El PET permite detectar de forma precoz el párkinson

Resultados de un estudio en pacientes con trastornos del sueño fase REM
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Barcelona
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14 jul 2017 - 15:00 h
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Detectar la enfermedad de Parkinson de la forma más precoz posible es uno de los principales retos en el campo de esta patología. Ahora, un estudio realizado por expertos del Hospital Clínic de Barcelona-Idibaps y el Hospital de Aarhus (Dinamarca) demuestra que mediante la tomografía por emisión de positrones (PET) se pueden detectar de forma precoz enfermedades neurodegenerativas como el párkinson. Los resultados se publican en la revista The Lancet Neurology.

Como explica Eduard Tolosa, investigador emérito del Idibaps y del Centro de Investigación Biomédica en red de Enfermedades Neurodegenerativas (Ciberned), gracias al PET han podido detectar en pacientes que sufren un trastorno del sueño en fase REM que “hay un proceso inflamatorio que es característico de enfermedades neurodegenerativas como el párkinson y que este proceso se produce incluso antes de las primeras manifestaciones clínicas clásicas de esta patología neurodegenerativa”.

En el trabajo participaron 40 personas, la mitad con trastorno del sueño en fase REM sin síntomas de enfermedad de Parkinson, y la otra mitad, sanas. En concreto, los expertos inyectaron un trazador en la sangre que se une a las células de la glía, unas células del sistema nervioso encargadas de dar soporte y asegurar la supervivencia de las neuronas. “Estas células también son las responsables de la inflamación en el cerebro en enfermos que están en fase preclínica de párkinson —señala Tolosa—. En comparación con personas sin trastorno del sueño, hemos visto que entre quienes presentan el trastorno se produce un aumento de la captación del trazador, lo que indica un proceso inflamatorio en el cerebro”. Asimismo, este aumento de células inflamatorias se produce en la zona cerebral conocida como sustancia negra, que es donde afecta la enfermedad de Parkinson.

Ya se conocía que los pacientes con este trastorno del sueño presentan un riesgo más elevado de desarrollar párkinson a corto plazo. A juicio de Tolosa, una de las principales conclusiones del estudio es que permite comprobar que, entre los pacientes con este trastorno del sueño, “aquellos con un proceso inflamatorio en el cerebro tienen un riesgo elevado de desarrollar los síntomas clásicos del párkinson quizás en dos o tres años”. Este es el primer estudio que demuestra que hay una inflamación de la glía en las fases previas de enfermedades neurodegenerativas como el párkinson y señala a estas células como una potencial diana terapéutica.

Antiinflamatorios

Ahora, los expertos realizarán un seguimiento de los pacientes. Y tienen como objetivo llegar a realizar un ensayo clínico para probar si la utilización de antiinflamatorios logra enlentecer o frenar el desarrollo del párkinson.

Como explica Tolosa, “ya hay estudios epidemiológicos que indican que las personas que toman muchos antiinflamatorios presentan un riesgo reducido de desarrollar la enfermedad de Parkinson, pero esto nunca se ha estudiado de forma clara”. Los expertos aún no han decidido qué tipo de antiinflamatorios van a emplear. “Aún debemos realizar pruebas en animales antes de tomar esta decisión”, apunta Tolosa.

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la acumulación de una proteína, que se conoce con el nombre de “alfa-sinucleina”. Y, como explica este experto, ya hay tratamientos en investigación dirigidos contra la alfa-sinucleina. “Quizás el futuro pase por combinar este tipo de tratamientos con fármacos antiinflamatorios”, agrega Eduard Tolosa.

EL DATO

En el cerebro de los pacientes con párkinson se produce la acumulación de una proteína, la alfa-sinucleina, en las neuronas de la sustancia negra y otras áreas del sistema nervioso. Esto provoca que las neuronas no produzcan dopamina e inducen síntomas como temblor, lentitud de movimientos y diversos síntomas no motores como el trastorno del sueño en fase REM. Los pacientes con trastorno de conducta del sueño REM se quejan de pesadillas y conductas anormales mientras duermen (chillar, dar puñetazos) y diversos estudios publicados han demostrado que pueden derivar a padecer la enfermedad de Parkinson.

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