de Ulipristal para facilitar la cirugía, “por lo que probablemente sea más ambulatoria”, y otras a las que el tratamiento les solucionará el problema, pero es fundamental tener en cuenta que “el algoritmo de tratamiento se ha ampliado con esta novedad terapéutica”.

Ignacio Cristóbal, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital de la Zarzuela de Madrid y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, añadió que entre los tumores sintomáticos (que son los únicos que se tratan), lo que se ha conseguido con Acetato de Ulipristal es disponer de “un arma más”, ya que hace unos años “se operaba siempre”, mientras que ahora ha surgido una posibilidad tan válida como la cirugía en muchos casos y, de hecho, se reducirán de forma muy significativa. Alrededor del 50 por ciento de estas pacientes no tendrían que pasar por el quirófano. Este es el caso, por ejemplo, de las mujeres que se encuentran en una etapa cercana a la menopausia —momento en el que los miomas no suponen ya un problema—. Si se consigue controlar el problema durante el periodo que resta, no resultaría necesario intervenir a esa paciente.

Una patología asociada a grandes costes

Santiago Palacios, director del Centro Médico Instituto Palacios y presidente de la Fundación Española Mujer y Salud, incidió en que estos tumores son la patología que produce un coste más elevado en Estados Unidos tras la diabetes, por encima de otras como el cáncer de mama. Además, si se tiene en cuenta que durante los últimos años no se había producido ningún avance en este tema, la aparición de este medicamento lo es, no solo por ser un cambio muy significativo, sino también por el hecho de que implica que se vuelvan a dar pasos adelante en el tratamiento de los miomas.

Cristóbal agregó que, antes de la llegada de Acetato de Ulipristal, en los congresos de la especialidad tampoco se hablaba de miomas.

Otros medicamentos solo alivian los síntomas de los miomas mientras que el Acetato de Ulipristal trata el propio mioma y “con una efectividad muy alta”, por lo que Andeyro opinó que en la mayoría de los casos debería ser la primera opción, aunque en ocasiones tengan que utilizarse también otros coadyuvantes o administrar ciclos y combinar luego con otros medicamentos. “Trata el mioma, tiene una efectividad muy alta, las pacientes lo toleran fenomenal y no solo reduce el tamaño, sino que quita también los síntomas”, subrayó para agregar que, mientras los tratamientos anteriores cortaban el sangrado en 21 días, con esta nueva opción sucede entre 2 y 5 en la mayoría de los casos.

En caso de que se eligiese dar un medicamento de los anteriores, el presidente de la Fundación Española Mujer y Salud consideró que el facultativo tendrá que justificar la no utilización del mismo como primera medida.

Eficacia

Y es que tras el primer ciclo, Palacios concretó que el 62,8 por ciento de las pacientes presentan una reducción del 25 por ciento del volumen del tumor, mientras que en el cuarto ciclo, la cifra de mujeres a las que se les reduce el tumor es del 78,1 por ciento. Además, en este cuarto ciclo, el 63,8 por ciento de las pacientes ve reducido su tumor al 50 por ciento, por lo que la propia Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha cambiado su posicionamiento para incluir este fármaco dentro de los algoritmos terapéuticos del protocolo asistencial para miomas uterinos. Solo el 4,8 por ciento de las mujeres con miomas no reaccionan positivamente con este fármaco.

En lo que respecta a la respuesta de las pacientes, la jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital General de Villalba insistió en que “muy pocas” son malas respondedoras y la mayoría percibe beneficios tanto en tamaño del tumor como en síntomas. En concreto, Palacios detalló que solo el 4,8 por ciento de las mujeres con miomas no mejoran con este fármaco.

Por este motivo, desde el punto de vista del facultativo, Andeyro incidió en que es “muy buena opción” optar por un medicamento con la certeza de que “casi seguro le va a ir bien y que tiene muy pocos efectos secundarios”. Agregó que un mes después del tratamiento, la mujer recupera su fertilidad, por lo que es una opción muy apropiada cuando se quiere ser madre al finalizar el tratamiento.

Y es que la seguridad es otra de sus ventajas, ya que, además de que los efectos adversos son muy escasos y siempre leves, si se avisa a las pacientes de la posibilidad de padecerlos, son muy bien tolerados. Se trata fundamentalmente de sofocos, cefaleas y dolor abdominal. En esta misma línea, Cristóbal añadió que, además, las mujeres se sienten mucho mejor de lo que estaban antes del tratamiento, por lo que ninguna de sus pacientes ha abandonado el tratamiento.

Los tres expertos coincidieron en que es también fundamental a la hora de elegir el tratamiento que la mujer quiera o no preservar su fertilidad. En caso afirmativo, con Acetato de Ulipristal es posible retrasar algunas intervenciones. Estas cirugías pueden significar un riesgo a la capacidad de embarazo de la mujer y una vez que haya dado a luz podría someterse a la operación.

Asimismo, en un momento en el que la autonomía del paciente es tan relevante, la experta del Hospital General de Villalba apuntó que el Acetato de Ulipristal permitirá planificar las cirugías a medio plazo al poder detener el sangrado. La paciente puede decidir así retrasar la intervención por motivos personales o con el objetivo de que se recupere de su anemia, en caso de padecerla, para acudir al quirófano en condiciones óptimas.

En este sentido, el jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de la Zarzuela subrayó que los facultativos tienen la obligación de explicar todas las opciones disponibles a sus pacientes y orientarlas hacia las que consideren más adecuadas, aunque la decisión final sea siempre de ellas. “Esto también supone un apoyo para nosotros, si tengo tres vías posibles, se las comento a la paciente y juntos decidimos cuál es la mejor opción para ella”, recalcó.

Estos especialistas apuntaron también que las mujeres llegan a la consulta cada vez con más información, en muchas ocasiones bastante acertada (aunque no siempre), pero incidieron en el papel importante del facultativo ampliando todos esos datos y explicando el mecanismo de acción que tienen para que tengan también clara la visión científica del abordaje de esta enfermedad.

Nuevas vías

Algo más del 20 por ciento de las pacientes a las que se interviene quirúrgicamente por un mioma, necesitan una posterior reintervención, unas veces por la presencia de otros pequeños que el médico no ve y no retira, que posteriormente crecen, y otras porque reaparecen, por eso, Cristóbal puso sobre la mesa la posibilidad de que tras la intervención se trate con Acetato de Ulipristal —algo que ciertos hospitales están comenzando a hacer— y observar si se reduce la tasa de reaparición de estos tumores ya que, además, es una reintervención muy frecuente.

Andeyro agregó que, hasta ahora, las pacientes asintomáticas con este problema no recibían ningún tratamiento, sin embargo, también podría optarse por utilizar Acetato de Ulipristal en algunas de ellas, fundamentalmente con las más jóvenes, a las que el mioma puede ocasionar problemas reproductivos, o con aquellas mujeres cuyo tumor sigue creciendo en la pared del útero.

Con Acetato de Ulipristal se dispone de “un arma más”, ya que hace unos años “se operaba siempre”

Alrededor del 50% de las pacientes no tendrían que pasar por quirófano con este nuevo fármaco

LAS FRASES

Mercedes Andeyro, Servicio de Ginecología Hospital de Villalba

Trata el mioma, tiene una efectividad muy alta y las pacientes lo toleran fenomenal”

Santiago Palacios, presidente de la Fundación Española Mujer y Salud

El médico que decida no utilizar Acetato de Ulipristal en sus pacientes tendrá que justificarlo”

Ignacio Cristóbal, Servicio de Ginecología Hospital de la Zarzuela

La obligación de los facultativos es explicarle a sus pacientes todas las opciones disponibles”

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