El reto del mieloma es que sea una enfermedad curable

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Madrid
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05 may 2017 - 14:00 h
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Una de las cuestiones que más preocupa a los expertos en mielomas es el retraso del tratamiento y, sobre todo, lo difícil que es diagnosticarlo en personas jóvenes y por esto, los expertos en esta área consideran que el reto actual es convertir a esta patología hematológica en “curable” y diagnosticarla en personas más jóvenes dado que el perfil de los pacientes se sitúa entre los 63 y 67 años.

Estos temas formaron parte de la última reunión del Grupo Español de Mieloma (Gem-Pethema), que sirvió como repaso del encuentro anual de la Sociedad Americana de Hematología (ASH, por sus siglas en inglés) y el International Myeloma Workshop (IMW) celebrado en Delhi.

La hematóloga María Victoria Mateos, del Hospital Universitario de Salamanca e integrante de este grupo, afirmó que en esta década los mayores avances han llegado en el plano farmacológico, con medicamentos “cada vez más eficaces y menos tóxicos”.

Rafael Ríos, hematólogo en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, también resaltó este hecho, ya que “están saliendo muchos fármacos a pesar de que sacarlos es una tarea muy costosa y lenta”.

Falta de registros

Mateos destacó que muchos tratamientos “se orientan ahora al mieloma múltiple de nuevo diagnóstico y también al mieloma asintomático, además de que ahora la introducción de nuevos fármacos en pacientes mayores hace que la supervivencia global se haya duplicado”.

El foco, por tanto, recae en los más jóvenes, coincidieron ambos expertos. “Para que diagnostiquemos un mieloma hay que detectar síntomas pero hoy en día, es posible que en un análisis de rutina una vez al año se perciban las proteínas que caracterizan al mieloma y con estos resultados se diagnostique el mieloma múltiple asintomático”, dijo Mateos.

Sin embargo, una de las dificultades para vigilar e incluir a todos los pacientes es la falta de registros de cáncer, afirmó Rafael Ríos, que destacó el registro que existe en Granada.

“Al controlar la enfermedad se puede controlar la incidencia y con este registro, que funciona desde 1985, ya sabemos que hay más de 700 casos y esto nos permite ver cuanta gente muere de forma precoz”.

Según explicó Ríos, “la mediana de retraso en el diagnóstico es de aproximadamente cinco meses, un hecho que hace que la carga tumoral vaya aumentando, por tanto diagnosticar a los pacientes en una etapa precoz hará un tratamiento más efectivo”.

¿Cómo detectar entonces un mieloma antes de los 63 años? Ríos apostó por “formar, informar y estimular a los médicos de Atención Primaria ya que son los primeros que ven al paciente y aunque nadie piensa de entrada que un joven tiene mieloma, debe prestarse atención si se va a consulta por dolores óseos o anemia”.

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