El abuso de videojuegos puede convertirse en “un riesgo” entre los adolescentes

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Madrid
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31 may 2019 - 12:51 h
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ratificado la revisión número 11 de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE), aprobada el pasado junio, que incluía el abuso de los videojuegos como trastorno adictivo.

Según han señalado desde el organismo internacional, el trastorno por uso de videojuegos se caracteriza por un patrón de comportamiento de juego persistente o recurrente (juegos digitales o videojuegos), que puede ser en línea (es decir, por internet) u ‘offline’.

Por su parte, Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), aclara a GM que “este tipo de diagnóstico no estaba propuesto por la comisión técnica que evaluó los trastornos adictivos, pero sin embargo, fue sugerido por los representantes de Japón y China” y que aunque no hay evidencia científica para la aprobación de esta categoría, “hubo presiones políticas ya que las consecuencias que se están comprobando son suficientemente importantes como para considerarla una adición y pueda convertirse en una situación de riesgo y un trastorno en el futuro entre la población adolescente”.

Cada vez es mayor el tiempo que niños y adolescentes pasan jugando con videojuegos de todo tipo. “Los estudios epidemiológicos todavía no permiten la confirmación técnica de esta adición pero políticamente, el número de horas que dedican los adolescentes a usar este tema y el numero de aparatos que se veden cada año hace pensar que esto podría suponer un peligro”, puntualiza el especialista en psiquiatría.

La OMS ha comunicado que esta adición se manifiesta en primer lugar por el deterioro en el control sobre el juego donde se incluye el inicio, frecuencia, intensidad, duración, terminación y contexto. También recoge el incremento de la prioridad dada al juego, que hace referencia a anteponerlo a otros intereses y actividad, y por último, la continuación o el incremento de las horas juego a pesar de que tenga consecuencias negativas.

Asimismo, el patrón de comportamiento es lo suficientemente grave como para dar lugar a un deterioro significativo a nivel personal, familiar, social, educativo, ocupacional o en otras áreas importantes de funcionamiento.

El patrón de comportamiento puede ser continuo o episódico y recurrente, y generalmente es evidente durante un período de al menos 12 meses para que se asigne el diagnóstico.

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