Casi la mitad de los fallecidos en la pasada epidemia de la gripe tenían, además, virus respiratorios

Así lo prueba un estudio del CIBERESP, pero solo el siete por ciento de los casos habían sido diagnosticados.
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Madrid
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11 sep 2018 - 12:38 h
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Investigadores del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) han hallado virus respiratorios en casi el 50 por ciento de los fallecidos durante la epidemia de gripe de 2017, aunque sólo el siete por ciento había recibido ese diagnóstico antes de morir.

El estudio, liderado por Jesús Castilla Catalán, ha sido publicado en la revista ‘Emerging Infectious Diseases’, y plantea una posible relación entre el aumento de defunciones durante el invierno y la infección por el virus de la gripe y otros virus respiratorios.

Cada año se produce un aumento en la mortalidad general durante las epidemias de gripe y de virus respiratorio sincitial (VRS), un incremento que es mayor en las temporadas en que predomina el virus de la gripe A (H3N2).

“Dado que solo a una pequeña proporción de personas llegan a diagnosticarse antes del fallecimiento no se conoce bien la contribución real de la gripe a la mortalidad general. El objetivo de nuestro estudio era evaluar la viabilidad de detectar estos virus respiratorios en personas fallecidas y de estimar la prevalencia de estas infecciones en personas que mueren durante la epidemia de gripe”, ha explicado Castilla Catalán.

Por ello, además del resultado de la muestra ‘post mortem’, se tuvo en cuenta el posible diagnóstico de gripe en vida y la causa de muerte registrada. Así, en el estudio ‘post mortem’ el 18 por ciento de los participantes dio positivo para la gripe A (H3N2), virus que circuló predominantemente en esa temporada; 12 por ciento para el VSR; 12 por ciento para el coronavirus; y siete por ciento para el rinovirus.

En resumen, se detectó el virus de la gripe en el 18 por ciento de las muestras, y algún tipo de virus respiratorio en el 47 por ciento de ellas, pero sólo el siete por ciento de los participantes habían recibido un diagnóstico de infección por el virus detectado antes de morir.

Desentrañando la causa de la muerte

Asimismo, los virus respiratorios se detectaron en el seis por ciento de las personas cuyo certificado de defunción señalaba enfermedades del aparato respiratorio como la causa de muerte, y este porcentaje fue menor, pero también alto (42 por ciento), entre las que quedaron asignadas a todas las otras causas no respiratorias de muerte. Solo un 10 por ciento de aquellos en cuya muestra ‘post mortem’ fue detectado el virus de gripe tenían registrada ésta como causa de la muerte.

A juicio de los expertos, estos resultados tienen implicaciones “relevantes”, puesto que las infecciones por virus respiratorios tienen un comienzo súbito y la muerte puede ocurrir antes de que los síntomas sean evidentes. De hecho, solo una pequeña proporción de personas fallecidas en las que pudo detectarse un virus respiratorio había recibido este diagnóstico antes de morir, por lo que la contribución de las infecciones virales a la muerte puede estar subestimada.

En este sentido, los investigadores han señalado que las muertes relacionadas con virus respiratorios podrían estar distribuidas entre todas las causas de muerte, ya que estos virus pueden desencadenar infecciones bacterianas secundarias o exacerbar enfermedades crónicas, y estas enfermedades concurrentes son las que habitualmente quedan registradas como la causa de la defunción.

No obstante, han apostillado, hay que tener cuidado con la interpretación de estos resultados, ya que la presencia de virus no necesariamente implica una relación causal. “Los sistemas de vigilancia epidemiológica podrían complementarse con pruebas realizadas a personas fallecidas durante el periodo de epidemia de la gripe para ayudar a esclarecer esta relación”, han zanjado.

En el estudio han participado también investigadores del Instituto de Salud Pública y del Complejo Hospitalario de Navarra, cuenta con la colaboración del Grupo Tanatorios Irache y con financiación del Instituto de Salud Carlos III.

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