El embarazo modifica el cerebro de la madre

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Madrid
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30 dic 2016 - 11:00 h
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Por primera vez, un equipo de investigadores ha llevado a cabo un estudio que compara la estructura del cerebro de las mujeres antes y después de su primer embarazo. La investigación es la primera en mostrar que el embarazo implica cambios que se mantienen a largo plazo —al menos hasta dos años después del parto— en la morfología del cerebro de la madre.

Mediante el análisis de imágenes de RM, los científicos han observado como en las mujeres que han vivido su primer embarazo se reduce el volumen de la materia gris en regiones implicadas en las relaciones sociales. Parte de estas regiones se activan cuando la mujer observa la imagen de su bebé, por lo que “probablemente los cambios corresponden a una especialización del cerebro para encarar los retos que supone la maternidad”, postula el investigador de la UAB y de la IMIM y director del grupo que ha llevado a cabo el estudio, Óscar Vilarroya.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores han comparado imágenes de RM de 25 mujeres embarazadas antes y después del parto, las parejas hombres de 19 de ellas y un grupo control formado por 20 mujeres que no estaban ni habían estado embarazadas y las parejas hombres de 17 de ellas. El seguimiento duró cinco años y cuatro meses.

Resultados

Los resultados de la investigación han mostrado una reducción simétrica en el volumen de la sustancia gris en la línea media cortical anterior y posterior, así como en secciones específicas de la corteza prefrontal y temporal en las mujeres embarazadas.

El estudio ha permitido determinar sin ambigüedad si una mujer de la muestra había estado o no embarazada en función de los cambios en el volumen de estas áreas del cerebro e, incluso, predecir el grado de vínculo con el bebé después del parto según habían sido estos cambios.

La reducción de materia gris se da en todas las mujeres embarazadas estudiadas y es exclusiva de ellas, lo que indica que probablemente se trata de un cambio debido a los procesos biológicos del embarazo, y no a cambios relacionados con el nacimiento del bebé que también pueden experimentar los padres. Los investigadores no han encontrado que el embarazo provoque ningún cambio ni en memoria ni en otras funciones intelectuales en las mujeres estudiadas y, por tanto, creen que la pérdida de sustancia gris no implica ningún déficit cognitivo.

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