El grado de retinopatía, un marcador de reingreso en enfermedad cardiovascular

La adaptación del ventrículo derecho al esfuerzo de resistencia es mayor en mujeres que en hombres
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Zaragoza
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28 oct 2016 - 14:00 h
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Mejorar la manera de medir el riesgo cardiovascular es uno los objetivos más relevantes en el campo de la cardiología. En este sentido, se sabe que la presencia de retinopatía se asocia con enfermedad coronaria. Ahora, un estudio presentado durante el Congreso de la Sociedad Española de Cardiología ha explorado más esta relación y ha permitido llegar a la conclusión que el grado de retinopatía se correlaciona con la severidad de la enfermedad coronaria.

Como explicó Jesús Piqueras, médico residente del Hospital General Universitario de Ciudad Real, en su trabajo, que incluyó 54 pacientes, realizaron un estudio del fondo de ojo a pacientes que iban a ser sometidos a un cateterismo electivo. De ellos, un 37 por ciento tenía enfermedad arterial coronaria significativa y un 95 por ciento presentaba retinopatía. “Tras un seguimiento a un año —comentó este experto—, vimos que los pacientes con retinopatía severa reingresan más por causas cardiovasculares”. Los pacientes con retinopatía hipertensiva más grave registraron una tasa de reingreso hospitalario un 11 por ciento mayor que los pacientes sin retinopatía o con retinopatía ligera. De todos modos, en la investigación no se observó una correlación entre el grado de retinopatía y mayor mortalidad cardiovascular. Por tanto, Piqueras señaló que “el grado de retinopatía sería un marcador de reingreso”.

Ejercicio físico y VD

Otro de los trabajos destacados del congreso trata sobre la relación entre el esfuerzo físico de alta intensidad y el remodelado del ventrículo derecho (VD). María Sanz de la Garza, cardióloga del Hospital Clínic de Barcelona, comentó que “hacía falta estudiar este remodelado en mujeres”. Para esta investigación, los expertos reclutaron a 40 deportistas de resistencia (20 hombres y 20 mujeres) que llevaban más de 10 años haciendo deporte más de 12 horas a la semana y que habían realizado 10 competiciones de alta resistencia en los últimos tres años. Todos se sometieron a un ecocardiograma en reposo y en pico de esfuerzo y se analizaron medidas estándar de ecocardiograma y de deformación miocárdica con speckle tracking.

Las conclusiones, comentó esta experta, son que “cuando se pedía más esfuerzo, el ventrículo izquierdo aumentaba en volumen y contractilidad en mujeres y hombres. Pero el ventrículo derecho se veía más limitado en altas cargas de esfuerzo en los deportistas. No podía aumentar su contractilidad y función en proporción a la demanda, algo que era más marcado en los varones”.

Terapia celular

En el campo de la investigación más básica, un equipo liderado por expertos del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona ha evaluado en un modelo porcino la evolución de la función cardiaca y la cicatriz post-infarto tras la implantación de una bioprótesis de pericardio humano descelularizado enriquecido con células progenitoras de tejido adiposo cardíaco porcino. Como explicó Carolina Gálvez-Montón, del Gemans Trias i Pujol, una de las principales novedades de este trabajo ha sido la evaluación no invasiva de la prótesis mediante espectroscopia de impedancia para responder a la duda de en qué momento se han de administrar las células progenitoras para que sean más eficaces.

De este modo, comentó Gálvez, “comparando animales con infarto y con la bioprótesis y animales con infarto y sin tratar, vimos que, pasados ocho días, en los animales controles la impedancia descendía, lo que quiere decir que la cicatriz era densa, mientras que en los tratados con células se mantenía elevada, por lo que el tratamiento generaba una cicatriz menos densa”.

C. Asistencial

Con el fin de mejorar la calidad asistencial y, de este modo, reducir la mortalidad cardiovascular, la SEC ha puesto en marcha recientemente el proyecto SEC Excelente, a través del cual está creando programas de calidad asistencial que abarcan siete procesos y ocho procedimientos relacionados con las enfermedades cardiovasculares, con el objetivo de acreditar a aquellos servicios o unidades asistenciales que cumplan con los estándares recomendados. Francisco Ruiz Mateas, coordinador del proyecto, ha explicado que ya hay 15 hospitales que han iniciado cambios en el marco de este proceso en insuficiencia cardíaca. “Se trata de un proyecto de acreditación para mejorar la asistencia y los resultados en salud cardiovascular —ha comentado Andrés Íñiguez, presidente de la Sociedad Española de Cardiología—. Por ahora es voluntario, pero estamos en contacto con diferentes consejerías para que lo adopten en sus políticas sanitarias”. Por otro lado, también se ha presentado el proyecto SEC Primaria, que crea protocolos de actuación conjuntos entre atención primaria y cardiología para mejorar la continuidad asistencial. Rafael Hidalgo, coordinador de este proyecto, ha señalado que “es necesario lograr una integración real entre atención primaria y atención especializada, mejorando aspectos como los informes de alta, que deberían ser más homogéneos”.

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