En busca de soluciones a la medida del paciente con HBP

La tecnología Rezūm y el láser verde presentan ventajas en su abordaje
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Madrid
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20 sep 2019 - 13:19 h
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La hiperplasia benigna de próstata (HBP) constituye una de las enfermedades más frecuentes en varones a partir de los 50 años. Lo explica a GM Leticia López, uróloga de la Fundación Jiménez Díaz, en el contexto del Día Europeo de la Salud Prostática celebrado recientemente. López recuerda que se trata de una patología benigna cuya prevalencia aumenta de manera progresiva con la edad, ya que el envejecimiento es uno de los principales factores relacionados con su desarrollo. “Desde el punto de vista histológico, casi el 80 o 90 por ciento de los varones a los 80 o 90 años tienen hiperplasia benigna de próstata, que puede o no dar síntomas”, matiza.

Mario Domínguez, urólogo del Hospital Marqués de Valdecilla, ratifica que este proceso representa un número elevado de consultas. “Los cambios en la próstata, aunque no se manifiesten a nivel de síntomas, empiezan a desarrollarse a partir de los 35 o 40 años”, expone. Aunque depende de muchos factores, se pueden manifestar síntomas como la dificultad de orinar, o hacerlo con una mayor frecuencia, sensaciones incómodas que alteran la calidad de vida, advierte el especialista, de ahí que la gran mayoría de los varones tengan que pasar por el urólogo ante la necesidad de resolver esta situación tarde o temprano.

En este sentido, Domínguez remarca que a modo de prevención, entre los 45 y los 50 años debería ser “obligatorio” pasar por la consulta del especialista, con una periodicidad distinta en función de la probabilidad de que los pacientes puedan desarrollar un cáncer de próstata o de las dificultades específicas en la micción.

Alternativas a la cirugía

En los últimos tiempos han aparecido nuevas tecnologías que facilitan el abordaje de la hiperplasia benigna de próstata, como alternativa a la cirugía convencional. Los expertos coinciden en que cada paciente requiere un tipo de procedimiento específico, en función de múltiples variables.

Mario Domínguez expone que en el tratamiento médico han surgido nuevos fármacos que incluyen varios principios en un solo comprimido. “Antes se ofrecían en diferentes etapas o se prescribían muchas pastillas a la vez para tratar los diferentes síntomas”, asegura. Aún así, recuerda que son tratamientos paliativos que no impiden que la enfermedad progrese y requiera un tratamiento más “agresivo”, que hasta hace un tiempo era solo la cirugía.

A caballo entre el tratamiento médico y la cirugía hay una nueva opción, cita, que sin ser menos resolutiva que el tratamiento médico, resulta más parecida a un tratamiento quirúrgico, sin el riesgo asociado a pasar por el quirófano.

La tecnología Rezūm, explica Domínguez, lleva años empleándose en Estados Unidos, con más de 40.000 pacientes intervenidos. El dispositivo permite aplicar la inyección de vapor de agua dentro del adenoma mediante un procedimiento con un impacto para el paciente similar a hacerse una colonoscopia, según sus palabras.

El procedimiento se realiza de forma ambulatoria y requiere sedación. “A través de un aparato bajo visión exploramos la uretra y, en diferentes puntos, se inyecta vapor de agua dentro del adenoma. El efecto es similar a secar los gajos de una mandarina. No es inmediato, a diferencia de una cirugía, pero con ese vapor de agua todo el tejido hiperplásico se va secando o reduciendo con el paso de las semanas, aliviando así la opresión de la uretra”, indica.

El tamaño de la próstata es uno de elementos que se han de tener en cuenta a la hora de elegir el tratamiento idóneo. La tecnología Rezūm es apropiada con próstatas de entre 30 y 50 gramos, aunque Domínguez asegura que es eficaz hasta los 80 gramos.

“Es un procedimiento muy poco invasivo. Las molestias del paciente después del tratamiento son marginales y se suelen reducir pasados unos días”, apunta el experto, que defiende que, a diferencia de otros tratamientos, permite mantener la función eyaculatoria.

En palabras del experto, esta tecnología está llegando a Europa poco a poco. “En el Hospital Marqués de Valdecilla lo usamos desde hace unos meses con sensaciones muy buenas”, advierte el urólogo, que le augura “un buen futuro”.

Láser verde

La fotovaporización, en la que el tejido de destruye mediante calor, se utiliza desde hace varios años en el tratamiento de la HBP. A lo largo del tiempo se han realizado avances tecnológicos en la forma de aplicar el láser verde que han contribuido en la mejora de la técnica quirúrgica. La experiencia de Leticia López con esta tecnología es muy amplia. “Llevamos muchos años utilizando esta técnica, que ha tenido muchos desarrollos y muchos avances desde los primeros equipos que se diseñaron hasta el momento actual”, afirma. Esta modalidad terapéutica, según la uróloga, surgió para el tratamiento de próstatas de pequeño tamaño, por debajo de los 80 gramos, y las mejoras tecnológicas permitieron ampliar el campo de tratamiento a próstatas mayores.

Además, el láser verde también se ha incorporado en las técnicas de enucleación prostática que permiten el tratamiento de próstatas de mayor tamaño, por encima de los 100 gramos, con buenos resultados, a falta de estudios más amplios, en principio prometedores, comparables a los de otro tipo de láser y a la cirugía clásica tradicional.

Esta técnica también reduce la estancia hospitalaria, en la medida que se acorta el tiempo de sondaje vesical, lo que disminuye el coste hospitalario, al mismo tiempo que permite que el paciente pueda recuperar antes sus actividades cotidianas.

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La tecnología Rezūm cuenta con una amplia experiencia en Estados Unidos y llega ahora a nuestro país.
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